27 feb. 2011

ESTAMOS DE CUMPLEBLOG!!!


El primer post de este blog vio la luz un 26 de febrero, hace un año y un día, pero como no quería cortar la historia de los recuerdos de Elisa otra vez, publico hoy el post del cumple.

Fueron unas pocas palabras a modo de presentación, como para escribir algo, explicaba porque escribo, que es sencillamente porque me entretiene y me gusta contar e inventar historias.

Al principio, no sabía bien que iba a escribir en el blog, aunque si sabía más o menos el tema principal. El hilo conductor serían “historias como la vida misma” como las llama una de mis lectoras y amiga. Tampoco tenía muy claro el título del blog y me costó unos días decidirme por la cabecera y el fondo porque Blogger era un mundo nuevo y no es lo mismo leer que adentrarse detrás de bastidores y luchar con la plantilla, publicar la entrada, subir imágenes, música y no saben lo que me está costando en este momento que los espacios entre párrafos queden del mismo tamaño y el post con las palabras del mismo color porque lo miro y parece que unas están más oscuras que otras...aaaargggg con la plantilla y el HTML....una que es muy "tikismikis" con esas cosas.

Recuerdo que leía tutoriales todo el tiempo para decorar el blog y cambiar su aspecto. Uno de los primeros blogs que visité fue el de Rosa (El escaparate de Rosa), que hace poco nos ha dejado y a quien le debo haber modificado, al principio, muchas veces, el aspecto del blog haciendo pruebas, para siempre quedarme con el mismo, porque los tonos de azul son mis favoritos y además haber aprendido algo del idioma blogueril.

Hasta en los primeros comentarios me recomendaban como escribir y me enviaban consejos por correo, que siempre eran bienvenidos. Uno de mis lectores me dijo un día…."escribir es un arte y los tecnicismos no son para los artistas". Opino que tiene parte de razón, pero siempre alguna regla gramatical hay que seguir para que sea agradable leer.

Poco a poco se fueron sumando amigos, viejos conocidos de otros lares que comenzaron a acompañarme en ésta aventura. Después se fueron sumando otros amigos, algunos todavía siguen acompañándome, otros se han ido, nuevos se agregan todos los días, pero siempre hay algo que me ha llamado la atención, y es que nunca he podido superar la cantidad de seguidores con la cantidad de post que escribo, y eso que actualizo bastante seguido, ...en cuanto creo que me voy acercando y voy a superarlos, siempre se suma un seguidor más y llegados al día de hoy, tener más de 250 es un gran honor.

Más de 250 seguidores, entre los que me siguen y los que leen desde el reader y el correo, son muchas personas a los que en algún momento les gustó lo que había escrito por aquí, porque sino no se hubieran quedado…creo yo?....aunque a veces no digan nada (y menos mal, porque si recibo muchos comentarios, tendría que tener secretarios pa' contestar...jeje), pero están ahí y en algún momento supongo que me leen, por lo menos alguno, y eso es muy importante para alguien que le gusta escribir.

No sé si escribo bien o mal, pero hago el intento de hacerlo mejor cada día, porque esto y me repito es un entretenimiento, a alguien le podrá gustar, a otros no...pero así son los gustos...y tengo claro que no le podemos gustar a todos y que además si quisiera dedicarme a escribir, cosa para la que no tengo tiempo y no es lo mío, ni tampoco ésta es la plataforma ideal para publicar más allá de como nos lo permite, escribiría un libro por ejemplo y lo publicaría, porque no hay nada más lindo que tener un libro entre las manos, me pueden decir que ahora está el e-book, pero no es lo mismo, no tiene el olor a papel que tanto me encanta o me presentaría a concursos literarios...pero no...esa posibilidad nunca se dará....no por el momento...y además "no soy de letras" aunque últimamente escribo mucho, pero son cosas relacionadas con el trabajo, que en nada se asemejan a mis historias de amor-desamor.

Ha sido un año de aprendizaje e interacción con todos los que se animaron a leerme y a compartir comentarios, abrazos, mimos, regalos, premios, críticas constructivas y su cariño atravesando la pantalla. He compartido también otros espacios como invitada, lo que es un placer para mí.

Siempre digo que en la diversidad de este mundo está su encanto, en el compartir está la esencia y lo interesante....y lo que nos hace volver día a día por aquí y ver que hay de nuevo, ya sea un post, un comentario, una recomendación de libro, música o imágenes...para mí esto es un espacio de distensión cuando llego a casa después de trabajar y puedo sentarme en el sofá, mientras miro el noticiero, también me informo sobre el mundo bloguero.

Un año en el que algunos creyeron que lo que leían me había sucedido. Algunas veces expliqué que "muchos de los post nacen de la imaginación, otros lo hacen de algo que me ha ocurrido a mí o a algún conocido" modificado un poco para hacer más interesante su lectura...a veces creo que debería colgar un letrero de "la realidad siempre supera a la ficción"....aunque también podría decir "cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia"...con un poco de ironía porque la vida es un pozo sinfín de historias y más de una vez me han dicho que lo que había escrito se asemejaba a algún hecho vivido por el lector, cosa que me sorprende aunque no debería hacerlo.

Aclararé que las aventuras y desventuras como conductora son reales, ciento por ciento....jeje...las he vivido... y alguna que otra cosa escrita por ahí también me ha servido para desahogarme.

Un año en el que, aunque no lo crean, algunas veces las musas se fueron de paseo pero siempre regresaron como por arte de magia.

Y ahora basta de perorata, que cuando me enrollo soy peor que una cortina…..y a lo que iba,...A tod@s muchas pero muchas gracias por la lectura, los comentarios y la compañía….gracias por estar allí detrás de la pantalla que aunque parece que nos separa....creo que nos une y nos conecta.

Espero seguir por aquí mientras las musas me acompañen y tenga algo que contar.... y tirando la casa por la ventana…. tarta y champagne para todos y a celebrar!!!.














La canción la dedico a Andalucía y a los andaluces....ya que mañana es su día....una tierra muy bonita que me ha acogido hace más de 6 años.

26 feb. 2011

LOS RECUERDOS DE ELISA (XVII) - FIN


Cuando finalizó la cena y comenzó el baile, Ana requirió la presencia de todos los que estaban sentados, en la pista y allí marcharon todos a bailar. 

Francisco se puso al lado de Elisa y no la perdía de vista hasta cuando hicieron un trencito super divertido.

El vino que habían tomado en la cena comenzaba a hacer efecto en Elisa y el trencito se iba desmembrando de a poco...unos por aquí, ... otros por allá... y Francisco y Elisa se separaron de todos ellos y por suerte que fue así porque Elisa estuvo a punto de quebrar un tacón en un desnivel del salón, pero allí estaba Francisco para sujetarla.

- Uyyy, casi me mato….vaya con el desnivel….gracias Francisco, si no es por ti quiebro un tacón,- dijo Elisa mientras se acomodaba el vestido después de su “casi caída”.

- De nada….sabes que siempre me ha gustado ayudarte,- dijo Francisco sujetándola aún del brazo.

- Si…es verdad…recuerdo cuando salíamos y yo no llevaba abrigo, tú siempre me cobijabas en tus brazos, - dijo Elisa con voz soñadora.

- Lo recuerdas aún!!!,- dijo Francisco sorprendido.

- Claro que si, Francisco,- dijo Elisa mirándole fijamente.- Fuiste mi primer amor, mi mejor amigo, mi compañero de estudios, creo que lo sabes, pero has dejado huella en mi.

- Y tú en mi, Elisa, -dijo Francisco que no pudo evitar abrazarla.

- Sabes una cosa Francisco?,- dijo Elisa.

- Qué?, -preguntó Francisco.

- Tenía muchas ganas de verte, saber de ti, saber cómo estabas,- dijo Elisa casi en un susurro.

- A mí me pasó algo similar. Cuando me avisaron de la reunión, pensé en todos vosotros, pero especialmente en ti, Elisa. Me preguntaba como estarías,- dijo Francisco mirándola a los ojos.

- Supongo que a todos les pasó algo igual, es toda una sorpresa reencontrarse después de tantos años y comienzas a recordar todos los momentos vividos, todo lo que nos divertimos, lo que estudiamos, que al final parece que el tiempo se detiene y de tanto recordar volvemos al pasado y nos sentimos tan jóvenes como en esa época,- dijo Elisa caminando hacia un sofá que había en la entrada del salón de fiesta.

- Y recordamos también lo que sentimos. Porque eso me pasó al verte, hasta recordé el día que nos besamos por primera vez,- dijo Francisco sentándose al lado de Elisa.

- Ese beso tampoco pude olvidarlo. Fue mi primer beso, Francisco,y eso jamás se olvida,- dijo Elisa sonriendo.

- Eras encantadora y sigues siéndolo,- dijo Francisco mirándola con ojos soñadores.

- Gracias, guapo. Pero....porque siempre hay uno.... tenemos que volver a la realidad. Tú a tus niños y a tus obligaciones y yo a mi vida y mi trabajo,- dijo Elisa poniendo los pies otra vez en la tierra.

- Si, es verdad, pero podemos seguir soñando o mejor dicho, podemos seguir en contacto, no te parece?,- inquirió Francisco.

- Si y vernos de vez en cuando, ....me gustaría,- dijo Elisa sonriendo.

- No voy a decir que puede ser el principio de una gran amistad como Humphrey porque aunque hace mucho que no nos vemos....ya somos amigos…me hará mucho bien tu compañía,- dijo Francisco.

- Además eres más guapo que él pero yo no me parezco en nada a Ingrid,- dijo Elisa riendo.

- Pero esa frase no se la decía a Ingrid, sino que se la decía al Mayor Strasse,- dijo Francisco.

- Me cachis!!…yo y mi memoria para las frases de las pelis…tendré que ir más al cine, -dijo Elisa.

- Podríamos ir mañana si quieres,- dijo Francisco.

- Es una cita?, -preguntó Elisa.

- Si,- contestó Francisco riendo.

- Vale, no te olvides de los jazmines,- dijo Elisa acariciando la mano que Francisco había posado en su hombro.

La fiesta llegaba a su fin pero ellos seguían abstraídos mirándose, recordando tiempos pasados y haciendo planes para el futuro, ....que quizás fuera en común.

FIN


Recomiendo escuchar la balada de Michael Bolton que es muy bonita

23 feb. 2011

LOS RECUERDOS DE ELISA (XVI)



- Francisco, cómo estás, - saludó con efusividad Mariela en cuanto vio a Francisco.

- Hola Mariela,- dijo Francisco dándole dos besos a Mariela, bajo la atenta mirada de Elisa.

- Dentro de poco comenzará la cena y luego el baile, -dijo Mariela- se suman, verdad?. Recuerdo que eráis buenos bailarines los dos.

- Sí, claro,- contestó Elisa mirando a Francisco mientras éste le sonreía.

- Claro Mariela, a eso he venido aquí. A veros a todos y a divertirme un rato, que me hace falta,- dijo Francisco.

- Ah, si?, por qué lo dices?,- inquirió Mariela, mientras Elisa miraba a Francisco ahora con más atención.

- No quiero hablar de eso ahora, Mariela. Vine a divertirme un poco y hablar con esta mujercita que hace mucho no veo, cómo unos 20 años o más, quizás, - contestó Francisco sin dar más detalles guiñándole un ojo a Elisa.

Mariela se dio cuenta de la indirecta muy directa de que allí sobraba, así que se despidió de ambos diciendo que iba a hablar con Luis que justo pasaba en ese momento por detrás de ellos con una copa en la mano.

- Hola guapa…estás muy guapa Elisa,- dijo Francisco con tono zalamero.

- Calla hombre, cómo eres Francisco?. Debo estar roja como un tomate, me arden las mejillas, - dijo Elisa riendo.

- Y eso por qué será?,- dijo Francisco tocándole las mejillas con ambas manos.

- Ya lo sabes, es inevitable. Mis mejillas tienen vida propia. Se acaloran cuando te ven,- contestó Elisa acariciando suavemente las manos de Francisco.

- Lo sé. Siempre te ocurría lo mismo, pero suponía que con los años tus mejillas se hubieran olvidado de mí, pero veo que no es así,- dijo Francisco.

- Pues no. Bueno…no hablemos más de mis mejillas. Cuéntame de ti. Lo último que supe fue que te casaste hace unos años y te mudaste de ciudad,- dijo Elisa sin querer parecer muy curiosa, pero en realidad lo que había dicho Francisco anteriormente le interesaba y quería enterarse que era lo que había pasado en la vida de su antiguo amor.

- Si, estás en lo cierto. Me casé, tengo dos niños y enviudé hace dos años,- dijo Francisco con voz triste.

- Oh…cuánto lo siento, Francisco,- dijo Elisa apenada. De verdad, Francisco.

- Gracias Elisa. Mi esposa tuvo un accidente y falleció en el acto. Iba a buscar a los niños al colegio y un descerebrado se saltó una luz roja y se la llevó por delante cuando ella cruzaba la calle frente al colegio. Es algo difícil de aceptar, sabes. Ahora ya estoy un poco más repuesto de eso, además con los dos niños no me puedo permitir flaquezas, por ellos tengo que seguir adelante, por ellos tengo que sonreír y hacer de tripas, corazón, no queda otra,- dijo Francisco cabizbajo.

- Pues si Francisco, - dijo Elisa con unos deseos irrefrenables de abrazarlo, pero se contuvo. Lo que le contaba Francisco era muy duro y quería consolarlo aunque no se animaba, por lo menos, no allí delante de todos.

- Y tú, preciosa? ¿Qué ha sido de tu vida?. Por mi hermana me enteré que te habías casado y que te habías divorciado también,- preguntó Francisco.

- Así es Francisco. Tu hermana te ha informado bien,- dijo Elisa, recordando el día que se encontró con la hermana de Francisco y habían estado conversando.

- Y tienes hijos?,- preguntó Francisco.

- No, no tengo hijos. No hubo tiempo, y cuando lo había, no hubo ganas y cuando quise tenerlos ya no se pudo porque la relación no estaba bien…que le vamos a hacer,- contestó Elisa con voz resignada. - Pero cuéntame, cuántos años tienen los tuyos?.

- Sergio tiene 10 y María tiene 6,- contestó Francisco buscando en su cartera y mostrándole las fotos de sus hijos.

- Qué guapos los dos!!!,- exclamó Elisa.- Te felicito Francisco.

- Ya los conocerás,- dijo Francisco.

- Claro que sí, me encantaría,- dijo Elisa sorprendida pero a la vez encantada.

Notaba que Francisco se alegraba de verla y si bien la noticia de su viudez y sus dos hijos la sorprendieron, le encantaba que él pensara en presentárselos, lo que le indicaba que él aún la consideraba una buena amiga.

- Vamos, vamos a cenar,- apuró Ana, cogiendo de la mano a Elisa,- Hola Francisco, qué tal estás?.

- Hola Ana, bien, gracias. Pues vamos a sentarnos. Creo que nos ha tocado en la misma mesa,- dijo Francisco cogiendo a Elisa de la otra mano.

La cena transcurrió entre risas. Los chistes de Luis y los comentarios de Elisa hacían reír a todos, como en los viejos tiempos.

Francisco no cesaba de sonreír y mirar a todos sus compañeros, pero sobre todo miraba a Elisa y recordaba lo bien que se había sentido con ella en todos los años que estuvieron juntos.

Continuará…

22 feb. 2011

LOS RECUERDOS DE ELISA (XV)


 - Hola Elisa, qué tal estás?,- dijo Mariela detrás de sus enormes gafas estilo “culo de botella” cuando se cruzó con Elisa.

Elisa la miró y la saludó con cara de no lo puedo creer, me he cruzado con la única persona con la que no me quería cruzar. Sabía que Mariela la detendría hablando y hablando, cosa que ella no estaba dispuesta a hacer. Lo único que quería en ese momento y aunque pareciera una adolescente, era saludar a Francisco y hablar con él.

En fin, pensó resignada, la reunión supongo, será larga, y esto recién comienza, tengo tiempo para hablar con Francisco. Disfrutemos de la conversación con Mariela y espero que Ana o cualquier persona vengan a rescatarme porque por lo que veo, Mariela no ha cambiado nada, sigue siendo tan charlatana y cotilla como antes.

Pasaron unos largos minutos, que a Elisa le parecieron una eternidad hasta que vio que Francisco se daba vuelta y la miraba.

Otra vez el calor en sus mejillas y una sonrisa de oreja a oreja se dibujaban en la cara de Elisa cuando vio que su posible rescatador de las "garras" de Mariela sería la persona con la cual ella quería estar.

Le vio acercarse con paso firme y una sonrisa de anuncio de dentífrico, mientras trataba de desembarazarse de Mariela sin que ésta se diera cuenta para quedarse a solas con Francisco como en los viejos tiempos.

¡Qué elegante que está!, pensó. Pocas veces lo había visto de traje. Cuando se casó su hermana hacía más de 20 años y el día de la puesta de banda. Siempre había pensado que el traje y la corbata le quedaban muy bien, aunque los vaqueros y las camisetas le favorecían mucho más.

Seguía estando tan guapo como cuando se conocieron y los 20 años pasados no parecían haberle afectado, es más, le parecía que estaba más interesante que antes.

- Hola Elisa,- dijo Francisco dándole dos besos como el primer día.

- Hola Francisco,- dijo Elisa más roja que un tomate.

Continuará…

20 feb. 2011

LOS RECUERDOS DE ELISA (XIV)


Eran las 6 de la tarde, Elisa apagó el ordenador, guardó los documentos con los que había trabajado toda la tarde en sus carpetas y las ordenó en las bandejas correspondientes.

Llegó a su casa media hora después, se duchó y se arregló para ir a la reunión de exalumnos y enfundada en su vestido azul con zapatos y bolso  a juego salió de su casa con mucha ilusión.

Había quedado con Ana, otra de sus amigas y además compañera de dichas y desdichas en la Facultad, para ir juntas a la fiesta.

Cuando llegaron al salón donde se realizaba la reunión, ya había un grupo animado en la puerta al que las dos saludaron con alegría y afecto. Eran algunos de los compañeros con los que habían compartido más horas de estudio y además con los que salían los fines de semana.

Elisa saludó a José, Luis y María. Sus aspectos le sorprendían, se sonrió al recordar los vaqueros gastados de José, las Converse de Luis que parecían irrompibles y las lentillas azules que se había puesto María en segundo año.

Ahora José y Luis llevaban gafas y trajes con corbata y María le comentó que se había operado hacía algunos años y ya no podía usar lentillas con lo que le gustaba a ella cambiar de color de ojos.

Después del reencuentro con sus amigos y hablar unos minutos con ellos, circuló un poco por el salón, hasta que Ana la cogió de la mano y le señaló a un grupo que conversaba animadamente. Entre ellos estaba Francisco y como siempre le había ocurrido cuando le veía, sintió que el calor subía poco a poco a sus mejillas sin poderlo controlar.

Sonrió y como empujada por una fuerza imaginaria dirigió sus pasos hacia él sin dejar de mirarle.

Continuará…

17 feb. 2011

LOS RECUERDOS DE ELISA (XIII)


Cuando llegó a su casa después de salir del trabajo, Elisa llamó a Mariana, su mejor amiga, para saber cómo estaba y comentarle la reunión de exalumnos que se estaba organizando.

La reunión sería al día siguiente, así que luego de hablar con Mariana, comenzó a probarse vestidos y zapatos con los que ir a la fiesta.

El rojo le sentaba muy bien, pero no quería llamar tanto la atención. El verde floreado era muy primaveral y escotado….descartado. El negro le quedaba de muerte, pero era muy sobrio, así que su última opción era el vestido de terciopelo azul. Le quedaba perfecto y se sentía muy cómoda con él. Así que se decidió por ese, solo le quedaba elegir los zapatos y los accesorios. Y en eso estaba aún cuando una de sus hermanas la llamó por teléfono.

Bien, pensó, así podré consultar con ella que accesorios complementarían bien su indumentaria y hasta quizás consiga que me preste un bolso bonito si los que tengo no quedan bien con el vestido.

Continuará…

16 feb. 2011

A MI QUERIDO ANÓNIMO QUE TOMA CAFÉ

Estoy supercontenta últimamente, además de todo los comentarios que recibo de mis amigos, desde hace un tiempo estoy recibiendo comentarios en un idioma que no entiendo y aunque me esfuerzo en traducirlo lo único que entiendo de los mismos, ya que no son palabras inteligibles, son los preciosos enlaces que me dejan que me dirigen hacia páginas porno, páginas de “cómo adelgazar comiendo nada”, etc, etc.

Por lo que veo a mi anónimo visitante le encanta uno de mis post…se ve que le gusta mucho el café, porque generalmente me deja los comentarios en “Un café con vos”….aunque también se ha dedicado a seguir mis aventuras y desventuras como conductora.

Gracias a que Blogger ha activado el spam en los comentarios, éstos lindos comentarios anónimos son detectados y posteriormente borrados por mí, y prácticamente no me molestan, porque si un Anónimo quiere dejarme un comentario….venga….hazlo….no seré yo quien te quite la ilusión….jeje…pero lo que si me molesta es que le lleguen a quienes se han suscripto a los comentarios, que no tienen porqué estar recibiendo este tipo de cosas.

Así que te pregunto Sr/a Anónimo, ¿te gusta mucho el café?. Te recomiendo que tengas cuidado porque la cafeína en grandes dosis afecta el cerebro, no te permitirá conducir y podrías tener un accidente.

Ahora  que has logrado ser protagonista por un día en mi blog, ya puedes quedarte tranquilo, dejar de tomar tanto café en mi post y además, dejar de enviarme comentarios que nunca van a salir….no te esfuerces más.

15 feb. 2011

LOS RECUERDOS DE ELISA (XII)


Elisa dejó de luchar con la impresora ya que había conseguido que funcionara y se dispuso a imprimir unos documentos mientras revisaba el correo. Tenía uno de una excompañera de la Facultad invitándola a una reunión de la generación para festejar los 20 años de egresados.

Ya 20 años, pensó…cómo pasa el tiempo!!!.

Le contestó que iría, y un sentimiento de curiosidad mezclado con ilusión por el reencuentro, le hizo recordar otra vez a Francisco y se preguntó si él iría.

Hacía ya mucho tiempo que no sabía de él, las últimas noticias que había tenido, eran que se había casado y se había trasladado a otra ciudad.

El reencuentro estaba fijado para una semana después, y una mariposa solitaria comenzó a revolotear por su estómago y por su mente sin que pudiera aquietarla, como siempre le pasaba cuando pensaba en Francisco.

Continuará…

12 feb. 2011

LOS RECUERDOS DE ELISA (XI)


Otro capítulo era su ex, Roberto. Un hombre muy bueno y confiable, con el que se llevaba muy bien y eran buenos amigos, pero con el cual no podía convivir.

Lo habían intentado durante casi cinco años, pero el trabajo de él que lo llevaba de un lado a otro, hizo que se distanciaran hasta convertirse en unos totales desconocidos.

Un buen día ella le dijo que le necesitaba a su lado y no le tenía, que no podían seguir así, viéndose de vez en cuando, que era hora de formar una familia, tener hijos y así no podían. Como Roberto no quería perderla, trató de conseguir un trabajo en el que no tuviera que viajar o por lo menos que lo mantuviera por largas temporadas en casa.

Pero la situación era difícil, y aunque probó en alguno que otro, no era posible, si querían formar una familia tenían que disponer de dinero y en el trabajo donde le ofrecían una buena paga tenía que viajar. Trataron de verse más seguido, de encontrarse en otros lugares cuando estaban separados, pero los tiempos jugaban en su contra y cada vez los separaban más.

La distancia no solo los alejaba sino que terminaba con ese amor que habían sentido una vez.

Al final decidieron separarse pero conservar la amistad por todo el amor y el tiempo compartido.

A Elisa le costó superarlo, pero al final con el apoyo de su familia salió adelante como siempre lo había hecho. En definitiva era la segunda de una familia numerosa y las palabras “no puedo” no se encontraban en el vocabulario de su vida.

Continuará…

10 feb. 2011

LOS RECUERDOS DE ELISA (X)

 

Otro de los pretendientes de Elisa, otro de los capítulos de su vida, era Juan.

Juan era funcionario de carrera en el Ministerio de Agricultura y por cuestiones laborales, Elisa había llegado a mantener contacto con él. Fue así que se conocieron.

Ambos eran divorciados y sin cargas familiares y habrían tenido mucho más cosas en común si no fuera porque Elisa aunque lo encontraba agradable, no terminaba de decidirse, había algo que la frenaba, sería por la actitud autosuficiente y un poco pedante de él, que en algo le recordaba a Pedro. A veces pensaba que a ella se le acercaban ese tipo de hombres y no sabía bien por qué.

Habían salido durante un tiempo, pero cuando Elisa se dio cuenta que Juan pretendía algo más, comenzó a poner excusas para no verle y él comenzó a insistir más y más. Ella ya no soportaba sus chantajes para quedar y verse y los intentos de Elisa por no ser descortés aunque si sincera, parecían chocar una y otra vez contra la obsesiva insistencia de él: "Quiero verte", le decía, "¿cuándo salimos?", le preguntaba... "Si no vienes tú por la autorización que ya hemos concedido, tu empresa no cobra la licitación..." y así seguía.

Con gusto lo hubiera mandado al fin del mundo, si no fuera por todos los contratos que tenía su empresa con el Ministerio y también por no pecar de infantil e inmadura y en ocasiones, porque sentía lástima.

Si, sentía lástima por Juan, porque sabía lo que había sufrido en su vida, los malos momentos vividos, y porque actualmente sabía que se encontraba muy solo. Sentía lástima porque pensaba que él era otro náufrago como ella en busca de amor. Por eso había permitido que le escribiera correos, había permitido que se considerara su amigo, habían salido algún tiempo y hasta habían intimado.

Ahora ella tenía un problema y era el de alejarse de él sin herirlo. Porque también era consciente que al igual que Pedro, Juan era un hombre insistente y aunque hacía días que lo notaba raro y algo desaparecido, era constante y seguro que volvería a la carga con nuevos bríos para conquistar su corazón.

Elisa sabía que llegaría el día que su frialdad actual lo haría desistir, porque se había dado cuenta que aunque Juan le caía mejor que Pedro y había intentado amarlo y hasta le había parecido que la llama del amor se encendía en su corazón, no podía, porque el amor requiere de respeto, de admiración y ella había tratado sentir todo eso, pero no lo sentía, no se podía engañar, ya lo tenía claro.

Continuará…

8 feb. 2011

LOS RECUERDOS DE ELISA (IX)


Uno de los "hombres" de Elisa, era Pedro, el “supermegagalán” acostumbrado a obtener todo lo que quería de las mujeres, pero esta vez se había dado de bruces contra el muro de su negativa. 

Él lo tenía todo, un físico estupendo, fruto de ir diariamente al gimnasio y las carreras matinales, dinero de sus múltiples negocios, simpático y juerguista, además siempre era el alma de las fiestas. Tenía en su cama a quien él quería….salvo a ella. 

La repetida negativa, durante más de tres meses, de Elisa, estaba a punto casi de desquiciarlo. Se había propuesto conquistarla, costara lo que le costara,  aunque fuera lo último que hiciera, aunque tuviera que mentirle en cuanto a sus sentimientos, hasta había pensado si era preciso, pedirle matrimonio, porque no quería que esa paloma se le escapara de las manos. 

Ya habían atravesado varias fases a lo largo de todo ese tiempo y él sólo había conseguido coger sus manos y un abrazo apretado un día que ella le vio triste y trató de consolarlo, lo que él aprovechó para un amago de beso, aunque solo consiguió un leve roce de labios, pero nada más, porque ella se retiró a tiempo y no había conseguido nada más. 

Elisa sabía que para él, ella era solo un capricho y que no tardaría en despreciarla por el mismo motivo por el que ahora tanto la deseaba. 

Ella no se consideraba una mujer atractiva aunque, en ocasiones, se sentía halagada por la insistencia de él, pero en su interior, temía involucrarse en una relación donde ella se volcaría y daría todo, como siempre, pero no recibiría nada a cambio. Tenía un sexto sentido para saber cuando el juego iba en una dirección que a ella no le agradaba del todo, porque quería más que lo que él estaba dispuesto a dar y por eso no aflojaba y esperaba que él en cualquier momento desistiera, aunque visto lo visto ese momento se demoraba en llegar. 

Pero había algo que no podía negar, Pedro le atraía, hasta en ocasiones había sentido celos cuando veía que él era detalloso con otras mujeres. Un gesto galante o una broma como él solo sabía hacer, bastaban para que ella se pusiera de mal humor y para colmo se le notara en la cara. En el fondo, Pedro le gustaba y mucho y de vez en cuando soñaba con él, pero en sus sueños después del momento de éxtasis y pasión sin frenos se veía intentando cambiarlo. 

Y ella no quería una relación con alguien a quien quisiera cambiar. Por eso cuando venían a su mente escenas de besos y roces tenues de piel, de susurros y caricias, de acercamiento y su cuerpo se tensaba pensando en Pedro y cómo podía hacerla estremecer, sustituía esas imágenes con otras de discusiones, peleas, sufrimiento, frustración y dolor...y además recordaba a Francisco lo que la hacía sonreír, pero a la vez penar aún más. 

Todo eso reforzaba la negativa y no cedía, consciente de que Pedro algún día se aburriría y dejaría de perseguirla como perro sabueso y si se esforzaba hasta podía hacer que él la odiara. Porque él era del tipo de hombres que cuando no obtenía lo que ansiaba, empezaba a frustrarse y a odiar lo que no había conseguido. 

De hecho él ya había empezado a insinuarlo, le había llegado a preguntar si algo le había pasado que la hiciera no querer saber de nada o si le habían dejado de gustar los hombres como hasta entonces. 

Él no entendía por qué Elisa seguía con su negativa y no quería salir con él y "probar". "No pasa nada porque lo hagamos una noche"...o incluso "¿A qué vas a esperar? ¿a que seas vieja?", le decía. Y eso la hacía sentir como aquella vez en casa de Francisco cuando mostrándole fotos de mujeres en bikini la trató de puritana.

Pedro jamás entendería el corazón de Elisa, porque además ella era incapaz de no involucrarse. Se conocía bien y sabía que en cuanto besara a Pedro o a cualquier otro hombre se entregaría por entero. No estaba hecha para los líos de una noche y si bien alguna vez había intentado tener algún rollo de ese estilo, no podía y no entendía que dos personas podían estar juntas una noche, pasarlo bien y al día siguiente hacer ver como que no había pasado nada y ahí acababa todo. 

Elisa quería un Amor, con mayúsculas, y definitivamente, Pedro podría saciar parte de su apetito, el sexual, eso lo tenía claro, pero no llenarla del todo....Así que, Pedro descartado. 

Continuará…

6 feb. 2011

LOS RECUERDOS DE ELISA (VIII)


Francisco y Elisa eran la pareja perfecta. Eso le parecía a todos los que les conocían y les veían juntos. Elisa se desvivía por Francisco y él solo tenía ojos para ella.

Pero el idilio llegó a su fin, como algunas cosas en esta vida, casi justo cuando acababan la carrera.

Fueron los exámenes, la rutina, el conocer a otras personas, dejarse llevar por el momento y las circunstancias, tantas cosas que ella ya no recordaba que fue lo que realmente los separó y se sentía poco afortunada, por lo menos en el amor, porque Francisco había sido el gran amor de su vida y ya nunca más había vuelto a sentir así.

En ese momento pensaba, mientras luchaba para que la impresora de su despacho funcionara después de cambiarle el toner, que jamás le salían las cosas como ella había previsto o como hubiera deseado que sucedieran.

Pero no perdía las esperanzas, no sabía si pecaba de ingenua, o de excesivo optimismo, pero siempre esperaba que un día las cosas cambiaran y ella pudiera obtener lo que más deseaba, el amor, como el que una vez tuvo y sintió o por lo menos algo que se le aproximara y la hiciera feliz.

Habían transcurrido casi 20 años de su historia con Francisco y mucha agua había pasado debajo del puente, pero aún recordaba cada detalle nítidamente.

Se había casado con un hombre bueno, al que había querido muchísimo, pero  no había funcionado, se había separado y divorciado, había tenido algunas historias de diferente duración y proposiciones no le faltaban, pero bien sabía que ninguna de las oportunidades con las que la vida la obsequiaba la satisfacería del todo. Quizás porque se sentía a gusto con su vida actual, quizás por miedo a volverlo a intentar o porque lo que tenía delante no la conformaba del todo, no la enamoraba.

Habían tres hombres en su vida, además de su Guadiana mental al que nunca había podido olvidar.

Continuará…