1 ene. 2012

AÑO NUEVO...VIDA NUEVA???



La veía cuando entraba al edificio en donde vivían, la veía cuando salía del mismo, la veía en el ascensor y por las escaleras y a veces la encontraba en la panadería o en la frutería de enfrente.

Y se preguntaba cómo sería compartir una cena con ella, ver la TV en el sofá abrigados debajo de la manta.

Se la imaginaba al levantarse, al acostarse, cuando peinaba su larga cabellera dorada.

Y cuando vio por la mirilla que era ella la que había tocado el timbre de su casa, el corazón le dio un vuelco y a la carrera, adecentó un poco el salón, cerró la puerta de la cocina para que no viera los platos del almuerzo en el fregadero, ni la bolsa de basura y se alisó el pelo aunque el remolino se empecinaba en ser rebelde.

Se miró al espejo de la entrada y pensó en que le diría en cuanto abriera la puerta: “Hola guapa, ¿cómo estás?. ¿Qué te trae a mi humilde morada?”....nooo…no le puedo decir eso, si apenas hemos cruzado un buenos días, buenas tardes, buenas noches. Le diré: “Hola vecina, ¿en qué puedo ayudarla?”. Tampoco….es demasiada confianza…ufff…¿qué hago?…Abro la puerta porque si no se irá pensando que no hay nadie, pero cuánto me gustaría invitarla a cenar…por Dios…por Dios…te pedí un milagro de fin de año y me lo has concedido.

- Hola vecino…estoy preparando la cena para unos amigos y me he quedado sin harina…tendría una tacita para darme?,- preguntó ella haciendo un mohín.

Si es que es encantadora, pensó él….madre de Dios…y yo….¿qué hago?...necesito otro milagro porque no me salen las palabras.

- Si…si….tengo….espera,- tartamudeo él mientras entraba en la cocina a por el frasco de harina.

- Gracias, vecino. Feliz año,- dijo ella con el frasco de la harina en una mano y la taza que traía en la otra. - Es que también es el cumpleaños de mi marido y le estoy haciendo una tarta….y tengo tantas cosas en la cabeza que se me ha olvidado comprar.

- No hay problema,- dijo él sorprendido.

Me cachis!!!, exclamó cuando cerró la puerta...Es casada….¿Por qué todas las mujeres guapas que se mudan a ese piso ya tienen que venir emparejadas?.

Otra vez será, se dijo y se tapó con la manta del sofá y encendió la TV, dispuesto a esperar las campanadas que anuncian el fin de un año y el comienzo de otro...que esperaba fuera mejor.