27 ene. 2013

CARARROTAS Y CHORIZOS (I): LOS PEIRANO (segunda parte)

En febrero de 2002, los directores del Banco Montevideo, Dante Peirano Basso y Marcelo Guadalupe Brenna, comunican al Superintendente de Instituciones de Intermediación Financiera del Banco Central del Uruguay, Carlos Fernández Becchino, que la institución por ellos representada no corría ningún peligro a pesar de que numerosos ahorristas estaban retirando su dinero por la situación en la región y aseguraban fehacientemente que la estabilidad del Banco era muy buena y no estaba comprometida su liquidez ni su solvencia. 

Además le comentan que el Trade and Commerce Bank (TCB), integrante del Grupo Velox (propiedad de los Peirano) está atendiendo a la vez un retiro paralelo de fondos, lo que le ha exigido al Banco de Montevideo un esfuerzo adicional para colaborar en el cumplimiento de la obligaciones contraídas del TCB. Dicen que “deben continuar colaborando con el TCB, porque las consecuencias para el Banco de Montevideo serian negativas, afectando su imagen y seriedad. Luego “recalcan” que les parece necesario “mantener esta carta en los archivos reservados de esa institución, preservando así su confidencialidad”.

Todo esto podría haber hecho saltar las alarmas al más alto nivel del Gobierno, porque lo de "colaborar de esa forma" con otro Banco, aunque sea de la familia, no es muy legal que digamos; sin embargo no se hizo nada hasta cuatro meses después, cuando se decretó la intervención del Banco Montevideo.

En junio de 2002, el Presidente del Banco Central del Uruguay, Cr. César Rodríguez Batlle, reconoció ante la Comisión de Hacienda del Senado, que el Gobierno sabía desde febrero que el Grupo Peirano estaba vaciando el Banco Montevideo mediante el sistema de “autopréstamos” a empresas colaterales en cifras muy importantes. Lo que se resolvió en ese momento, fue designar a un veedor “frente al agravamiento de la situación”.

Rodríguez Batlle afirmó que “ese veedor tenia facultades de veto de todas las operaciones que se vincularan al Grupo; sin embargo, en los informes elaborados por el veedor se advierte que esta modalidad no es suficiente y se constata que alguna de las operaciones que estaban dentro de las categorías que debía vetar, igual se realizaron”. 

Más tarde este veedor renunció y se supo que estaba directamente vinculado en parentesco con el Grupo Peirano……increíble, verdad??...pero cierto…como se dice aquí…pa’ mear y no echar gota.

En julio del 2002, un informe de 15 páginas elaborado a partir de una investigación oficial realizada por los nuevos interventores designados por el Banco Central del Uruguay, describe los préstamos irregulares realizados a través de empresas vinculadas.

Los peritos contables que investigaron al Banco de Montevideo, descubrieron certificados de depósito del TCB por 133 millones de dólares y del Banco Velox de la Argentina, intervenido por el Banco Central de la Rep.Argentina.

Desde el año 2000 y como consecuencia de la crisis financiera argentina, los Peirano comienzan las acciones de compra de carteras por parte del Banco de Montevideo al Banco Velox de Argentina. Por esta medida se desarrolla el traspaso de recursos del Uruguay a la Argentina. Estas son las primeras medidas en materia de asistencia de liquidez a otras empresas del Grupo. Buena parte de los créditos comprados por el Banco de Montevideo están vencidos o pertenecen a empresas vinculadas directa o indirectamente. Estas operaciones comenzaron en 1997, pero se intensificaron a partir de la aplicación del “corralito en la Argentina” a finales del 2001.

Al momento de recibir los informes secretos que hablaban del “problema trascendental planteado en el Banco de Montevideo y Caja Obrera” y de que “todas las operaciones de autopréstamos se basan en violaciones a normativas existentes”, el Gobierno decreta un feriado bancario e instrumentó la “reprogramación” de depósitos en los bancos oficiales, entidades que tienen depósitos casi del 50 por ciento de los ahorros de los uruguayos.

Este feriado bancario duró una semana, y lo recuerdo bien, porque fue a finales de julio de 2002, cuando la mayoría de los trabajadores cobra sus sueldos y los cajeros estaban prácticamente vacíos, armándose grandes colas en las puertas de los mismos.

Al final, toda la investigación da como resultado que 27 sociedades anónimas integrantes del Grupo Peirano, recibieron algo más de 70 millones de dólares en préstamos por parte del Banco Montevideo, liderado por Dante y Jorge Peirano. Por la misma época derivaron 333 millones de dólares al Banco Velox de Argentina; otros 133 millones de dólares de los ahorristas que aceptaron depositar en el Banco de Montevideo y que mediante movimientos contables no registrados simulaban enviar el dinero al TCB de las Islas Caimán pero se desviaban a las propias firmas comerciales de los Peirano que se asistían con ellos.

También lograron vender Eurobonos emitidos por ellos mismos que vencían en el año 2008, al 41 por ciento de su valor, cuando sabían que al día siguiente los canjearían al 100 por ciento de su valor. El monto de esta maniobra no ha sido precisado oficialmente aún.

Además sale a la luz que el denominado Grupo Peirano- o Velox – no solo era el propietario del Banco de Montevideo adquirido en el año 1993 al Deutsche Bank; si no que también eran dueños de Indumex Casa Bancaria desde 1981; el 33 por ciento de Capital AFAP (plan de pensiones); estaba en trámite la compra del Banco la Caja Obrera; del Banco Alemán de Paraguay adquirido en el año 1989 también al Deutsche Bank; la financiera Guaraní: Fondos de Inversión Guaraní; representaciones bancarias Banlatin en Chile.

También son propietarios de la cadena de Supermercados Santa Isabel en Chile; Perú, Paraguay y Ecuador; Banco Velox en Argentina, la Cadena de Supermercados Disco de Argentina en sociedad con la holandesa Royal Ahold; la financiera Finambras de Brasil; y el Trade and Commerce Bank de las Islas Caiman desde 1989, la joya de la corona.

Poseen además una amplia gama de empresas, concesiones y bienes inmuebles en diversas partes del mundo.

En Uruguay tienen fuertes intereses en el Shopping de Tres Cruces, y en el Shopping Portones de Carrasco; en la Transportadora de Pasajeros COT S.A ; en el Consorcio Aeropuertos Internacionales, operador del Aeropuerto de Punta del Este en Laguna del Sauce; en Redbanc; en la Bolsa de Valores; en una empresa de Internet denominada Conexión Ganadera, dedicada a la trazabilidad y en Tracoviax, empresa dedicada a la construcción de obras viales.

También se descubrió que el Banco fantasma de los Peirano, el Trade and Commerce Bank, propiedad de la firma Latinur S.A., (empresa que no estaba ni registrada ni controlada por el Banco Central del Uruguay) que tenía locales en Zona América (ex Zona Franca de Montevideo), no solo captó depósitos de uruguayos, también emitió cheques con lo que ciudadanos uruguayos compraron importantes propiedades, entre ellos: Rossina Peirano Peirano, Marta Peirano Peirano, Miguel Peirano Peirano, Ricardo Peirano Peirano, y Roberto Peirano – (imposible equivocar la pertenencia familiar) y son la garantía solidaria por un millón y medio de dólares a la Sociedad Comercial Estancia Santa Elena, que recibió a finales de abril del 2002, 1.025.000 dólares mediante un cheque emitido por el T & C BANK, en el cual, Roberto Peirano era entonces vicepresidente.

No fueron los únicos, porque Dimitri Papantonakis, socio de los Peirano en el Cambio Velox hasta 1999, pagaba su tarjeta American Express con cheques del TCB, depositándolos en una agencia de viajes que contaba con autorización para girar al Banco Barclay´s de EE.UU.

Continuará....