8 mar. 2012

QUÉ DIFÍCIL ES PERDONAR!!!

Qué difícil es perdonar cuando nos ofenden!!!…Qué difícil es no dejarse llevar por la ira cuando nos hieren!!!…Qué difícil es controlar las emociones negativas cuando nos tratan mal!!!.

Un precepto cristiano dice, “Cuando nos abofeteen una mejilla hay que poner la otra” y realmente en los tiempos que corren eso no se aplica nunca, porque lo que hacemos es devolver la estocada. Creo que las cosas serían diferentes si nos controláramos en nuestras reacciones y perdonáramos un poquito más.

Dentro de los sentimientos y las emociones, el perdón es uno de los más importantes. Considero que no hay felicidad, ni alegría, ni paz, ni amor, ni bienestar, ni salud, ni ningún tipo de sentimiento ni emoción sin perdón. El acto de perdonar es nuestra prueba más grande, es la apertura al amor, a la comprensión, a la compasión.

El perdón nos sirve para abrir el corazón cuando está cerrado a otros, a nosotros mismos o a la vida. El enojo, la envidia, la culpa, el miedo, la desconfianza y  hasta los celos, son algunas de las trabas que bloquean el corazón y su capacidad de perdonar.

Muchas veces no perdonamos por miedo, miedo a ser lastimados nuevamente, a que la gente no aprecie nuestra buena disposición, por orgullo, por no aceptar que hay otros caminos menos tortuosos para vivir, por prejuicio o por falta de amor.

Cuando perdonamos no se trata de ser "santos" y permitir un nuevo daño, es más, la persona a la que perdonamos no tiene que enterarse siquiera que lo hemos hecho. El perdón no es un simple mecanismo para liberar de culpa a quien nos ofendió, el perdón es un mecanismo para que nosotros seamos libres de la amargura que dejó esa acción en nuestro corazón. Podemos decidir perdonar a alguien, que no está arrepentido de verdad de habernos dañado, por qué nuestra  intención al perdonar, no es que esa persona quede libre de culpa, si no que nosotros quedemos y sintámonos libres, que tengamos paz y tranquilidad, que podamos vivir bien, que nada nos altere.  El perdón solamente ayuda a la persona que perdona, porque perdonar no es sólo hacerlo con los seres que de alguna u otra manera nos han dañado, es también hacerlo con nosotros mismos.

Debemos aceptar que somos humanos, darnos el derecho de cometer errores y darnos la libertad de rectificar y abrir nuestro corazón para perdonarnos, aceptarnos y amarnos. Cuando somos capaces de perdonarnos a nosotros mismos, seremos capaces de perdonar hasta a nuestro peor enemigo.

Y para ejemplarizar esto, esta historia que encontré aquí:

“Estábamos en clase y el tema del día era el resentimiento. El maestro nos había pedido que lleváramos papas y una bolsa de plástico. Ya en clase elegimos una papa por cada persona que guardábamos resentimiento.

Escribimos su nombre en ella y la pusimos dentro de la bolsa. Algunas bolsas eran  realmente pesadas.

El ejercicio consistía en que durante una semana lleváramos con nosotros a todos lados esa bolsa de papas. Naturalmente la condición de las papas se iba deteriorando con el tiempo. El fastidio de acarrear esa bolsa en todo momento nos mostró a todos claramente el peso espiritual que cargábamos a diario y cómo, mientras poníamos atención en ella para no olvidarla en ningún lado desatendíamos cosas que eran más importantes para cada uno de nosotros. Todos tenemos papas pudriéndose en nuestra "mochila" sentimental.  Este ejercicio fue una gran metáfora del precio que pagamos a diario por mantener el resentimiento por algo que ya ha pasado y no puede cambiarse. Nos dimos cuenta que cuando hacíamos importantes los temas incompletos o las promesas no cumplidas nos llenábamos de resentimiento, aumentaba el stress y la atención se dispersaba, hasta el hecho de no dejarnos dormir. Perdonar nos llenó de paz y calma”.

El perdón se basa en la aceptación de lo que pasó. La falta de perdón te ata a las personas desde el resentimiento. Te tiene encadenado.  La falta de perdón neutraliza los recursos emocionales que tienes. El perdón es una declaración que puedes y debes renovar a diario. Muchas veces la persona más importante a la que tienes que perdonar es a ti mismo por todas las cosas que no fueron de la manera que pensabas. ¿Con qué personas estás resentido?¿A quiénes no puedes perdonar? ¿Tú eres infalible y por eso no puedes perdonar los errores ajenos?. Reflexionemos un poco y aceptemos lo siguiente:

"Perdona para que puedas ser perdonado "Recuerda que con la vara que mides, serás medido..."

El perdón es un mecanismo para que nuestro corazón sane de las heridas, para que nuestra alma brille, para que nuestra vida crezca, para que todos podamos desarrollar el potencial que poseemos y que nadie nos puede quitar nunca.