28 jun. 2011

CIENTO OCHENTA GRADOS (XXV)



- Siéntate por favor,- dijo Sergio mientras cerraba la puerta del despacho.

- Qué tal Sergio?,- preguntó Analía sonriendo.

- Bien….me alegro que te reincorpores hoy, porque hay mucho trabajo y quiero que te pongas a ello cuanto antes,- dijo Sergio con voz seria y casi sin mirarla.


- Si, claro, Sergio. Para eso he regresado….y….para verte también,- dijo Analía mirando a Sergio fijamente. Notaba que él estaba algo distante y quería saber porque se le resistía de esa forma.

- Bien, entonces….además….quiero recordarte que dentro de una semana se vence tu contrato de tres meses y tu continuidad en este caso no depende de mí.


- Bueno…pero.....Sergio,.....sabes que necesito el trabajo y además soy buena en esto….por favor…tú puedes interceder por mí haciendo un informe favorable….diciendo que soy una buena comercial…lo harás?,- dijo Analía sonriendo e intentando alcanzar la mano de Sergio.


- Todo depende de lo que rindas esta semana…aunque no lo sé….tu rendimiento en estos tres meses no ha sido bueno, y tú lo sabes…has llegado tarde, no has conseguido los clientes que estaban casi al caer,- dijo Sergio dirigiéndose  a la puerta.


- Si, lo sé....en eso tienes razón....pero sabes que mi situación es complicada,- dijo Analía revolviéndose en la silla, algo nerviosa por el cariz que estaba tomando la conversación.

- Te he ayudado mucho hasta ahora, te he encubierto todas las veces que has llegado tarde o has faltado...Podría ayudarte haciendo un informe favorable, pero le estaría mintiendo a la empresa...tienes que reconocer que en estos meses, has hecho poco y nada...

- Bueno….si…..me has ayudado, pero tienes que seguir haciéndolo,- dijo Analía sonriendo falsamente porque veía lo que se le aproximaba y no sabía cómo salir de esa situación.

- Ya te lo he dicho, Analía....tu continuidad aquí no depende de mí únicamente.

- Bien....está bien...yo pensé que....,- dijo Analía levantándose y aproximándose a Sergio.

- Qué has pensado? Pensaste que porque estuvimos juntos podría interceder por tí?,- dijo Sergio meneando la cabeza.- Eso es un asunto de los dos y si bien contigo he mezclado vida profesional con vida privada, no es algo que me guste hacer.

- Ya....ya.....excusas,- casi gritó Analía. - Excusas para no ayudarme.

- Por favor, Analía. No quiero que te alteres de esa forma.

- Noooo.....no me altero....aunque pensándolo bien....creo que entre nosotros ....solo hubo un “polvo”….solo eso,- dijo Analía con enfado al ver que Sergio no la ayudaría.- Adiós Sergio, no necesito este trabajo, yo valgo para mucho más….ni sé para que regresé….si hubiera imaginado que me tratarías así, no hubiera venido hasta aquí…..eres un desagradecido después de lo que he hecho por tí.

- Vaya....no me esperaba esto de tí....No te entiendo....te he tratado bien, pensé que eramos amigos....o por lo menos eso me decías....confié en tí...y ahora me dices eso....Por favor vete, Analía…no quiero verte más,- dijo Sergio asombrado cerrando la puerta del despacho en cuanto Analía salió.

Continuará…


25 jun. 2011

CIENTO OCHENTA GRADOS (XXIV)



Analía salió de su casa y subió al coche de su hermana. Aún le dolía un poco la espalda y no quería coger el autobús para ir a la editorial, así que le pidió a su hermana que pasara por ella.

- Hola Anica, ¿qué tal estás?,- dijo Charo con una sonrisa.- Aquí me tienes otra vez de chófer.

- Hola guapa. Estoy mejor, gracias- dijo Analía.

- Uuuuyyy, estás dormida todavía. Me imagino que éstas no son horas aptas para ti.

- No te rías de mí…esto lo hago porque tengo que salir de casa….nada más.

- Lo haces porque quieres, porque no necesitas trabajar. Tienes todo lo que quieres y más….tu marido te hace todos los gustos….Carlos es un buenazo.

- Un buenazo al que ya no soporto, Charo,- dijo Analía confesando lo que sentía.

- ¿Por qué dices eso?,- preguntó Charo asombrada.

- Me he enamorado de otro hombre….un hombre guapo, atento, trabajador y en cuanto pueda me iré a vivir con él.

- Pero qué dices….estás loca.

- Loca, no….enamorada….ya te lo he dicho.

-Por eso te separaste la semana pasada. Además te fuiste sin decirle nada a nadie. Ana….soy tu hermana….podrías confiar un poquito más en mí.

- Sí…..vale….pero no me regañes, Charo….nada salió como había pensado y tuve que volver….pero de esto nada a nadie….ni siquiera a mamá….si alguien se entera, sabré que has sido tú que te has chivado.

- Soy una tumba…ya lo sabes….aunque no apruebe tus métodos….pienso que deberías hablar con Carlos….y separarte si eso quieres.

- No puedo…no tengo a donde ir.

- Pero no te ibas a vivir con ese hombre?

- Está de viaje….y….

- ¿Y qué?,- preguntó Charo con curiosidad.

- Está casado pero se está separando.

- Aaaaahhh!!!!....está casado….y se está separando?.....mmmm…..eso me suena a otra cosa…no sé….no sé….huele a mentira.

- Noooo,- sentenció Analía.- Armando es un caballero y está enamorado de mi….no sabes cómo me trata, lo que me hace sentir….lo bueno que es….le es complicado separarse porque tiene tres hijos, a los que adora y está tratando de hacer las cosas bien, para que no sufran su ausencia…pero pronto estaremos juntos, - replicó con ojos soñadores.

- Si…si….vale….si tú lo dices, - dijo Charo incrédula.- Vamos guapa, ya hemos llegado, ¿si quieres te paso a buscar a las 5?.

- Yo te llamo, porque no sé a qué hora voy a salir, quizás tenga mucho trabajo,- dijo Analía asomándose por la ventanilla.

***

- Hola Analía, bienvenida,- dijo Sergio al verla entrar.- Pasa a mi despacho, tenemos que hablar.

- Sí, claro,- dijo Analía con una sonrisa.

Continuará….

22 jun. 2011

CIENTO OCHENTA GRADOS (XXIII)



- Hola, Rosa,- dijo Analía saludando a su amiga al verla traspasar la puerta de la cafetería.

- Qué te ha pasado, Ana?…tienes mala cara…y perdona que te lo diga, pero parece que te ha caído encima una aplanadora ….¿has dormido bien, últimamente?,- dijo Rosa, dándole dos besos a Analía y sentándose frente a ella.

- He estado malita, con lumbalgia. Hoy es el primer día que salgo de casa y porque he ido al médico para que me diera el alta. Tengo que volver al trabajo, no puedo faltar más,…pero….aaahhh!!!….si te contara,- dijo Analía con voz preocupada.

- Dime, guapa…se comenta en el barrio que te separaste…pero que has vuelto con tu marido….¿qué ha pasado?,- preguntó Rosa con curiosidad.

- Es más que eso, Rosi….ya sabes que con mi marido no me llevo bien….él es muy controlador….no me deja hacer nada….no me deja vivir mi vida, tía.

- Has hecho bien de separarte….pero…no entiendo….¿por qué has vuelto?, dijo Rosa, moviendo la cabeza en signo de afirmación.

- Ni yo lo sé,- contestó Analía ocultando la existencia de su amante y el plantón que éste le había dado. A Rosa, que era una mujer super cotilla no le podía decir nada de Armando y mucho menos que se había ido a vivir con Sergio, su jefe y que además había intimado con él.

- Será porque le quieres…..supongo?,- preguntó Rosa.

- Sí, claro que sí y además mis hijos….me necesitan….estoy tratando de limar asperezas con Carlos…en el fondo es un hombre bueno….pero muy chapado a la antigua…ya sabes?....no quiere que trabaje…no quiere que salga….no quiere que gaste….en fin…mucha paciencia tengo que tener con él….son muchos años juntos y no puedo tirar todo eso por la borda.

- Claro que no, guapa….¿dónde vas a encontrar a otro hombre como Carlos?, porque se le ve que te adora….a mí me parece un hombre muy atencioso contigo…siempre pendiente de ti….no me lo puedo imaginar cómo me lo estás pintando.

- Pues las apariencias engañan, a veces, …no es un hombre malo….pero a veces me agobia, amiga. Vamos a ver qué me dice mañana cuando le diga que vuelvo a trabajar.

- Díselo lentamente y cuando ya te hayas puesto el negligé,- dijo Rosa soltando una carcajada.

- Sí, tienes razón,- dijo Analía riendo también.

Continuará….

21 jun. 2011

CIENTO OCHENTA GRADOS (XXII)



- Me quiero morir,- dijo Sergio en cuanto vio a Luis entrar en la cafetería.

- Si empiezas temprano con el whisky, si que te vas a morir,- contestó Luis sentándose junto a Sergio. – ¿Qué te ha pasado ahora?.

- Carmen ha descubierto que he tenido una aventura con Analía,- dijo Sergio bebiendo un sorbo más de whisky.

- ¡Madre del amor hermoso!. Si que se te ha complicado la cosa. ¿y qué vas a hacer ahora?,- preguntó Luis.

- No sé qué hacer….estuvimos hablando….le he explicado todo,- contestó Sergio.

- Qué le has explicado qué!!!,- exclamó Luis.- Estás loco, has metido la pata hasta el fondo. No puedes explicarle a tu mujer lo que has tenido con otra.

- ¿Pero qué querías que hiciera?, me vi acorralado. Tenía impreso todos mis escritos en la red social, todos los comentarios. No sé cómo llegó hasta ahí,- dijo Sergio.

- Carmen sabe de alta tecnología o la ha ayudado Lola.

- Seguro. Yo me temía que Carmen sospechaba algo, pero cuando vi todo eso, me derrumbé, aunque mantuve la mente fría como para no decirle todo. Ella no sabe que Analía se ha quedado en el piso conmigo y le he dicho que no había pasado nada entre los dos….que ha sido un tonteo…aunque no sé si se lo ha tragado.

- Menos mal que no le has dicho todo….me había puesto nervioso…..si te llega a descubrir eso, amigo mío, creo que tendrías que comenzar a olvidarte de que tienes familia.

- Lo sé…pero sabes una cosa….esta es la primera vez que le miento a mi mujer…esta es la primera vez que la engaño….es más…me separé para ver si ponía mis ideas en orden, olvidaba lo que sentía por Analía y volvía con Carmen….pero….las ideas y todo se me embarullaron más y más. Y me siento mal por eso, por haberla engañado, porque la quiero y ella no se lo merece.

- Carmen es una mujer muy lista y tarde o temprano te iba a descubrir.

- Si…pero sabes una cosa….me ha dicho que alguien había llamado de manera anónima y le dijo que vigilara a su marido porque lo habían visto muy acaramelado con otra mujer.

- Jooooodeeeerrrr tío….hay alguien que no te quiere nada. ¿Sospechas de alguien?.

- Pues no…no sé quién puede haber sido…pero sí que hay alguien que además de verme hundido quiere hundir a toda mi familia. Por eso el otro día mi mujer no quiso hablarme, así que esperé al lunes para que los ánimos estuvieran más calmados y la llamé y fui a tomar un café con ella y ahí fue que me contó lo que había pasado y me mostró todo lo que había impreso. Traté de que me entendiera….sé que soy culpable….pero mi matrimonio tampoco funcionaba sobre rieles….estábamos inmersos en una rutina agobiante que nos fue separando, Luis.

- Eso no te justifica.

- Lo sé….y no le echo la culpa a ella, aunque Carmen me ha dicho que ella también tiene parte….se siente culpable de que nuestro matrimonio se tambaleara. Y una cosa trajo la otra….se me cruzó Analía….y te juro…que a pesar de todo…sigo hecho un lío….Analía me tiene atrapado y no puedo dejar de pensar en ella…pero tengo que hacerlo.

- ¿Qué vas a hacer?,- preguntó Luis mientras salían de la cafetería.

- ¿Qué vamos a hacer? Porque esto es una decisión de dos. Lo que vamos a hacer es darnos un tiempo….Carmen quiere salvar el matrimonio….pero me quiere por entero en casa…en cuerpo, alma y corazón….y por ahora no puedo darme así….y se lo he dicho…le he dicho que necesito tiempo…..pero que hablaremos todas las noches…nos veremos…alguna que otra salida….quizás algún viaje….no lo sé….para ir suavizando la situación poco a poco.

- Bien….y perdona que te lo pregunte, pero ¿qué vas a hacer con Analía?,- preguntó Luis curioso.

- Nada….absolutamente nada….ahora está de baja por lumbalgia….ya van a hacer tres semanas….y si no regresa pronto, voy a tener que tomar una decisión…ella tiene un contrato por tres meses….en el poco tiempo que ha trabajado, no ha hecho mucho, ha llegado tarde muchas veces, y ahora la baja médica….con respecto al trabajo, es buena, pero eso cuando trabaja…y lo que menos ha hecho en este tiempo es trabajar y la editorial no se puede permitir pagar un salario a un trabajador que no hace nada.

- Buenooooo….si la despides, por lo menos estarás más tranquilo, porque no la verás.

- Si…y podré pensar.

- ¿Qué tal si pensamos en el gimnasio, quemando calorías?,- dijo Luis.

- Vale….y quemo la mala hostia que tengo encima,- dijo Sergio mientras entraban en el gimnasio.

Continuará…

20 jun. 2011

CIENTO OCHENTA GRADOS (XXI)


Domingo por la mañana y Sergio se revolvía en la cama sin poder dormir, había pasado la noche casi en vela.

¿Por qué, por qué? se preguntaba, ¿por qué no me puedo sacar a Analía de la cabeza?, ¿por qué me habré enamorado de ella así?, ¿por qué me habré conectado a esa red social?, ¿por qué me pasa esto, si yo era un hombre que vivía feliz y contento?….bueno…en realidad, no…tan feliz y tan contento, no….estaba un poco cansado de la rutina y de la vida que llevaba, pero estaba bien, no tenía tantas complicaciones como ahora, podía dormir plácidamente, tenía una mujer que me quería y me cuidaba y yo también la quería....¿por qué se tuvo que cruzar Analía en mi camino?. Ahora no sé a quien quiero, si Analía o a Carmen...o a las dos?, no sé si quiero, ni eso sé….no sé si Carmen aún me quiere después de dejarla sola e irme así, casi sin darle explicaciones. No puedo seguir así, con tantas dudas. Creo que ir a mi casa me despejará un poco la cabeza, si hablo con Carmen, quizás se me ilumine el camino a seguir, pensaba mientras se desperezaba.

Por cierto, hoy es día de paellica…así que a mi casa me voy, exclamó saltando de la cama, dirigiéndose a la ducha.

Cuando salió de la ducha, marcó el número de teléfono de su casa y lo atendió su hija Lola.

- Hola papá,- contestó Lola con tono serio.

- Hola Lola, pensé que no vendrías hasta la semana que viene, ¿has adelantado el viaje? ¿ha pasado algo?,- preguntó Sergio preocupado por el tono de su hija.

- Si papá,- contestó Lola secamente.

- Pásame con tu madre, por favor,- pidió Sergio.

- Mamá en este momento no quiere atenderte, dice que en otro momento y cuando esté más calmada hablaréis, pero que ahora no puede hacerlo,- dijo Lola cortando la llamada.

- Lola, Lola,- gritó Sergio sin obtener respuesta.

¡Vaya con la Lolica?, exclamó Sergio. ¿Qué habrá pasado? se preguntaba, pero muy en el fondo lo sospechaba.

Continuará….

18 jun. 2011

CIENTO OCHENTA GRADOS (XX)



- No puedo, no quiero seguir aquí,- dijo Analía en cuanto Armando cogió su llamada.

- Qué te pasa, mi amor?. Por qué estás así?, -preguntó Armando, aunque suponía por donde iban los tiros.

- He vuelto con mi marido. Me ha dado lumbalgia, así que estoy en la cama. Esto ha sido por cargar con la maleta de un lado a otro, Armando,- dijo Analía con voz muy triste.

- Pobrecilla, mi niña. Cuánto lo siento. Me salió un viaje relámpago a Madrid, justo el día que me habías dicho que te ibas al piso y ahora estoy en Bilbao, visitando unos clientes. La vida de un comercial sabes que es muy dura, de aquí para allá,- dijo Armando tratando de que su voz sonara convincente.

- Aaaayyy, mi amor…cuánto quisiera que estuvieras aquí….no aguanto más esta vida!!!,- exclamó Analía casi a punto de ponerse a llorar.

-Ya, ya lo sé, mi amor, pero tienes que ser fuerte. Pronto estaré allí, y estaremos juntos, te lo prometo.

- Vale, mi vida, pero…pero…es que tú no sabes lo duro que es esto…no puedo siquiera conectarme al MSN porque ya está diciendo que me desconecte, que se gasta luz, que gastamos internet y tenemos tarifa plana…es un tacaño que me controla en todo ….y yo….y yo….estoy trabajando ahora…además dinero es lo que nos sobra….no lo aguanto más, - dijo Analía entre sollozos.

- Bueno, mi amor…calma….ten paciencia,-dijo Armando sin saber ya que más decir.

- Estoy tratando….si….pero quiero que regreses pronto para poder estar contigo.

- En cuanto regrese te avisaré, vale. Quédate tranquila, mi amor y ahora tengo que dejarte que tengo una cena importante. Un besillo, mi amor y sé fuerte,- dijo Armando tratando de cortar la conversación.

- Un besazo, mi amor. Te echo de menos,- dijo Analía y cortó la comunicación.

***

- Ven aquí, mi cielo, qué ya sabes lo que te espera,- dijo Armando abrazando a su mujer a punto de acostarse. - Te quiero cada día más.

Continuará…

15 jun. 2011

CIENTO OCHENTA GRADOS (XIX)



- Sabes mi amor, que estoy muy feliz de que estés aquí,- dijo Carlos mientras se acostaba al lado de Analía.

- Lo sé…y yo también estoy contenta de estar aquí…no sé que me pasó…estoy muy nerviosa últimamente e irme unos días a casa de mi madre ha sido la mejor idea. No vernos y no hablarnos me ha hecho reflexionar y ver qué es lo que realmente quiero, -dijo Analía mientras encendía su portátil.

- Pero…mi amor…¿te vas a conectar ahora?,- dijo Carlos – ¿Creía que íbamos a hablar antes de dormirnos?

- Si…si…es la costumbre….voy a ver si tengo algún mensaje y cierro, vale?.

- Vale…pero no empecemos lo mismo de siempre. Sabes que no me molesta que te conectes pero cuando estamos hablando no quiero interferencias.

- Ya….ya, Carlos….es solo un minuto…no empecemos con lo mismo de siempre.

- Si, mi amor…tienes razón….tenemos tiempo para hablar mañana y pasado mañana y después también….porque estarás aquí conmigo siempre, verdad?.

- Si…sabes que te quiero, Carlos…no debes dudarlo. Y ya está, ya he revisado el correo y apago el portátil, contento?.

- Vale, vale, mi amor. Voy a dormir, hasta mañana, dame un besillo.

Analía le dio un beso a su marido, se dio la vuelta y apagó la lámpara de su mesa de noche. Una pequeña lágrima rodó por su mejilla al recordar el último mensaje de Armando en su correo, en el que le decía que estaba de viaje y no regresaría en unos días. Pero además lloraba de rabia, de impotencia, por haber tenido que claudicar en su decisión de irse de su casa y ahora tener que regresar y aguantar las imposiciones de Carlos.

Continuará…

14 jun. 2011

CIENTO OCHENTA GRADOS (XVIII)



-Hola Sergio, ¡qué careto traes! ¿qué ha pasado?,- preguntó Luis al ver entrar a Sergio en la cafetería donde se reunían antes de ir al gimnasio.

- ¿Se me nota tanto?,- preguntó Sergio apesadumbrado.

- Pues sí, así que cuenta, si quieres,- le apresuró Luis.

- Pues….pues…que Analía se fue hace unos días. Ha vuelto con su marido, tío. Y no sé nada de ella…Bueno, en realidad sí. Parece que tiene lumbalgia y está en la cama, así que no la veo desde que se fue, porque tampoco va a trabajar,- contestó Sergio entrecortadamente.

- Vaya palo te ha caído. Justo cuando las cosas se empezaban a dar entre Uds,- dijo Luis tomando un sorbo de su café.

- En eso estábamos. Yo tenía mis esperanzas. Pero la vida es así que le vamos a hacer, -dijo Sergio tratando de convencerse de su desdicha.

- Bueno…hombre…arriba ese ánimo,- dijo Luis dándole un pequeño toque en el hombro a Sergio.

- Si…lo sé….pero no puedo luchar contra su decisión….además tampoco soy libre como para ir tras ella….Carmen….ya sabes.

- Si…tu mujer,- recalcó Luis.

- Así es.

- ¿Y qué vas a hacer con respecto a ella?,- preguntó Luis.

- Por ahora dejar las cosas como están. No puedo volver con Carmen mientras piense las 24 horas del día en Analía….no puedo hacerle eso a ella, porque no se lo merece y además me descubriría….es muy lista, sabes?....Es más, hasta creo que sospecha algo.

- Joooodeeerrr….si que se te complica la vida, mi amigo. Vamos…. vamos al gimnasio así quemamos calorías y los recuerdos.

Continuará…

6 jun. 2011

TODOS CON EL PEPINO ESPAÑOL...


Hoy es el día bloggero del pepino y como vivo en Almería rodeada de invernaderos en donde se cultivan pepinos, tomates, pimientos, calabacines, judías, berenjenas, sandía y melón, pondré mi granito de arena, dejando una receta que agrupe a todas estas hortalizas, además de los pepinos que hoy homenajeamos.

Después de adentrarme en diferentes blogs de cocina, he encontrado la receta en cuestión es: Pisto de Verduras con Pepino y Flor de Calabacín y la he encontrado aquí al igual que la foto. 

Espero que os guste.


Pisto de Verduras con Pepino y Flor de Calabacín

Ingredientes para 4 personas

• 200 g. de berenjena
• 200 g. de calabacín
• 200 g. de cebolla
• 200 g. de pimientos rojos, verdes y amarillos
• 200 g. de tomates maduros
• 50 g. de ajo
• 100 g. de pepino
• 1 flor de calabacín

Cortar la berenjena, calabacín, cebolla y los pimientos en cuadraditos. Rehogar el ajo y toda la verdura en aceite. Una vez rehogado añadir el tomate, dejar reducir y rectificar de sal y pimienta. Sumergir en agua caliente las flores de calabacín, y pasarlas por la plancha o saltear en una sartén con un poco de aceite. Cortar el pepino en láminas largas y finas para decorar el plato junto con las flores. 

5 jun. 2011

CIENTO OCHENTA GRADOS (XVII)



Después de salir del trabajo, Sergio le dijo a Analía que la llevaría a casa de su madre y hacía allí se dirigieron, pero ella le pidió que la dejara una calle antes, que no le importaba caminar, además debía llamar a su madre para avisarle que iría y a su marido para que la pasara a buscar.

En realidad, quería llamar a Armando para avisarle que estaba cerca de su casa y que pronto llegaría.

El teléfono de Armando estaba apagado o fuera de cobertura. Lo intentó dos, tres veces, hasta que cansada se sentó a esperar en la puerta del piso a que su amor apareciera por allí. Ya eran más de las nueve y comenzaba a desesperar por no poder ubicarle.

No sabía qué hacer, estaba sola, en la calle y con un gran maletón. A la casa de Sergio no podía volver y además no quería. Tenía la posibilidad de irse a la casa de su madre, ya que estaba cerca, o llamar a su marido y decirle que volvía con él.

Qué hago?, se preguntaba. Pero en la calle no puedo quedarme esta noche, tampoco tengo dinero para ir a un hotel. Esto es increíble, pensaba, le había avisado a Armando que iba ese día y resulta que él no estaba allí y tampoco le cogía el teléfono. Seguro que habrá tenido algún problema, le justificaba, pero podría haberme avisado, digo yo?. Cuando le vea, se lo preguntaré, seguro que algo le ha ocurrido.

Intentó nuevamente comunicarse con él, mientras salía por el portal mirando hacia todos lados por si veía el BMW gris metalizado de Armando, pero ni noticias de él y el teléfono seguía dándole fuera de cobertura. Pensó en dejarle un mensaje en el buzón de voz, pero al final se decidió por un SMS.

Llamó a su marido, luego de enviar el mensaje y le dijo que la pasara a buscar por la casa de su madre.
***
Armando salió de una reunión de la empresa como a las seis de la tarde y se fue con su suegro a tomar una cerveza. Apagó sus móviles para que nadie lo molestara.

Cuando llegó a su casa, ya eran más de las diez de la noche. Se encontró con su mujer en la salita mirando TV, la saludó y le dijo que estaba muy cansado y se iba a acostar.

Ya en la cama, encendió los móviles y se encontró con las 20 llamadas perdidas de Analía y un mensaje que decía: “Hola, mi amor. He estado en la puerta del piso esta tarde y no has venido y como no tengo la llave no he podido entrar. Recuerdas que habíamos quedado que hoy me trasladaba aquí. Espero estés bien y que no te haya pasado nada malo. Ya me contarás, seguro que se te ha complicado algo. Un beso.”

Joeerrr, exclamó. Como me he olvidado de esta mujer. Le diré que me salió un viaje a Madrid y por unos días no regresaré. Que será imposible por ahora vernos y menos que ella se mude al piso…por ahora no quiero problemas.


Continuará…