30 ene. 2011

LOS RECUERDOS DE ELISA (V)


La verdad es que Elisa se quedó sorprendida por la invitación de Francisco de bañarse en la piscina y se encogió de hombros tentada a decir que sí, pero al final con un leve gesto de la cabeza dijo no. Él le preguntó por qué y ella le dijo que no tenía bikini y que no pensaba bañarse en ropa interior.

Él rió y le dijo, “tonta, te presto uno de mi hermana, que es de tu talla”. Y le dejó un bikini y unas playeras para que se las pusiera en el cuarto de baño y no se le manchara la ropa tan bonita que llevaba. Elisa las cogió y se dirigió al cuarto de baño para cambiarse.

Cerró la puerta y colgó el bikini en el toallero. Se sentía confundida. No era lo que ella pensaba que iba a ocurrir. Pensaba que Francisco la llevaría al paseo marítimo o a un parque o a tomar café y que estarían charlando como solían hacer en la Facultad, quizás se cogieran de las manos y le diera un beso...pero ¿qué otra cosa esperaba Francisco de ella?...¿por qué lo notaba incómodo ahora?.

Cuando salió del cuarto de baño con el bikini puesto debajo de su ropa, se dejó caer en el sofá del salón mientras Francisco sacó de un mueble un álbum de fotos. Algunas eran de su familia, y otras eran de cuando trabajaba en el verano y le dijo: quiero mostrarte algo.

Elisa observaba atentamente las fotos, mientras él se las comentaba. Pasando las fotos, ella se dio cuenta de la diferencia de vidas que habían llevado. Él había aprovechado sus dos últimos años viajando, conociendo mundo y divirtiéndose, acumulando experiencias de todo tipo, además de estudiar y ella había estado ocupada en sus estudios, en casa con sus padres y hermanos, casi sin salir y se sentía en ese momento como si hubiera vivido en una burbuja. 

Entre las fotos, él le mostró como dejándolas caer, unas en las que estaba en posición cariñosa con unas chicas en bikini, con pechos exuberantes debajo de vestidos de gasa translúcida.

A Elisa se le cayó el techo del salón encima y pensó que alguna de esas era su novia. Miró con incredulidad a Francisco y este al ver su cara le preguntó: "¿Qué pasa? ¿Te educaste en un colegio de monjas o qué?...¿Te molestan?,son solo unas amigas".

Continuará…

29 ene. 2011

LOS RECUERDOS DE ELISA (IV)


Cuando llegaron a la casa de Francisco, Elisa pensó que a él se le había olvidado algo o quizás algo peor, le iba a presentar a su familia para lo que era demasiado pronto y se cohibió y entró despacio en el piso al no saber con quién se iba a encontrar, a pesar de que Francisco la cogió de la mano y la llevó hasta el salón.

No había nadie allí, solo ellos dos.

Francisco le mostró su cuarto y bien podía pensarse que hacía un instante había pasado un huracán. ¡Vaya desastre!... La cama sin hacer, la ropa tirada por todos lados.

Realmente si había algo colocado en su sitio era por pura casualidad y ella estuvo a punto de ponerse a ordenar, como siempre hacía en su casa, pero antes de que pudiera coger una camiseta que había en el suelo frente a ella, Francisco la sacó nuevamente al salón y le preguntó, "¿Quieres bañarte en la piscina?". Elisa, algo extrañada, pensó si la salida iba a consistir solamente en estar en la piscina de la casa de Francisco o iba a ver algo más y se puso un poco en guardia.

Sonrió al recordar ese hecho y casi llegando al trabajo, cambió el CD de Michael Bolton por uno de Presuntos Implicados.

Continuará…

27 ene. 2011

LOS RECUERDOS DE ELISA (III)


Elisa no sabía qué ponerse, ni siquiera se había interesado en preguntarle a Francisco dónde la llevaría, así que no tenía ni idea si arreglarse o ponerse los vaqueros que se había comprado la semana anterior. Al final optó por unos pantalones blancos y un blusa rosa algo holgada que era de su hermana, pero que a ella le quedaba muy bien. Los zapatos de vestir blancos de tacón y poco maquillaje. Elisa nunca se maquillaba demasiado, solo una línea en los ojos y un poco de color en los labios, porque sus mejillas siempre estaban coloreadas y más con Francisco al lado. Ella no sabía porqué, pero en cuanto le veía, sentía que el calor subía por sus mejillas y se instalaba en ellas, sonrojándolas.

Estaba feliz, además de nerviosa, porque Francisco le gustaba, y era su primera cita…no cabía en sí de contenta. Sus hermanas le decían que se controlara un poco haciendo ejercicios de respiración hasta que él llegara.

Cuando Francisco llegó en su coche, un Seat azul, a Elisa le dio un vuelco el corazón. Francisco se bajó para abrirle la puerta del acompañante y le obsequió con un ramito de jazmines que había arrancado, seguramente a toda prisa, de alguno de los jardines cercanos.

A Elisa jamás le habían regalado flores y durante todo el camino tuvo una sonrisa dibujada en su cara mientras observaba y olía los jazmines y Francisco la conducía no sabía bien a donde.

Continuará…




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STYLISH BLOGGER AWARD


Desde el blog de Fairytales, Noches fugaces, me llega este bonito premio que me hace mucha ilusión....gracias guapa.

Como tiene tarea....vamos a ello...tengo que contar 7 cosas sobre mí:

1.- Muero por el dulce de leche, pero como soy diabética me tengo que controlar y hace como dos años que no lo pruebo.

2.- Me encantan las series policiales y no me pierdo un capítulo de CSI los lunes.

3.- Algunas de las historias que escribo tienen cosas que me han pasado, otras no....aunque no diré cuales si y cuales no...jeje.

4.- Me gusta la mar y siempre trato de vivir cerca de ella.

5.- Mis flores favoritas son las gardenias.

6.- Estoy perdiendo el acento uruguayo al hablar, pero cuando me enfado me reconocen en seguida...jeje.

7.- Un mimo que de vez en cuando me hago es, un masaje de pies, porque me encantan los masajes.

Y ahora tengo que repartir el premio....pero lo dejaré aquí para quien quiera llevárselo y contar algo sobre si mismo.

25 ene. 2011

LOS RECUERDOS DE ELISA (II)


Francisco era para Elisa como el Guadiana. Cada vez que se frustraba por algo o se sentía triste por algún desengaño amoroso, surgía como por arte de magia del fondo del arcón de sus recuerdos, él, pero solo era por un breve momento y luego volvía a desaparecer.

Francisco fue un compañero de la Facultad al que conoció en el segundo año. El primer año había resultado ser muy fácil para Elisa, aunque la Física se le había resistido un poco en el primer parcial, pero ya en los siguientes recobró los puntos perdidos y salió airosa con nota, como siempre.

Desde hacía dos veranos, Elisa había decidido trabajar dando clases a los niños de los vecinos y lo hacía para ayudar a su familia y pagarse su ropa, sus salidas y caprichos. Ese año había decidido, una vez ver que las cosas iban rodadas, seguir con las clases, porque le estaba tomando el gusto a ser independiente y tener dinero para sus gastos.

Ella era la segunda de una familia de cinco hermanos y todavía quedaban tres que también debían ser provistos de estudios y ropa, así que ella trabajaba para costear sus estudios y así reducir los gastos familiares.

En el segundo año de carrera, Francisco vino a sumarse al grupo de amigos con los que salía casi todos los fines de semana. Era un chico moreno, guapo, no muy alto, con unos ojos negros muy expresivos y mucho éxito con las mujeres.

Mientras Francisco había dado ya varios viajes de ida y vuelta en el mundo de las relaciones de pareja, Elisa aún no había dado ni un pequeño paseo.

El padre de Elisa era funcionario, chapado a la antigua, que con mano firme había educado a todos sus hijos y siempre mantuvo muy observadas a sus hijas, tanto que todavía con 20 años, Elisa no había tenido novio ni sabía lo que era un beso.

Desde pequeña, Elisa se había dedicado a estudiar y a jugar con sus hermanos, además de ser el alma de la fiesta donde quiera que fuera y no es que fuera descarada, payasa o salida en sus formas de expresarse, sino que tenía ocurrencias disparatadamente simpáticas que a todo el mundo hacían sonreír. Si alguien comenzaba una broma, Elisa le ponía el puntillazo final y ya estaban todos partidos de risa, porque tenía una facilidad innata para la picardía. De hecho una de las cosas que más gracia le hacía a su grupo de amigos, era que cuando Elisa remataba el chiste se reía a carcajada limpia y se ponía colorada, así que comenzaron a llamarla “la cachetitos colorao’s”.

Cuando conoció a Francisco quedó estática y muda, apenas balbuceó un “hola como estás, me llamo Elisa”, eso que ella siempre era muy verborrágica, pero en ese momento no supo que decirle y solo le sonrió cuando él le dio dos besos, uno por mejilla, que ya se ponían coloradas, además de cogerle la mano que ella le extendió.

Todos los que vieron la escena supieron en ese momento que entre ellos había surgido algo, aunque de esto, los dos protagonistas no se habían dado cuenta aún.

Coincidían en los descansos entre clase y clase de la Facultad e iban juntos con el grupo a la cafetería. De vez en cuando se saltaban alguna clase aburrida para seguir charlando animadamente y cuando llegaba la primavera se los podía ver sentados en la escalera de la Facultad leyendo algún libro. En realidad, ella leía y él la miraba atentamente.

Un día Francisco se animó a invitarla a salir y Elisa aceptó. No tenía ni idea de lo que eso suponía. Sólo sabía que iba a estar con Francisco y no importaba lo que fueran a hacer. Estarían solos y podría conocerlo más. 


Continuará...

23 ene. 2011

LOS RECUERDOS DE ELISA (I)


Elisa conducía hacia su trabajo con el tiempo justo. Siempre era así. Se despertaba una hora antes, se duchaba y arreglaba, y en teoría, debería alcanzarle el tiempo para realizar el trayecto con seguridad, pero siempre terminaba dando vueltas por la casa haciendo cosas hasta que se le hacía tarde y salía corriendo.

Mientras conducía, escuchaba su compact favorito de Michael Bolton, ya medio rayado de tanto ponerlo en casa y en el coche y sin querer, se le vino a la mente su época de la Facultad que era la época en la cual había escuchado esa canción.

Había sido una buena estudiante, le gustaba estudiar y siempre sacaba buenas notas y aunque pueda parecer extraño, también era una de las más juerguistas. Una empollona atípica entre todos los que habitaban la Facultad.

Había hecho buenos amigos allí y aún algunos conservaba porque el aprecio y el respeto mutuo siempre habían imperado en sus relaciones en donde había alegría y diversión de forma sana.

Recordó el día que con su amiga Mariana se inscribió en la Universidad. Elisa sonrió al recordar que su amiga, desde siempre tenía muy claro lo que quería hacer, quería estudiar Historia y dar clases, como su madre, en un instituto.

Sin embargo, ella y a pesar de los test vocacionales que había hecho, todavía no se decidía por Medicina o Química. Su hermano mayor era un adelantado estudiante de segundo año de Química y ella quería seguir sus pasos, no sabía si para competir con él o para demostrarle a sus padres que ella era tan buena estudiante como su hermano.

Se encontraba con su amiga en la cola esperando ser atendidas mientras en su mente un revuelo de palabras iban y venían: Química, Medicina, Anatomía, Farmacia. Por lo menos algo tenía claro, que se orientaba hacia la Ciencia, pero era incapaz de decidirse por ninguna de ellas, quería seguir estudiando,  porque eso era lo único que sabía hacer y llevaba ya cerca de doce años haciéndolo, pero no tenía una vocación totalmente definida.

De pronto en una de las paredes descubrió un cartel que anunciaba una fiesta con mucho rock, organizada por los estudiantes de Química y pensó "pues en Química parece que no se lo pasan nada mal a pesar de que hay que estudiar mucho” y se decidió por fin por Química.

Y cómo solía pasar cuando recordaba su etapa en la Universidad, volvió a recordar a Francisco.

Continuará…

21 ene. 2011

LA LLAMADA


La última vez que se vieron, él le dijo “te llamaré”. Ella con lágrimas en los ojos asintió y con un beso se despidió y subió al autobús que la llevaba lejos de su amor.

A veces él la llamaba, a veces era ella quien llamaba y hablaban largo y tendido.

Algunos meses después, las llamadas se fueron dilatando en el tiempo y se trataban como buenos amigos, como herencia de la pareja que una vez habían sido.

Las llamadas ya no eran tan frecuentes y cuando se despedían él le decía, bueno…te llamo dentro de unos días…Ella pensaba que lo decía más como fórmula que ganas.

Pero llegó el día que hacía ya casi diez que no se hablaban. A los dos les parecía normal no hablar, hasta que al final ella cansada de tanto esperar, marcó su número.

La conversación comenzó con la siguiente frase:

- Te llamaba porque….bueno, porque estaba pensando en vos,….creo que pienso más en vos, que vos en mi.

- Estás loca. Claro que pienso en vos,-  contestó él, entre risas.

Luego de un par de temas irrelevantes, de cómo va tu vida y bla, bla, bla, ella le dijo:

- Estaba pensando, ahora que se acercan las fiestas de ir a pasarlas contigo. ¿Qué te parece?,- preguntó ella con voz ilusionada, esperando un si como respuesta.

- Pues no sé….no sé que voy a hacer en las fiestas….No sé si las voy a pasar aquí en casa o se me ocurrirá irme por ahí,- contestó él, sin especificar sus planes.

- Buee…nooo….vale….yo creía que podríamos pasarlas juntos,…no sé…como hace tanto que no nos vemos!!!.¿Tal parece que no nos veremos hasta el año que viene?,- dijo ella desilusionada.

- Nooo…claro que nooo…yo quiero verte…no pienses eso, vamos a ver cuando puedo ir a verte…tú espera, que en cuanto pueda me aparezco,- dijo él.

- Bueno, pero trata que no pase un mes, porque ya hace demasiado tiempo que no nos vemos…al final me olvidaré de como eres,- dijo ella, tratando de tomarse con humor la situación y aceptando que no se iban a poder ver ni siquiera para brindar por un año mejor.

Pasó la Navidad, pasó Nochevieja y no se hablaron, solo intercambiaron mensajes de buenos deseos y mejores tiempos.

Llegados casi a la mitad del mes de enero, ella y él siguen sin saber que ha sido de cada uno.

Después de mucho esperar, ella con gran pesar, ha pensado que a esa relación la fecha de caducidad le ha llegado ya y que es mejor olvidar.

Tal vez lo vuelva a llamar, pero para decirle que todo ha terminado, que no queda nada más…para poder cerrar la puerta….y que solo quede abierta la ventana de la amistad.




19 ene. 2011

TE DESEO (FIN)


Se quedó bloqueada al escuchar su voz, pero se recuperó y bajó la escalera corriendo como una adolescente, abrió la puerta y allí estaba. Le abrazó fuerte, casi se dejó caer sobre él y sus labios se fundieron en un tierno y efusivo beso.

Subieron la escalera, abrazados, mirándose, sin hablar.

Ella realmente estaba sorprendida, no le esperaba y además apareció cuando más pensaba en él, parecía realmente un milagro. Llegaron al salón y él la besó en el cuello mientras la abrazaba por detrás. A ella ese gesto le encantaba, porque sentía su cuerpo bien apretado contra el suyo.

La hizo girar y comenzó a desprenderle los botones de la blusa, ella se dejaba hacer y siguió besándola mientras se desprendía los botones del pantalón. Se abrazaron fuertemente y él comenzó a besarle en el cuello mientras ella le quitaba el polo, él, a su vez, posaba sus manos sobre las caderas de ella y le susurraba al oído TE DESEO, TE DESEO muchísimo.

Ella continuaba acariciándole lentamente, recorriendo todo su cuerpo y él comenzó a empujarla hacia el sofá de cuero negro.  Y allí estaban sin pensar en otra cosa que en besos y caricias, vivir el momento, su momento, ese que tanto habían esperado.

Qué bien hueles le dijo él, me encanta besarte el cuello porque es donde más siento tu perfume y ella rió, siempre le divertían sus ocurrencias.

Ella sentía el calor que desprendían las manos de él cuando le acariciaba el cuello, los brazos, su cintura, sus piernas. Sentía todo su ser arder y vibrar, mientras él suavemente la atraía hacia sí, y su respiración se acompasaba a sus movimientos. Sus manos y su boca la recorrían entera, su deseo era cada vez mayor.

Se amaron  con dulzura, con pasión, con fuerza incontenible. La respiración de ambos se hizo más fuerte, incontrolable, como el temblor que comenzó a recorrer sus cuerpos, como el que habían sentido desde la primera vez que se amaron. Ella cerró sus ojos y se abrazó a él fuertemente durante todo el rato que duró el desenlace, mientras un placer inmenso la invadía. Ese momento fue largo e intenso y se quedaron así, durante un tiempo, abrazados, sin hablar, en el sofá. Sentían como si el tiempo se hubiera detenido, como si no existiera nada más, solo ellos dos y sus sentimientos a flor de piel.

Tras ese instante, ella sintió ganas de besarle y en un impulso acarició con sus labios el lóbulo de su oreja, lo que hizo que él la abrazara más fuerte y le besara en los labios cálidamente.

Se levantaron del sofá, y abrazados se trasladaron a la cama, felices, para seguir amándose intensamente, expresando todo el deseo que sentían.

A la mañana siguiente cuando ella despertó, le vio parado frente al ventanal contemplando el Mediterráneo. 

- Que lindas vistas tienes aquí,- dijo él. 

- Es verdad, - contestó ella. Pero sabes qué? lo que más me gusta es compartirlas contigo.

- Y a mi, que las compartas conmigo,- dijo él. Sé que me has esperado, sé que has pensado sobre nosotros, yo también lo he hecho y mucho, quizás por eso he demorado en decidirme, pero al final lo he hecho, ahora estoy seguro que lo que más me gusta es tenerte cerca y estar contigo, y poder decirte TE DESEO, TE DESEO por siempre, porque es eso lo que siento y lo que quiero, TE QUIERO.

FIN

17 ene. 2011

TE DESEO (VI)


Escuchaba la canción de Gun’s and Roses, November Rain. Le encantaba esa canción, le gustaban esos violines y ni hablar de la guitarra y la letra. Sentir al cantante decir: "Los que aman siempre vienen y los que aman siempre se van", la hacía pensar en cuantas veces había amado o creído hacerlo, y todo había terminado. Esos sentimientos que un día habían florecido como las flores en primavera pero que la lluvia de otoño había barrido.

Estaba triste y pensaba en él, desde hacía casi un mes que no le veía y se preguntaba si volvería a verle algún día. De todas formas el contacto entre ellos seguía, pero ella no lo sentía igual, era una sensación extraña, como si entre ellos hubiera mucha distancia y en realidad no era así. Recordaba la última vez que le vio, cuando le tuvo tan cerca de si, su perfume, su mirada, su voz susurrándole TE DESEO, tranquilizándola. Se sentía bien en sus brazos, le encantaba que la abrazara y le besara. Cada beso era una suave caricia en su corazón.

Si pudiera besarle ahora, pensaba, le daría un beso intenso y prolongado como los que se habían dado la última vez que se vieron. Si pudiera tenerle entre sus brazos ahora, le abrazaría fuerte, fuerte, pero no puedo, no puedo sentir su cuerpo, ni su calor, ni aspirar su perfume. Si pudiera mirarle, si pudiera verle, pensaba. Si pudiera estar con él, no sé, creo que no le diría nada, sobrarían las palabras, se lo diría todo con la mirada, con sus manos cogería su cara, le acariciaría suavemente y dejaría que el  corazón hablara y le abrazaría y le besaría, si pudiera lo haría, claro que lo haría.

Pero por dios, que me pasa? pensó en el preciso instante que Axel Rose cantaba "Así que si quieres amarme entonces querida, no te contengas". Parecía que la canción quería decirle que hacer, que extraño, porque habla también de soledad, de tiempos, realmente necesitaba ese tiempo de soledad para pensar, para saber qué hacer, quería tener las ideas claras. Esa frase la hacía pensar aún más.

Y en esos pensamientos estaba cuando sonó el teléfono y en un solo segundo lo comprendió todo, lo que realmente le importaba, cuando escuchó esa voz tan conocida diciéndole quiero verte, estoy aquí en la puerta de tu casa, TE DESEO.


Continuará...

15 ene. 2011

TE DESEO (V)


Iba llegando a su casa cuando sintió que sonaba su móvil, miró el número y no lo reconoció, pero algo dentro de sí, le decía que debía cogerlo. Al escuchar quien le hablaba, una sonrisa iluminó su cara, era él, que le decía, estoy aquí preciosa, donde estás?, pues estoy en la puerta de mi casa le contestó ella, dame una hora que estoy allí contigo, TE DESEO, le dijo él. 

Hacía casi un mes que no se veían, y a ella le entusiasmaba verle, compartir caricias, besos y pasión. A pesar de que había habido otros hombres en su vida, él era el primero con el que realmente sentía algo especial. 

Preparó café para esperarle y se sentó en la terraza desde donde le vio llegar. Se fundieron en un largo y tierno beso apenas abrió la puerta y subieron la escalera abrazados, besándose en cada peldaño. Él le dijo, TE DESEO, infinitamente TE DESEO y hoy más aún porque te he visto esperándome en la terraza. 

Ven conmigo, le susurró él tiernamente al oído y dirigió sus pasos al dormitorio. Sabía perfectamente el camino, le conocía de sobra, había estado allí otras veces y era el lugar que más le gustaba de aquella casa, además de la terraza desde donde veía el Mediterráneo por la tarde mientras tomaba café. 

Los ojos de ella, esos ojos que a él tanto le gustaban despedían una luz especial y los de él llameaban al ver su cuerpo, estudiándolo de pies a cabeza. 

La abrazó tiernamente, ella no se resistía a su contacto, y lentamente comenzó a acariciarla, tomó su cabeza entre sus manos y la acercó hacia a él, besándola en los labios, ella le devolvió el beso, y puso sus brazos detrás de su cuello, acercándose más hacia él. 

Sabes una cosa le dijo ella, me has sorprendido, no esperaba tu llamada, pero realmente estoy feliz de que hayas venido. 

Se besaron nuevamente y todo comenzó a tener sentido, él no era el de antes, estaba mucho más cariñoso con ella, sus manos hablaban por si solas, la arrinconó en una esquina de la habitación quedando contra la pared y ella sentía su respiración cercana, su boca, estaba apretada contra él pero no lo suficiente para llegar a las solapas de su camisa y comenzó a desabrocharle todos los botones quedando su pecho al desnudo, él siguió besándola, primero sus labios, luego su cuello, embriagándose con el olor de su perfume, ella le abrazó aún más atrayéndolo contra sí.

Ella quería que ahí se detuviera el tiempo, tan hermoso y silencioso, y que todas sus tristezas  desaparecieran en ese instante, solo existía él. Él la notó nerviosa y le dijo, no tengas miedo ahora somos solo tú y yo, nosotros.

En eso todas las terminaciones nerviosas de ella cobraron vida propia, no pensaba en nada más, solo en él, en su hermoso cuerpo y sus dulces labios. Y comenzó a acariciarle el pecho y él rozaba suavemente sus labios.

Se hundieron en el umbral de ese dormitorio, amándose, entre beso y beso, caricia y caricia, él la amaba y la deseaba más aún.

No supieron nada más del mundo hasta el amanecer del otro día, juntos los dos, ella apoyada en el hombro de él, durmiendo tranquila y profundamente y soñando que él volvía a decirle TE DESEO.

13 ene. 2011

TE DESEO (IV)


La última vez que se vieron, combinaron para encontrarse una semana después en un pub en el que servían buen café y se escuchaba buena música. 

El local estaba a media luz, sin embargo, cuando ella llegó, a él le pareció que el pub se iluminaba con una luz especial.

La mirada de él se clavó en su manera de andar, en el contoneo de sus caderas, en la sensualidad de sus pasos para ir subiendo poco a poco hasta ese pronunciado escote que lo hacía delirar.

Consciente de su poder de seducción, ella se acercó con paso firme hacia la mesa donde él estaba.

Un beso en la mejilla junto a la boca, la mano en el cuello y un leve susurro al oído..."TE DESEO"…fue suficiente para desatar el deseo que se había acumulado en aquella viril entrepierna.

Pidieron un café como siempre, y se dirigieron hacia un reservado. Allí estaban completamente solos, la tenue luz y la música de Barry White aumentaba la excitación que flotaba en el ambiente.

Se sentaron uno al lado del otro mirándose intensamente. Un beso apasionado, una caricia en el cuello, y las manos que resbalaban solas hacia zonas más calientes.

Ella no tardó en buscar sobre aquellas piernas lo que presentía que podía sentir su cuerpo y suavemente lo acariciaba disfrutando del momento, en medio de jadeos y gemidos que aumentaban el deseo y la pasión, dejando liberar la locura de los pensamientos, de las sensaciones, del placer.

Decidieron salir del pub rumbo a un lugar más íntimo donde poder sentir más intensamente todo ese deseo…..

Por fin...sólo mío...sólo tuya…TE DESEO cada vez más…

Continuará…


11 ene. 2011

TE DESEO (III)


Después de los dos encuentros que habían tenido, ella esperaba ansiosamente volver a verle, sentir de nuevo sus caricias, sus besos, su olor y esas dos palabras que habían despertado todo un mundo de sensaciones. Sentir en sus oídos nuevamente esas dos palabras….TE DESEO.

Esa noche él la llamó. Comenzaba siempre la conversación con algo trivial, para luego decirle lo que ella quería escuchar…"mañana estoy en tu ciudad, te llamo, nos vemos”.

Al día siguiente quedaron para un encuentro nocturno, así que ella trató de  terminar su trabajo rápidamente para tener tiempo de arreglarse. Se puso su mejor vestido y marchó hacia el lugar donde habían quedado.

Ella nunca había visto a nadie tan impresionado por un vestido rojo como al camarero que, antes de aquella cena íntima e inolvidable, les sirvió dos martinis en la barra del bar. Es verdad que estaba muy guapa y que su aparición quizás pilló un  tanto desprevenido al hombre.

Él también se sorprendió, nunca la había visto así y en lo único que pensó al verla fue que le gustaría ser aquel vestido para poder rozar su piel en ese instante.

La había estado esperando más de media hora, pero realmente verla había valido la espera.

Quizás le dio pena al camarero porque le había preguntado unos minutos antes a quien esperaba. Él le contestó que a una chica, el camarero insistió en que si estaba seguro que ella llegaría porque hacía más de media hora que lo veía allí solo.

Él pensó que sí, que ella llegaría, estaba seguro, y asintió con la cabeza. El camarero le dijo, tiene que ser muy guapa la chica para que la esperes tanto tiempo y acotó, porque yo no la esperaría ni un minuto más.

Ese fue el momento en el que ella hizo su entrada y fue también entonces cuando al camarero se le tiñeron los ojos de un rojo especial y no sólo por el vestido que ella  llevaba.

Tras el saludo y conversar un rato con la bebida en la mano, cuando dejaban el bar para ir al restaurante, el camarero se las ingenió para decirle a él sin que ella escuchara: “Rectifico, yo también la hubiera esperado y no una hora, como tú, sino toda una vida”.

Y él se sintió todo un campeón. Con ella a su lado, no le importaba nada, solo el hecho de tenerla cerca y poder decirle al oído muy suavecito, TE DESEO, porque eso era lo que sentía.

9 ene. 2011

TE DESEO (II)


Se puede creer en el amor?? se preguntaba todos los días mientras se peinaba frente al espejo. Pero también se puede dudar de él, se contestaba mientras tomaba un café con leche apresuradamente.

Las dudas la carcomían y así vivía una vida llena de frustraciones y trataba de vivir sin dar puntada sin hilo, le gustaba decir, para no fallar otra vez, para no sufrir otra vez. Vivía el momento, le decía a sus amigas y a quien quisiera escucharla, que se sentía a gusto así, viviendo el presente, disfrutando, sin plantearse el futuro.

¿Pero eso era vivir?.

Con el tiempo se dio cuenta que vivía el día a día sin ilusión, encarcelada en una prisión. Estaba precisamente en el momento justo, en el momento que se debe tomar la decisión de quedarse varada en la orilla y morir o iniciar el camino de la liberación.

Cuando le decían “el día que un hombre te haga temblar, sabrás lo que es amar”, se reía, le divertía la frase. Eran palabras que muchas veces había escuchado y que las había rechazado, porque no las entendía, se preguntaba si por eso había desperdiciado tantas oportunidades de ser amada.

Y ahora esa frase rondaba en su mente mientras su cuerpo incontrolablemente se sacudía y temblaba. Se sentía vulnerable y un poco avergonzada.

Pensó: “Me estoy dejando llevar, ¿qué estoy haciendo?”

En ese momento quería olvidarlo todo, se sentía genial, acariciada, besada, amada, no quería que ese momento solo fuera un sueño. Esos ojos con los que él la miraba, tiernamente y le decían: TE DESEO, la transportaban a otro mundo, un mundo en el que solo existían ellos dos.

¿Vaya tremenda desfachatez? Cómo se ha atrevido?, ¿quién le dio permiso a éste tío de entrar así en mi vida? pensó cuando reaccionó. 

Todo sucedió tan rápido que al terminar el día no podía creer lo que había hecho y mucho menos lo que había sucedido. Parecía que le conocía muchísimo, de toda su vida, pero solo habían compartido unas horas juntos, dos cafés y una tarta de chocolate. Y un sentimiento que la enternecía empezó a surgir en su interior, sabía muy dentro de si que sería difícil liberarse de él.

Se arrepentía?? No, claro que no. Él se apareció en su vida de repente y lo acepto como era, un hombre con ojos tiernos, manos suaves, ideas claras y que con un toque mágico la hizo temblar.





PD: Desde el blog de LaMar (El interior secreto) me llega este bonito regalo...Gracias LaMar.


7 ene. 2011

TE DESEO (I)


TE DESEO, le dijo él una noche en que le pidió verla por la webcam mientras mantenían una conversación intrascendente.

Ella se sorprendió, solo se habían visto una vez y habían compartido un café, 45 minutos de charla y otras tantas horas en internet, pero ahí estaba él diciéndole TE DESEO y un abanico de sensaciones se entremezclaban en su cabeza y en su estómago.

Él le dijo que iría pronto a verla y ella que le esperaría, aunque no estaba segura de que hacer.

Le agradaba, la hacía pensar, era un hombre con ideas claras y una sonrisa cautivante y sentía curiosidad como sería estar con él.

Y llegó el día, él la llamo al mediodía para saber a qué hora se encontrarían. Qué nervios sintió ella, no sería un encuentro cualquiera y los dos lo sabían.

Ella lo esperó en la cafetería de siempre ante un café solo, y sabía que él pediría su café solo con hielo. Cuando entró y la miró se le iluminó la cara con una sonrisa, se notaba que ella le atraía, la deseaba.

Comenzaron a hablar y cuando él terminó su café le preguntó si quería que la llevara a su casa, ella lo pensó un poco, como para crear expectativa pero sabiendo que le contestaría que sí, porque quería oírle decir: TE DESEO.

5 ene. 2011

NOCHE DE REYES

Esta noche es noche de ilusiones compartidas, ilusiones para los pequeños de la casa y para los no tan pequeños.

En este casi año que he paseado por este mundo virtual he podido encontrar personas increíbles, porque detrás de las letras, de las canciones, los poemas y relatos, hay corazones que laten, ojos que miran y sonrisas que acarician, pero también hay corazones que sufren y risas que se convierten en muecas y muchas veces pienso que me gustaría alegrarles el día, y dejar una palabra de aliento, una canción que les alegre o un chiste que les haga sonreír por lo menos por un ratito.

Y aunque me doy cuenta que el mundo es así…a veces magia, ...a veces tristeza….a veces risa…a veces llanto…porque la vida no siempre es justa, no dejo de creer que hay que luchar siempre y no bajar los brazos....así que hoy dije, quiero convertirme en “mago” por un minuto para que reine en el mundo la alegría y la risa....y se me ha ocurrido que como hoy es una noche mágica…quizás tengamos suerte….

Por lo tanto...voy a pedir algunos regalitos para todos vosotros:

Para aquellos que creen haber perdido la pasión y las ganas de amar….pues eso….que recuperen la pasión…..que pienso no está perdida , sólo la tienen adormecida y estoy segura que esa pasión volverá a ser lo que era.

Para los que a veces dejan de soñar...que los sueños nunca os abandonen y que sigan soñando como hasta ahora….porque no cuesta nada y no hace daño a nadie. Y recuerden que si algún día se sienten muy agobiados y quieren bajarse del mundo....luego no olviden volverse a subir……porque aquí hay gente que los espera.

Para aquellos a los que el 2010 los ha tratado regular…pedí que se diluyan en el recuerdo los malos momentos, que encuentren el camino con energía renovada y con toques de humor a diario.

Para aquellos que se alejan….que lo hagan momentáneamente….y en el camino de regreso puedan encontrar lo que tanto desean.

Pedí también un montón de ánimo, mucha fortaleza para seguir hacia delante y que este año nos traiga a todos mucho cariño y gente que nos quiera de verdad a nuestro lado.

Pedí también un saco de dulzura, de inspiración, de alegría, de buena conversación, de buena música, mucho trabajo y también muchos ratos de ocio.

También pedí paciencia para que nos tomemos las cosas con calma y podamos pensar claramente por donde seguir caminando.

Pedí buenos consejos, y que cuando nos los den....sepamos aceptarlos....porque nunca están de más y aunque no los aprovechemos, veamos que quien nos los ha dado lo ha hecho de buena fe y no nos quiere hacer daño.

Y por último pedí salud, bienestar, paz, tranquilidad y mucha felicidad.

No sé si me concederán todos estos deseos, pero….lo que cuenta es la intención….no creen???....besos a todos.


PD: Desde el blog de Airama (Donde Habite el Olvido) me llega este bonito premio que comparto con vosotros.