19 dic. 2011

LA AMIGA (II)



- A él le había atacado el insomnio, porque después de enviar miles de curriculums, solo lo habían entrevistado en una empresa y con el resultado de “ya te llamaremos”,- dijo Rosa.

- Depresión total, supongo??,- preguntó Cristina, que de esos temas sabía.

- Si. Una noche en la que no podía dormir, oí que se levantó y encendió el ordenador en el salón. Pensé que volvería a la cama enseguida, pero pasada una hora, no regresaba.

- Y qué estaba haciendo?.

- Conectado al Messenger escribía como un poseso.

- Y con quien chateaba, si se puede saber?.

- Con la amiguita de marras.

- Válgame Dios!!!. Qué capullo!!!!.

- Me levanté y le pregunté qué hacía. Me contestó que chateaba con ella, que estaba muy triste porque su príncipe azul la había dejado plantada.

- Ooooohhhh pobrecita!!!!.

- No le dije nada y como se me había quitado el sueño me quedé en el sofá y encendí la TV. A esa hora me tragué todos los programas de “llame ya, ya, ya” y las tiradas de carta y todos los problemas habidos y por haber.

- Qué nochecita educativa!!!. Tú sí que sabes elegir programación,- dijo Cristina

- Qué graciosa eres Cris. Pues me faltó ver la enésima repetición del TÚ SI QUE VALES,- contestó Rosa riendo. – Estuve como hasta las tres de la mañana esperando que el chateo terminara y mi mal humor crecía y crecía. Pensé en quedarme a dormir en el sofá y no decirle nada, pero dije no, yo a este le tengo que cantar las 40, aunque estemos en la cama.

- Y os acostasteis  a esa hora?. Yo le hubiera dado con el palo de amasar.

- Poco me faltó. Pero le pregunté si tenía las cosas claras con respecto a mí y con respecto a ella. Me contestó que sí, que las tenía. Yo era su pareja y ella solo su amiga, aunque antiguamente habían sido pareja durante cuatro o cinco años y hacía dos que se habían separado y habían continuado siendo amigos. Él apreciaba mucho su amistad porque tenía pocos amigos y ella lo había ayudado mucho en momentos muy difíciles de su vida.

- Ajaaaá!!!. Ahí estaba la cuestión. Pero una cosa es estar agradecido y otra mandar al traste una relación que comienza por una que murió. O aún quedaban cenizas??.

- Supongo. Ella o él o los dos no habían sabido como cortar el cordón umbilical de su relación y disfrazaban lo que sentían con el cartel de amistad. Le contesté que no me parecía que tuviera las cosas claras con respecto a mí y que me parecía que él se obligaba a quererme pero que no era amor lo que sentía, si no necesidad de querer.

- Me parece lo mismo.

- La historia siguió un tiempo más. A los pocos días de nuestra discusión, él se fue a su ciudad. Fue como una huída. Me puso de excusa que era porque tenía más oportunidades de conseguir trabajo en donde lo conocían, pero yo sé que no fue por eso. Como era verano y su ciudad tiene unas muy bonitas playas le dije que lo iba a ir a visitar. Pasé dos semanas en su casa y seguían las llamaditas de la amiga cada tanto.

- Joliiineeesss, tía!!!. Una verdadera pesadilla.

- Así es.

Continuará…