11 nov. 2012

EL DIARIO DE MARÍA (IX)


- Marina…Marina,- llamó Pamela a su hija.

- Ya voy mamá, -contestó Marina, bajando la escalera desde su dormitorio.

- ¿Quieres saber quien viene a cenar esta noche?.

- Supongo que la abuela Ana. Hoy es sábado,- contestó Marina alegremente.

- Pues si y no,- sonrió su madre.

- ¿Viene alguien más?.

- Si,- contestó su madre, creando expectación.

- ¿Quién viene mamá?. Vamos, dilo ya.

- La tía María, que ha llegado ayer desde España….así que vístete correctamente porque hoy tenemos visita,- dijo Pamela, viendo las pintas que llevaba su hija.

- Pero mamá si estoy bien de chándal.

- Anda, ponte un vestido o una falda. Hazme el gusto.

- Si…está bien,- contestó Marina subiendo la escalera, rumbo a su dormitorio. Me pondré el vestido azul.

- Bien…voy a preparar la cena, - dijo Pamela entrando en la cocina.

Marina se vistió y peinó a conciencia y bajó para ayudar a su madre en la cocina y para poner la mesa, cuando sonó el timbre.

- Hola Marina,- dijo la abuela Ana en cuanto Marina abrió la puerta.

- Hola abue…sabes quién viene a cenar, verdad?

- Si lo sé…yo fui a buscar a la tía al aeropuerto. Viene con el tío Rogelio.

- ¿El tío Rogelio?,- preguntó Marina extrañada. Ese no aparece en el diario, pensó, si el novio de la tía se llamaba Juan, pero no dijo nada.

- Es la pareja de la tía…lo ha conocido en España…hace ya más de seis años.

- ¿La tía no está casada?.

- No…no se ha casado…tampoco tiene hijos, pero creo que su pareja si los tiene.

En esa conversación estaban cuando sonó nuevamente el timbre.

- Hola tía,- dijo Marina al abrir la puerta, dándole dos besos a su tía.

- Hola Marina. Estás preciosa con ese vestido. Él es Rogelio,- dijo María saludando a su sobrina y presentando al hombre que venía con ella.

Marina saludó y se fue a la cocina a ayudar a su madre, mientras su tía y su abuela se saludaban y sentaban en la sala a conversar. Hacía muchos años que la tía María no venía de visita, así que tenían mucho de que hablar.

Después cenaron todos juntos en cuanto llegó el padre de Marina de trabajar.

- Tío, si que trabajas, te toca hacerlo hasta en sábado,- dijo Rogelio.

- Así es, el ser médico tiene eso, te toca guardia en el momento menos pensado, por suerte que hoy ha estado tranquilo el día,- contestó el padre de Marina.

- La cena ha estado espectacular,- dijo Rogelio, felicitando a Pamela.

- Si queréis, sentaros en la sala y seguid conversando, mientras preparo café,- dijo Pamela.

Todos se dirigieron a la sala, donde Marina esperaba tener la oportunidad de conversar con su tía y preguntarle por Juan y su historia. Pero no veía la forma de hacerlo, además no quería parecer curiosa, pero la historia de su tía le pareció desde el principio muy interesante y quería saber más y desde propia mano, ya que tenía a su tía enfrente.

- Tía, ¿sabes que aquí todavía hay algunas cosas tuyas?,- dijo de repente, animándose a iniciar la conversación.

- ¿Cómo…cosas mías?,- preguntó su tía tratando de recordar que había dejado antes de irse.

- Si…algunos libros y cuadernos.

- Ahhh si….las cajas,- dijo su tía haciendo memoria.

- Yooo…yo he estado leyendo algo,- dijo Marina con algo de miedo.

- ¿Y qué has leído?,- preguntó María.

- Una historia tuya, en la que hablabas de amor,- contestó Marina sin querer decir más.

- Uuuufff….los amores de mi vida,- dijo María. Historias de mi pasado….Antes lo escribía todo…era una forma de recordar los momentos vividos…los buenos momentos….de los malos también escribía…para no olvidar, porque la mente tiene eso, elimina los malos momentos y si no los elimina, suaviza el recuerdo para terminar haciéndolo bueno.

- He leído sobre Juan…pero no sé si preguntar,- dijo Marina mirando a Rogelio.

- Claro que si, pregunta, por mi no te preocupes….además fue hace tiempo, ¿no es así María?,- dijo Rogelio.

- Cuando tenía 24 años…hace más de dos décadas,- dijo María.

- ¿Y qué pasó con él?,- preguntó Marina.

- Ya estás haciendo preguntas, Marina!!!, -dijo Pamela, recriminando a su hija, mientras dejaba la bandeja con las tazas de café.

Continuará….