30 mar. 2011

CIENTO OCHENTA GRADOS (IV)


El fin de semana transcurrió para Sergio como había supuesto, el sábado, un ir y venir  sin poder descansar nada y el domingo de aquí para allá también, porque su cuñada los había invitado a almorzar el día anterior mientras tomaban café en casa de sus suegros después de un opíparo almuerzo.

El domingo, al llegar la noche, un Sergio agotado se sentó en el sofá y cogió su portátil para leer un poco y distraerse mientras Carmen preparaba unos sándwich gratinados para cenar.

Otra vez volvió a leer el mensaje de Analía en su correo y al final se dijo que no perdía nada ni tampoco se complicaba la vida si la agregaba a su MSN, total, si nunca me conecto, pensó y apretó la tecla que unía su vida cibernética con la de aquella mujer guapa y desconocida para él.

- Sergio, ven a cenar,- gritó Carmen desde la cocina – o prefieres que lleve los sándwich hasta el salón?.

- Nooo,- gritó Sergio apagando el ordenador – voy enseguida.

Cenaron casi sin hablar, cansados de tanta actividad dominguera. Carmen le preguntó que quería para cenar al día siguiente, porque pensaba ir al supermercado a la mañana. Sergio le contestó que ya le avisaría al mediodía cuando solían hablar y él le avisaba a qué hora saldría de trabajar.

Mientras Carmen recogía los platos de la mesa, Sergio se fue al sofá y encendió el ordenador nuevamente. Con cierta curiosidad, conectó el MSN y allí estaba Analía conectada, un sonidito y la ventana que se abría, le avisaron que ella le enviaba un mensaje: “Hola guapo, gracias por agregarme”, le decía.

Miró hacia la cocina donde su mujer aún ordenaba la mesa. No se sentía a gusto contestando el mensaje, era una sensación rara la que sentía, como la de estar haciendo algo malo y prohibido pero que no podía evitar hacer, algo que lo atraía y contestó: “De nada Analía. Tengo que decirte que muy pocas veces me conecto, pero si quieres, podemos hablar de vez en cuando y también puedes enviarme algún mensaje. Eso…si te interesa…claro”. 

Analía demoró en contestar, y Sergio pensó que, seguramente, estaría hablando con alguien más, así que él le envió un mensaje: “Buenas noches Analía, me voy a dormir”. Al día siguiente ya vería si ella le había contestado.

Continuará…

28 mar. 2011

CIENTO OCHENTA GRADOS (III)



Una semana más de trabajo y de nuevo un fin de semana para descansar en el sofá y pasear a Pucky, su perro, por el parque, pensó Sergio mientras regresaba a su casa el viernes después de trabajar.

Llegó a su casa donde su esposa lo aguardaba con la cena preparada. Después de cenar encendió el ordenador mientras su esposa lavaba los platos en la cocina. Sentía curiosidad por ver todos los relatos y poemas nuevos que habría en la red social en la que se había inscripto hacía una semana. Iba a ser un visto y no visto, porque quería mirar un poco de televisión antes de irse a dormir. Al día siguiente le había prometido a su mujer Carmen, que la acompañaría al mercadillo del pueblo y luego irían a almorzar con sus suegros, así que se tenían que levantar más o menos temprano. Vaya gracia que eso le hacía, un sábado por la mañana, pero hacía mucho que no acompañaba de compras a su mujer y ya la veía un poco mosqueada.

Vio en su correo un mensaje de Analía que le agradecía el comentario  a su relato y le daba además su MSN por si él estaba interesado en contactar con ella alguna vez.

Eso lo sorprendió, no sabía si agregarla o no. Pocas veces se conectaba, así que lo mejor sería no agregarla. De todas formas luego se lo pensaría mejor y apagó el ordenador. No quería que su mujer lo viera trasteando en él a esa hora de la noche y menos que viera que había recibido un correo de una mujer. Aunque fuera una amiga o una conocida reciente, eso siempre generaba suspicacias que no quería tener que explicar.

Continuará…

25 mar. 2011

CIENTO OCHENTA GRADOS (II)



Analía se levantó por la mañana y encendió su ordenador. Era lo primero que hacía cuando se despertaba. Descalza y en pijama, miraba cuantos comentarios le habían dejado en sus relatos y poemas, cuantos saludos había recibido y cuantos amigos tenía, si alguno nuevo se había agregado o si había desaparecido alguno de los antiguos.

Respiró aliviada, seguía teniendo la misma cantidad de seguidores y además tenía un montón de comentarios y saludos que contestar. Ya haría todo eso después de desayunar.

Entró en el baño, se duchó y vistió con esmero, como siempre, aunque ese día no tenía pensado salir, pero quizás lo hiciera por la tarde, aún no lo había decidido.

Se maquilló y ya estaba lista para sentarse frente al ordenador con un café en la mano para contestar a todos sus admiradores, porque la mayoría de la gente que le escribía eran hombres ávidos de una palabra amable, una sonrisa suya, un chiste gracioso.

Si, se dijo, tengo una reputación que mantener, la de mujer graciosa, trabajadora, guapa y valiente. Una imagen que le había costado mucho hacerse en la red, pero poco a poco lo iba consiguiendo y todo el mundo se lo creía, hasta ella.

Su marido se había levantado temprano, como siempre y se había ido a trabajar como todos los días y no volvería hasta las 8 de la noche. Sus hijos también se habían marchado hacía rato, uno al colegio y el otro a la Universidad y a su trabajo como becario por la tarde en una oficina. Ninguno de los dos volverían temprano, así que ella no tenía nada que hacer, ni siquiera cocinar, cosa que no le gustaba, así como tampoco las otras tareas de la casa. Comería un sándwich al mediodía con un yogur o un refresco light, porque además tenía que cuidar la línea y para la noche ya pensaría que cocinar o quizás pidiera comida al Chino de la esquina antes que su marido llegara de trabajar.

Su día sería estar sentada frente al ordenador y chatear con alguno de sus amigos, hablar con alguno de ellos por teléfono, llamar a su madre y a su hermana y hasta quizás salir a tomar café si alguno de sus amigos la invitaba.

También tenía que hacer cambios en sus perfiles de la red. Eso le encantaba, poner imágenes nuevas, algún que otro poema o relato, porque le gustaba escribir, aunque lo que hacía mejor era modificar poemas y relatos de otros. Eso no se podía considerar copia, pensaba, además nadie se daba cuenta, muchos le decían que bien que escribes y eso aumentaba su ego, lo que la empujaba a escribir más y cuanto más escribía veía que se sumaba más gente. De hecho, contestando los comentarios de su último relato había visto uno de un tal Sergio que le había gustado mucho, le contestó con mucho salero exhortándole a seguir visitándola.

En su perfil subió una nueva foto en la que estaba al lado de un viejo olivo en el cortijo de su amiga Leonor, poniendo como pie de foto que era de su cortijo. Como su amiga no conocía de la existencia de ese perfil en la red nunca podría decir nada de su engaño.

Miró la hora en su ordenador, eran casi las 2 de la tarde. Se despidió de Armando con el que llevaba chateando más de dos horas por el MSN, con “un beso guapetón, te quiero mucho, espero verte pronto, me voy a almorzar con mi madre que me ha invitado a un restaurante nuevo” y se fue a la cocina a hacerse un sándwich de jamón york y queso acompañado de una Coca light.

Continuará…

23 mar. 2011

CIENTO OCHENTA GRADOS (I)


Esta es una historia inventada....esta es una historia real....que le puede pasar a cualquiera...


Sergio era un hombre trabajador, de unos cuarenta y tantos largos, con familia establecida, esposa abnegada, dos hijos ya grandes y un futuro sin vicisitudes.

Vivía en un pueblo cercano a la ciudad donde trabajaba. Se levantaba temprano, desayunaba un café rápidamente, le daba un beso en los labios a su mujer que dormía plácidamente y se revolvía un poco debajo de las sábanas y salía en su coche rumbo al trabajo.

Trabajaba desde las 9 de la mañana hasta el mediodía en una editorial pequeña, se encargaba de prácticamente toda la gestión, hasta de la comercial y las ventas. A veces solía almorzar en el bar de la esquina de su oficina y otras veces almorzaba un sándwich frente al ordenador con un café y seguía trabajando hasta las 7 de la tarde, hora en la que regresaba a casa con un hambre de lobos y en donde su mujer le esperaba con la mesa dispuesta para cenar.

Luego una hora o dos frente al televisor, unos minutos para hablar con su esposa, darle un beso de buenas noches y hasta el otro día.

Una vida rutinaria de la que no tenía quejas, si bien no se sentía a gusto del todo. De vez en cuando miraba a sus compañeros de trabajo, contentos con sus vidas, sus hijos, sus salidas, alguna que otra noche de juerga.

Y él?....Qué hacía él para cambiar esa vida monótona que tenía?...algún día haré  algo se decía y así seguía, de casa al trabajo y del trabajo a casa. A veces pensaba que podía salir los fines de semana con su esposa, pedir unos días de vacaciones en temporada baja en el trabajo y hacer algún viaje, cosa que su esposa le llevaba pidiendo desde hacía mucho tiempo, pero él nunca se decidía porque estaba cansado y donde más le gustaba descansar era en su casa, paseando a su perro, sin hacer mucho esfuerzo.

Uno de sus compañeros de trabajo, soltero y aficionado a ligar en la red le dijo un día, “eeeyyyy Sergio porque no entras en el chat que te recomendé hace unos días. Hay unas maduritas de muy buen ver”. Él le contestó que no, que no quería eso, pero que se lo pensaría.

El viernes terminó temprano su trabajo y al regresar a casa encontró una nota de su mujer que le decía que iría a visitar a su hermana al pueblo de al lado, así que se quedaría solo en casa.

Como no había nada interesante que ver en la televisión, encendió su ordenador y se puso a bucear en internet como le gustaba decir, leyó algunos blogs y de repente vio un anuncio en uno de ellos de una red social que se estaba poniendo de moda. Creyó recordar que era la que le había sugerido su compañero.

Le picó el gusanillo de la curiosidad, así que se hizo un perfil con pocos datos y empezó a investigar que había. No pretendía nada, solo ver que podía encontrar y conocer a alguien con quien poder conversar e intercambiar opiniones sin ningún otro interés.

Miraba los diferentes perfiles, las fotos, leía poemas y relatos hasta que llegó al perfil de Analía. Qué nombre raro y bonito, pensó.

La tal Analía parecía ser una mujer muy popular, tenía más de 100 amigos y amigas, y todos le dejaban saludos. Publicaba fotos muy bonitas en diferentes poses y lugares. Era una morena muy guapa y según decía en su perfil, estaba casada y tenía dos hijos casi de la edad de los suyos.

Sergio no se podía explicar porque la gente se conectaba a una red social y pasaba todo el tiempo allí metida siendo que tenía otras cosas que hacer según suponía y además decían. Quizás fuera por curiosidad o como él, por conectar con alguien y conversar. De todas formas pensaba que no estaría mucho por esos lares porque trabajaba mucho, apenas le quedaba tiempo libre y el poco que le quedaba le gustaba compartirlo con su familia, pero ya que se había inscripto, entraría de vez en cuando, en los momentos de relax y soledad.

Siguió leyendo un rato más y como le había llamado la atención un escrito de Analía que trataba sobre una mujer valiente y luchadora, le dejó un comentario, apagó el ordenador y se fue a dormir.

Continuará…

20 mar. 2011

POR JAPÓN

En Uruguay vive una colonia de japoneses importante. Ellos se han dedicado a todo tipo de actividades pero la que más destaca es el cultivo de las flores y las florerías.

Tengo una amiga descendiente de japoneses, cuyos padres tienen una Florería y ver a su madre hacer arreglos florales con tanta gracia, delicadeza y sensibilidad, realmente emocionaba y tranquilizaba.

Por eso no me extraña ahora la paciencia y la valentía con la que han afrontado estos duros momentos que les ha tocado vivir tras el terremoto, el tsunami devastador y la catástrofe nuclear. Realmente para admirar su entereza y solidaridad.

Les dejo un trozo de la película Cerezos en flor, una película alemana de 2008, que muestra la vida de dos personas que tras un viaje a Japón y entender su filosofía de vida, descubren que nunca es tarde para cumplir un sueño y comenzar a vivir.

8 mar. 2011

REGRESO PRONTO...

Como ya saben, lo mío son las normas de calidad y en las próximas dos semanas me esperan algunos cursos que tengo que dar por lo que voy a estar bastante liadilla.

Si bien está todo listo (eso creo…jeje) me espera tarea ardua, por lo que voy a estar un poco desaparecida de este mundo virtual durante ese tiempo. 

Espero poder visitaros por vuestros blogs de vez en cuando y si me visitáis, dejo refrescos, galletas, alguna cervecita y Colacao que podéis degustar mientras leéis cómodamente instalados.








Quedáis en vuestra casa….y gracias por pasear por aquí….nos vemos pronto.

Y Feliz Día a todas las mujeres....hoy y siempre.

7 mar. 2011

OTRO MUNDO (III) - FIN


Pasaron unas pocas semanas y recibí la llamada de María del Carmen, hecho que me sorprendió. Pensaba que ella se había olvidado de mí, pero tal parecía que no era así. Me invitaba a pasar un día en el barco de su hermano y acepté encantado.

El yate era impresionante, para mí, al menos, que nunca me había subido a un barco igual. Como hacía buen tiempo alquilé un equipo de buceo y pasé una hora en las cercanías del puerto deportivo. Me había llevado la cámara de fotos submarina y saqué unas cuantas fotografías de la inmersión que luego a la hora de la comida le enseñé.

Le encantaron, no se podía creer que esa belleza estuviera allí debajo a pocos metros. Le dije que no estaban exactamente así, aunque si había maravillas, pero las que yo le mostraba las había sacado de contexto y había fotografiado los detalles que más me gustaban.

- En la vida hay que saber seleccionar lo que realmente a uno le gusta, así se disfruta mucho más,- dije.

- No sé si es muy tarde para hacer lo que realmente me gustaría hacer, José,- contestó.

-Amiga mía, tienes todo cuanto necesitas para hacer lo que te gustaría hacer, y no es dinero precisamente a lo que me refiero. Creo que te estás dando cuenta de que el tiempo no espera, que la belleza se deteriora. Lo que tienes dentro de ti es lo que debes cultivar, eso te alimentará mucho más que gastar tu dinero y te introducirá en otro mundo...otro que no conoces aún.

María del Carmen me dijo tímidamente, “lo intentaré”. 

- Eso espero,- contesté sonriendo y abrazándola.

El tiempo no espera y el vivir día a día apresuradamente hace que nos perdamos cosas que están delante de nuestros ojos y no vemos y por muy desolado que sea el paisaje invernal siempre le sigue la primavera...siempre hay mundos nuevos que descubrir...cosas por conocer...momentos por vivir.

Como más se aprende a vivir es viviendo, conociendo personas, haciendo cosas que nos agradan, porque hay que ser conscientes de que la vida es solo una y transcurre día tras día...el presente y aunque suene a frase hecha....es lo que cuenta y siempre hay que buscar algo que nos de la inspiración para seguir adelante.

FIN

5 mar. 2011

OTRO MUNDO (II)


La fiesta estaba en todo su apogeo y me lo estaba pasando genial rodeado de tipos trajeados y mujeres vestidas de alta costura y yo con mis vaqueros gastados.

La diversión era exactamente igual que con otro tipo de gente, música, alcohol, baile, chistes y risas. Hubo un momento en que todos estaban pasadillos de copas y a mí no me entraba una gota más de alcohol, ya había llegado a mi puntillo, como digo yo.

En determinado momento que la conversación decayó, me puse a observar que aunque disimulaban muy bien, varias de las parejas no funcionaban.

La que me llamó “alternativo” se puso a mi lado explicándome sus problemas, para nada de tipo económico. Era curioso y hasta indecente se podría decir, la cantidad de posesiones que tenía. Había estudiado cuando joven la carrera de abogacía, pero no había ejercido nunca porque vivía de las rentas. Realmente podía hacer lo que le viniera en gana, pero..., cosas de la vida, le falló el amor.

Debe ser que sé escuchar o tengo cara de gilipollas porque me explicó su vida con lujo de detalles mientras los demás se lo pasaban en grande regados por el Sr. Chivas.

Parecía una mujer inteligente, de cuarenta y tantos, separada recientemente, que lo que más echaba de menos eran unos buenos brazos y una voz tranquila que le susurrara al oído que la quería. En ese sentido, y aunque ella no lo supiera, teníamos más cosas en común de lo que en un principio pudiera parecer.

María del Carmen, que así se llamaba “mi abogada”, venía de una familia con mucho poder, cercana al régimen de antaño. Por lo tanto sus ideas políticas eran las que le habían inculcado desde pequeña, pero no era mala persona, o eso me pareció en la primera impresión, además conocía a mucha gente influyente, de los que en un momento dado te acortan la burocracia abriéndote las puertas de par en par.

Me habló del tiempo, del paso del tiempo, mejor dicho, de los errores que había cometido, de que el dinero le ayudaba a ser independiente, a viajar, a relacionarse con todo tipo de personas sabiendo que muchas de ellas estaban en su compañía porque siempre sacaban tajada.

Me llegó a invitar a New York, y me dijo insistentemente que me lo pensara, que ella corría con los gastos y que no se lo diría a nadie por si me sentía mal. Evidentemente no acepté la oferta, no estaba en venta le dije, cosa que le molestó.

Después de lo que ella me hizo notar era un desaire, aunque no se enfadaba y en el fondo me entendía, continuamos la conversación, aunque ya no se mostraba tan íntima y yo quería escabullirme, pero no quería ofenderla desapareciendo sin más. En ese momento vi que Guzmán me miraba y me hizo un gesto como diciéndome la tienes en el bote. En realidad no buscaba irme a la cama con ella y a pesar de lo anterior, me parecía muy interesante lo que me contaba.

Ella seguía contándome de su día a día, cuando le dije, gastas mucho en tí, pero..., ¿qué haces para sentirte bien?, se quedó sorprendida y me contestó:

- Si que me divierto, cualquiera se sentiría bien haciendo lo que yo hago.

- Pero no creo que tú te sientas bien, o me equivoco???. Quizás sea porque tienes demasiadas cosas materiales.

- Crees que es por eso?. No pienso lo mismo, además te diré una cosa y no se lo digas a nadie, José, pero no creas que soy una estrecha, no me falta un tío cuando quiero.

- No lo he dudado en ningún momento, pero no me parece que eso te llene tampoco.

- ¿Juegas a psicólogo acaso?.

- Para nada, María del Carmen, estamos hablando. Tampoco te creas que yo sea feliz como una perdiz. He tenido palos y tengo problemas como todo el mundo, lo que pasa es que de vez en cuando hecho el freno y me pierdo en algún sitio o me meto en situaciones que me dan vidilla, como venir a esta fiesta,- dije sonriendo.

- Y menos mal que has venido, así nos hemos conocido. Me parece que eres un hombre muy especial, miras muy bien. En realidad eres amplio de miras,- dijo con una sonrisa dibujada en su cara pero con seriedad en su voz.

- No te creas, solo soy uno más, del montón, un “alternativo” y tengo en común lo que todos los hombres tienen, lo que pasa es que pocas veces te has parado a mirar a la persona por lo que es, siempre has visto a la gente por lo que pueda tener o lo que te cuentan que pueda tener.

Se rió al verse descubierta y me dijo:

- En eso te equivocas conmigo, no me considero más que nadie, simplemente que mi situación es más cómoda, pero estoy sujeta a las mismas emociones que los demás.

La conversación se ponía seria otra vez y yo no quería que ella volviera a insistir con el viaje ni que me sacara otro tema, en ese momento la veía más como una amiga que como una mujer que pudiera calentarme la cama por una noche y no sabía bien como salir de aquella situación sin enredarme en muchas explicaciones. Vino a salvarme mi amigo en el momento justo diciéndome que se estaba organizando un karaoke y como yo era el único músico en la sala tenía que participar.

La velada terminó agradablemente, todos cantando, ayudados por las copas de más y los escotes de las mujeres que había en la fiesta. Supuse que más de uno se iría bien acompañado esa noche. Pero ese no fue mi caso ni lo que pretendía, aunque cuando María del Carmen se acercó con su tarjeta y me dijo llámame cuando quieras, le di mi número de móvil pensando que no lo recordaría y no la vería más.

Continuará…

3 mar. 2011

OTRO MUNDO (I)


Estaba invitado a una fiesta, donde todos lucían sus mejores galas. Me pareció interesante asistir, más que nada porque sabía que las mujeres que asistirían eran muy guapas y alegrar la vista viene bien de vez en cuando.

Como el único traje que me queda bien es el de buceo y además es el único que tengo, me puse una camisa negra, mis vaqueros gastados de siempre pero limpios y mis zapatos negros, los más cómodos que tenía.  Me miré al espejo antes de salir, no estaba mal, un poco de perfume y gomina en el pelo y salí contento rumbo a la fiesta.

Por poco no me dejan entrar por ir con esas pintas y si no es por Guzmán, el anfitrión, que estaba cerca de la puerta, hubiera tenido que dar marcha atrás e irme por el mismo camino por el que había llegado.

La casa de Guzmán era espectacular, con una pared repleta de cuernos de cabras montesas y el traje de un torero famoso en una urna de cristal. Impresionaba de veras porque se podía ver aún la muleta ensangrentada. Según explicaba el dueño de casa, el torero era íntimo amigo suyo y enseñaba las fotos en las que aparecían con varias personas muy conocidas.

Muchos de los asistentes a la fiesta eran políticos y empresarios importantes, que además de serlo lo sentían, otros, en cambio, eran señoritos venidos a menos y señoras de alta alcurnia pero sin un real en el bolsillo como diría mi abuelo, a quienes no se les conocía trabajo alguno, pero aparentaban lo que no tenían y seguían manteniendo el mismo gesto altivo de antaño.

-¿Dónde está la guitarra, José?,- preguntó Guzmán.

-Pues no me la he traído,- contesté.

-Dicen que tocas de maravilla,- acotó Marisol, la hermana de Guzmán.

Hasta ese momento no me había percatado que Marisol me miraba con atención. La hermana de Guzmán era una mujer muy bella y con ese vestido rojo y ese escote de vértigo estaba como para infartarme.

- Que va!!!,- contesté mirándole el escote. Es una simple afición y no le dedico tiempo alguno, además hace mucho que no toco solo.

A una señora que estaba de muy buen ver que justo pasaba por donde estaba, la escuché decir "el alternativo no se ha traído la guitarra".

Me hizo gracia lo del “alternativo”. Me preguntaba que significaría para ella. De seguro que me puso ese nombrete porque de alguna forma tenía que clasificarme. No tenía un trabajo importante ni herencias, ni un buen coche en la puerta, además tampoco conocía a nadie famoso, salvo a Guzmán y eso había sido por pura casualidad e iba vestido de vaqueros y camisa.

De todas formas he de confesar que me acogieron de maravilla. Conversé con casi todos los asistentes a la fiesta aquella noche y por una amiga que aunque socialista se codeaba con gente de todas las ideologías, sabía que “casi todos eran cercanos a Franco”, como ella los definió. Me hizo gracia que identificara así a las personas en estos tiempos de pluralidad, además yo no pretendía en ese momento dar una charla sobre mis ideas políticas, simplemente pensaba pasármelo bien y compartir una velada en buena compañía.

Continuará…

1 mar. 2011

ALMAS GEMELAS



Mariana era una mujer guapa, independiente, trabajadora, aparentemente era una persona tranquila y fuerte, divertida y ocurrente, sabía escuchar y tenía buena conversación, pero como se suele decir “la procesión va por dentro”.

En ese momento, todo le iba saliendo como nunca había imaginado, sin embargo le invadía esa manía de huir de todos los sitios con rumbo a ninguna parte, porque su pasado era un lastre tan pesado que hacía que no terminara de creer el momento tan bueno que atravesaba.

Muchas cosas marcadas a fuego que le habían torcido su camino de tal forma, cosas que la hacían a veces no desear seguir viviendo o por lo menos no volver a pasar por esas situaciones que tanto miedo la habían hecho vivir. Sabía que podía aguantar porque sacaba la fuerza desde muy dentro y había derrotado ese miedo o eso creía, para seguir viviendo contra viento y marea.

Así que era el día a día lo que le importaba en todos los aspectos, nada con miras lejanas y nada de recordar pasados, aunque interiormente el pasado le pesaba y mucho.

Una mañana, después de haber pasado la noche con uno de sus amigos de turno y quedarse dormidos abrazados, él le dijo:

- Parece que llevas el mundo a la espalda, esa fuerza que me atrae a la vez me está alejando de tí.

- No me dejes nunca, espera a que yo te deje y luego búscame,- dijo Mariana abrazándolo.

- Pero puede ser que en el camino hacia tí me tropiece con alguien y deje de buscarte.

- Tú eres así, siempre abierto a lo que pueda llegar, yo simplemente tengo la necesidad de huir, aunque realmente quisiera que me atraparas.

- Sabes que jamás te atraparé, me gusta que vueles libre porque yo hago lo mismo.

- Eres mi alma gemela y lo sabes, pero no sé si las almas gemelas deben convivir, hay cosas de mí que no me gustan nada ni estoy dispuesta a soportarlas de tí.

- Vivamos pues, dejémonos llevar por la marea, aunque sé que nunca encontraré a nadie que me llene como tú.

- Yo tampoco, pero debo continuar, esto no puede seguir así, demasiado bonito para ser verdad.

- Acepto y comparto tu decisión, breve e intenso, o todo o nada, como el todo no puede ser, mejor nada.

Y de esta manera se despidieron para siempre.

Probablemente hubieran vivido la historia que ambos hubieran querido vivir en otra época, pero ya era tarde para emprender algo, se aferrarían a sus creencias aunque con esa relación hubieran rozado  la felicidad con la realidad. El miedo que sentían a que todo se deteriorara antes de empezar y las experiencias del pasado, les atenazaban el corazón y no les dejaba seguir adelante.