4 dic. 2011

LAS RELACIONES HUMANAS...QUÉ COMPLEJAS SON!!!

Las relaciones humanas son complejas y escribimos y escribimos sobre ellas, como si quisiéramos aprendernos de una vez por todas que podemos hacerlo más fácil, que todo se arregla con una sonrisa, una palabra y una palmadita, pero no es así y de tanto escribirlo y repetirlo, quizás nos lo aprendamos como las lecciones del colegio que repetíamos y repetíamos hasta el hartazgo de nuestras madres que se las aprendían de memoria también con nosotros.
Pero no nos entra en la cabeza que son complicadas porque cada uno es como es, diferente, y en las diferencias está la variedad y el gusto, imprimimos en cada uno de nuestros contactos nuestro sello personal e inconfundible, aunque sería más fácil si nos aceptáramos como somos y aceptáramos a los demás como son, con sus defectos y virtudes.
Hay personas que nos resultan más afines que otras. Obviamente, por nuestra forma de ser nos relacionamos con aquellos polos que nos atraen, sean opuestos o no. A veces buscamos personas afines y a veces buscamos personas diametralmente opuestas a nosotros, por qué? Por lo dicho, en las diferencias está el atractivo.
Todas las palmas en las relaciones humanas  se las lleva el amor, la más complicada de nuestras relaciones, y no hablo únicamente del amor de pareja, sino que hablo también del amor a nuestros hijos, a nuestros padres, familiares y amigos (sean estos reales o virtuales, que ahora hay que pensar también que compartimos largas horas de charla, risas y llantos con alguien que a veces ni siquiera vemos, pero que está ahí, y estas relaciones tienen tela también).
El tema del amor ocupa mucho lugar en nuestras vidas; cataratas de palabras se han escrito sobre el amor, miles de canciones están basadas en el amor o el desamor y hasta las tragedias pasionales tienen que ver con el amor.
Y me voy a detener a reflexionar sobre el amor de pareja, que es acaso, el que más nos trae de cabeza.
A veces pienso que el amor está condenado al fracaso si no se intenta comprender que no depende de la apariencia ni se trata de una cuestión de suerte o simple atracción sexual.
Porque a veces confundimos amor con enamoramiento o con atracción sexual y metemos todo en una misma bolsa. Nos morimos por los huesos de alguien, pero lo que queremos es en definitiva pasar solo un buen rato de “contacto cercano del tercer tipo” con esa persona, pero se nos da por pensar que después de esos encuentros cercano, seguro que habrá más, puede que sí o puede que no.
Y si no logramos nuestro objetivo, que es el estar con ese otro, pensamos que el tiempo todo lo cambia, que lo que es una simple atracción sexual puede llegar a ser algo más.
En algunos casos esta inquietud tiene respuesta positiva, pero en otros no, si la otra persona no quiere. Y es ahí cuando no hay nada que hacer, así que a otra cosa mariposa si queremos algo más, y de nada sirve insistir y estar detrás del otro enviando señales, porque por más que pase el tiempo, lo que imaginamos en largas noches de insomnio nunca se va a dar.
Nos aferramos a la idea del amor romántico, pensamos que si nos escribe, hablamos o nos encontramos con la persona amada, quieren algo más y deseamos que esto se  consolide y se transforme en algo serio y comprometido y que logre trascender los avatares del tiempo, pero también seamos realistas de vez en cuando.
Y con esto no quiero desilusionar a nadie, los comienzos, medios y finales de una relación de pareja, siempre tienen momentos rosas y momentos oscuros y no quiero decir que no hay que soñar ni tampoco quiero amargar a nadie en el momento de recibir un sms de la persona que le gusta o le ilusiona y tenga que ponerse a buscar la quinta pata al gato preguntándose las veinticinco mil razones del por qué le han enviado ese mensaje, porque el amor no se puede objetivar o racionalizar, el amor es lo que es…un sentimiento…y por eso dice el dicho….”el corazón tiene razones que la razón no entiende”.
Ahora me pongo desde otro punto de vista, porque todos queremos ser admirados y amados, sin embargo, a veces, no estamos dispuestos a hacer ningún esfuerzo para brindar amor.
La mayoría de las personas pretenden ser amadas y todo el esfuerzo está orientado a atraer a alguien que las ame, dispuestos a satisfacer su necesidad de afecto, sin tener en cuenta la propia capacidad de dar amor, porque para lograr un amor verdadero, no alcanzan ni la buena figura, ni la empatía ni la atracción mutua, porque amar y ser amado consiste en construir ladrillo a ladrillo esa relación utilizando un cemento que no lo pueda derribar ningún viento huracanado.
Amar y ser amado no es sencillo porque exige ser capaz de amar al otro, ser humilde y confiable, ser valiente, constante y emocionalmente estable. Todo esto es muy importante, porque no podemos amar a alguien si no sabemos cómo, si no tenemos las ideas claras, si no sabemos lo que queremos, si confundimos atracción con amor. Nadie cree que sea necesario aprender algo sobre el amor porque lo consideran un arrebato propio de la naturaleza, confundiendo de esta manera una ocasional experiencia emocional o sexual con el amor verdadero.
Todos en alguna u otra medida, hemos conocido a alguien y nos hemos sentido atraídos, lo que nos ha llevado a intimar con esa otra persona por ese súbito enamoramiento. Y nos sentimos pletóricos cuando la vemos, es una sensación que nos hace creer que por fin pudimos alcanzar lo que tanto habíamos esperado, estamos como en una nube. Pero a veces confundimos el amor con la necesidad de estar con alguien, decimos que estamos enamorados, pero al tiempo, al llegar a conocerse mejor, ese milagro comienza a perder su magia y aparece la desilusión y el aburrimiento que disuelve hasta el último vestigio de la atracción que existía y el golpazo con la realidad a veces puede ser demasiado duro.
Ayer un amigo me decía, estoy enamorado!!!, y lo felicité, pero le pregunté ¿estás realmente enamorado?, ¿estás seguro? Y recibí por respuesta entre otras palabras, ella es muy buena y me quiere. Hombre le dije, bien, eso es importante, pero insistí, ¿pero estás realmente enamorado de ella?. Creo que todavía lo está pensando.
Lo que quiero decir con esto, es que lo más importante es lo que sentimos nosotros, que seamos amados es importantísimo, pero que nosotros amemos también es importante y que no sea por hambre de amor que estamos amarrados a la otra persona.
Porque la gente piensa que estar solo es muy malo o que no pueden estar solos, y salen a la caza y a la pesca por si alguien cae en el asador y deciden que deben aferrarse a ese alguien con uñas y dientes para no estar ni sentirse solos, porque nunca entenderán el sentimiento de soledad ni de separación. Es evidente que la necesidad de huir del sentimiento de aislamiento y encontrar nuevas formas de superar la soledad que sienten, resulta algunas veces apremiante y más cuando se ha pasado por experiencias varias y aún se está en ello.
El amor verdadero, a mi entender, no es ni necesidad, ni atracción, ni pasión, porque exige preservar la propia individualidad, permitiendo superar el sentimiento de soledad, pero manteniendo la integridad de sí mismo.
La pasión es una esclavitud y el amor sólo puede existir en libertad, jamás como resultado de una compulsión o de una necesidad.
Hace un tiempo, una persona me decía que debía encontrar a la persona que le acompañara el resto de su vida porque no quería estar solo, no quería llegar a viejo en soledad. Y se empeñaba en creer que la persona que tenía a su lado era la elegida. El tiempo demostró que no, porque no era amor lo que sentía, si no necesidad de alejar la soledad.
Es difícil aceptar que amar es dejar libre al otro, y hasta utópico, pero no es imposible. Algunos me dirán que aman en libertad, pero es realmente así?. Quizás no, porque si se preocupan en saber que está haciendo el otro en cada instante de su vida, aunque hagamos otras cosas en nuestro diario vivir y queremos siempre llamarle la atención, realmente no estamos dejando libre a nadie, esa palabra nos queda grande, amar en libertad es aceptar que aunque el ser amado esté cerca o lejos, lo dejaremos volar siempre y esto nos cuesta entenderlo y más aceptarlo, sobre todo porque implica confianza plena. El que dice que ama pero controla y persigue al otro, aunque no se dé cuenta de ello, no puede amar porque no ha superado la dependencia ni el deseo de obtener algo del otro para sí mismo, ni tampoco confía en que puede conseguir su objetivo sin agobiar ni esclavizar al otro.
Otra de las cosas que decimos es que el amor se caracteriza por la necesidad de dar sin esperar recibir, pero realmente lo aplicamos?. Creo que no, porque siempre esperamos algo a cambio, somos un poco egoístas en el trato con los demás y con la pareja más. Recibir es muy placentero, pero creo que dar siempre lo es más que recibir, si no estuviéramos siempre especulando en términos de ganancias y pérdidas.
En el amor de pareja uno se entrega a sí mismo, no en el sentido de sacrificar la vida por el otro, sino como expresión de sentimiento, por eso es importante tener una vida plena, realización personal y sobre todo independencia.
El amor verdadero es básicamente respeto por el otro, viéndolo tal cual es, con la conciencia de su propia individualidad, tratando de favorecer su crecimiento y desarrollo para que logre ser quien es y así también creceremos nosotros. El respeto sólo es posible si se basa en la libertad, nunca en la dominación.
Conocernos y conocer al otro nos permite ver más allá de los comportamientos que son difíciles de comprender y porque amar es una experiencia de unión que trasciende las palabras y el pensamiento.
Mantener un amor verdadero no es fácil sino que exige un aprendizaje, y se puede aprender a amar para siempre a alguien si tenemos mayor conciencia de nosotros mismos.
¿Estamos en ello?...