17 nov. 2012

EL DIARIO DE MARÍA (X-FIN)



- No pasa nada,- dijo María. Déjala que pregunte.

- Pero es que está entusiasmada con la lectura de tus cuadernos y no estudia,- dijo Pamela.

- Eso no es verdad, mamá….estoy estudiando, pero es que la lectura de los cuadernos de la tía es muy interesante y quiero saber de la familia.

- Bueno…bueno…les contaré. Juan fue mi gran amor de juventud. Cuando le conocí recién había terminado la licenciatura y comenzaba a trabajar. Digo esto porque mi vida se había dado como dentro de un cascarón. De la Facultad a mi casa y de casa a Facultad. Tenía pocos amigos, esencialmente compañeros de clase, porque siempre me había dedicado a estudiar. Cuando comencé a trabajar, conocí a un muchacho.

- ¿Juan?,- preguntó Marina.

- No….se llamaba Norberto. Estuvimos casi un año juntos, pero la relación no funcionó, se interpuso su pasado.

- ¿Su pasado?,- preguntó Pamela, esta vez.

- Si…una novia del pasado, que regresó y él la eligió a ella.

- Oooohhh…que pena!!!,- dijo Marina.

- Bueno….si…lo pasé mal durante un tiempo….pero me repuse. Tenía mi trabajo y mis amigos. En el momento que conocí a Juan, me pareció estupendo, además era idéntico al hombre que había soñado.

- ¿En un sueño?,- preguntó Marina.

- Si, así es. Lo soñé…en el sueño no había visto su cara, pero si su pelo rubio. Comenzamos a salir por un tiempo, pero a los dos meses de vernos, a él lo tuvieron que operar y dejamos de salir, hasta que me llamó y nos vimos nuevamente.

- ¿Y regresasteis?,- preguntó Marina, ante la mirada de reprobación de su madre.

- Si…estuvimos juntos por nueve meses más.....fue como un parto,-dijo María riendo. Estaba muy enamorada y no me daba cuenta que la relación era un desastre. En algunos momentos estaba todo bien, estábamos juntos y en otros, Juan se comportaba como un rufián. Salía con sus amigos y me daba plantón, para llamarme después y decirme que sus amigos le habían liado. En fin…aguanté unos meses y un día que me llamó, le dije que no podíamos seguir así, que no era la relación que yo esperaba y él me dijo que pensaba igual. Así nos separamos y esa fue la primera vez.

- ¿Volvisteis?,- preguntó Pamela interesada.

- Si…y no una….varias veces. La atracción que sentíamos era enorme, ahora puedo decir, que si no era amor aquello…aunque creo que si lo era, por parte de los dos....también era una atracción fatal. Al año siguiente nos vimos un día, pero los dos estábamos con otras personas y sabíamos que no era el momento de volver. Así pasaron cuatro años, en los que Juan me llamaba cada cierto tiempo, para saber cómo estaba y si tenía pareja, hasta que un día, dijimos de vernos. Sabíamos que si nos veíamos, no íbamos a poder resistir volver a estar juntos.

- Espero que él hubiera madurado,- dijo Pamela.

- Pues no. Los dos teníamos ya unos cuantos años más, desde que nos habíamos conocido, pero en determinados aspectos no había crecido. Seguía siendo el hombre guapo del que me había enamorado y me volví a enamorar, pero seguía dejándome plantada a veces, ni tampoco asumía una relación formal conmigo.

- Muy típico de Juan,- dijo Ana.

- Si y lo sabes bien, porque me viste sufrir. Pero estaba enamorada y era tonta...también inexperta en esas lides. Cada vez que él se ponía en la postura de “me olvido de María o la llamo cuando quiero”, me dedicaba a mi trabajo y a mis cosas y me olvidaba de él y cuando él me llamaba, aunque pensaba en resistir, no podía y volvía con él,- continuó María.

- ¿Hasta cuándo estuviste así con él?,- preguntó Pamela.

- Dos años más, hasta que me di cuenta que Juan me arruinaba la vida….era como mi alma gemela pero que en esta vida no nos tocaba estar juntos más o menos….además él me dijo que se iba a España a trabajar.

- ¿Pero entonces…los dos terminasteis viviendo en España?,- preguntó Marina, embelesada por la historia de su tía.

- Si….la casualidad…pero en ciudades distantes. Nos volvimos a ver dos o tres veces más, como amigos, pasamos las fiestas juntos….y en una de esas veces, me di cuenta que él no era para mí…se cayó del pedestal en el que lo tenía desde que lo conocía.

- ¿Y no has vuelto a saber de él?, -preguntó Marina.

- No…he perdido el contacto…y es mejor así….una relación tóxica, como le llaman los terapeutas, hoy día…Me hizo mucho daño en su momento….pero cuando abrí los ojos, me liberé por completo de sus encantos. Quizás lo que has leído Marina, era muy lindo…si que lo fue…pero también fue triste y quizás eso no lo escribí, porque en ese momento no lo veía así….Él me tenía ciega….Dicen que el amor es ciego y por eso no vemos si nos hacen daño y hasta lo justificamos.

- Ohhh!!!,- exclamó Marina.

- No quiero dejarte con una mala imagen de él…si hasta yo no la tengo…y le deseo lo mejor…lo último que supe de él, fue que estaba con una muchacha argentina y de esto hace más de ocho años….y me alegré de que hubiera encontrado a alguien y que fuera feliz….porque yo también lo soy,- dijo María mirando a Rogelio.

- Por como contabas la historia, pensé que siempre estarías con Juan,- dijo Marina.

- Y yo en ese momento, también lo pensaba, Marina….y me esforzaba por la relación pero él no….a él no le interesaba una relación conmigo, yo era su juguete…si…eso era, porque él jugaba conmigo…no sé si consciente o inconscientemente…Pero ya vez….la vida da muchas vueltas…y en donde menos te lo esperas, descubres el amor verdadero…ese que realmente te hace feliz,- dijo María mirando a Rogelio.

- Ya veo,-dijo Marina mirando a su tía y a Rogelio. Pero creo que para que me cuentes tu historia actual tendré que esperar a otro día.

- Si, o que la escriba dentro de un tiempo,-  contestó María acariciando la mejilla de su sobrina.

FIN