15 dic. 2011

NADA ES IGUAL..


Se levantó más temprano que lo habitual esa mañana. Se preparó su café como siempre y las tostadas con mermelada de tomate que había hecho la semana anterior con los tomates del huerto de la casa de la playa, a donde iría en cuanto terminara de desayunar.

No muchos kilómetros la separaban de su destino. Al salir de la casa y subirse al coche, encendió la radio pero la música que comenzó a sonar fue la del CD, ese que él un día había grabado para ella con su música favorita.

La carretera de la costa estaba poco concurrida, y anheló en ese momento no tener un coche descapotable, para que su cabello fuera levemente mecido por el viento.

Dejó la ruta y tomó por el camino que la conducía a la casa. Estacionó en la puerta y abrió el portón del jardín en donde los rosales y jazmínes la saludaban con su aroma. Parecía que nada había cambiado.

Desde joven había querido tener una casa en la playa y la había imaginado y dibujado montones de veces, pero siempre las circunstancias la alejaban de ese sueño. Hasta que un día, caminando por la costa la vio y se enamoró de ella. Se lo comunicó a él con alegría y al poco tiempo y como regalo de cumpleaños, él le entregaba las llaves.

Más de diez años habían disfrutado en esa casa. Las primaveras en el jardín, los veranos recorriendo la playa soleada, los otoños asando castañas y los inviernos al calor de la chimenea.

La casa donde habían disfrutado sus últimos años juntos.

Abrió la puerta con mano temblorosa, era la primera vez que entraba sola en la casa. Observó las ventanas, donde él se asomaba para ver la playa, su sillón, la chimenea que ocupaba un lugar preferencial en el salón.

Todo estaba en su sitio, como la última vez, pero faltaba su presencia, su olor, sus brazos rodeándola.

Se sentó en el sofá y se puso a llorar porque ya nada sería igual y comenzó a llover, como si el cielo también llorara por él.

No pudo soportarlo, salió corriendo sin mirar atrás y se adentró en el mar…quizás pronto le encontraría…eso era lo que anhelaba.

El suicidio constituye un problema de salud pública muy importante pero en gran medida prevenible. Y hay que tener claro que se puede evitar y que no es la única salida a nuestros males…siempre hay una solución mejor…que es la de aferrarse a la vida.