17 dic. 2011

LA AMIGA (I)



- Hola Rosa ¿cómo estás?,- saludó Cristina con dos besos a su amiga.

- Pues si te digo la verdad Cris, ahora bien, muy bien, pero hace un tiempo he sufrido un terremoto,- dijo Rosa devolviendo los dos besos a Cristina.

- Y eso por qué, guapa?. Qué ha pasado?.

- Cosas que pasan, vidas que se cruzan, gente que no sabe vivir su vida y se entromete en lo que no debe.

- Uuuuyyy, te veo mal, si quieres cuéntame. Soy toda oídos, - dijo Cristina abrazando a su amiga y sentándose con ella en una banca del parque donde se habían encontrado.

- Hace mucho que no nos vemos y por eso creo que no sabes de los últimos acontecimientos de mi vida.

- Es verdad, pero sigue, soy toda oídos.

- Hace un tiempo conocí por internet a un hombre. Un hombre que estaba un poco perdido. Ya sabes que cuando se me cruza alguien así, me enfundo en mi traje de “Rosa al rescate” y sin pensarlo demasiado me propuse ayudarle para que se encontrara a sí mismo.

- Ayyy Rosa….mi Rosa,- exclamó Cristina temiendo lo que se avecinaba.

- Charla va, charla viene por el Messenger, día tras día, hora tras hora. Este hombre me agradaba y lo veía muy triste. Pero, poco a poco, las cosas fueron cambiando, un día me esbozó una sonrisa, otro día me dibujó un corazón y al tiempo se me declaró.

- Y todo eso por internet, o ya se habían visto?,- preguntó Cristina sorprendida.

- Por internet. En esa época él trabajaba en otra ciudad, pero al poco tiempo dejó ese trabajo y vino a conocerme. El primer encuentro estuvo muy bien. Tan bien que decidimos alquilar un piso para vivir juntos mientras él encontraba un nuevo trabajo.

- Válgame Dios!!!.

- La convivencia era agradable y armoniosa, salvo por un detalle.

- Qué pasaba?, -preguntó Cristina intrigada.

- Él tenía una amiga que le llamaba cada dos por tres y no eran ni diez ni quince minutos los que hablaban, a veces era como media hora o más.

- Y de qué hablaban tanto?.

- De cómo estaban, se contaban cosas, etc, etc. Digamos que de cosas sin importancia. Al principio me parecía natural, pero después de la cuarta llamada en menos de una semana, ya resulta mosqueante.

- Me imagino Rosa. Y que hiciste?.

- Al principio nada. Me extrañaba que tuvieran tanta conversación, pero no le dije nada. Además él me dijo que ella era una niña muy buena, que había pasado por algunas situaciones complicadas en su vida y él desde que la conoció se había convertido en su apoyo, en un buen amigo que trataba de ayudarla y aconsejarla todo lo que podía.

- Pues…que buen amigo, ehh!!...a mí me gustaría tener a alguien así en mi vida, porque así dejo de ir a psicoanálisis que me cuesta un pastón,- dijo Cristina haciendo reír a Rosa.

- Cómo eres Cris. Acepté su “amistad” un tanto peculiar. Pero me planteaba que yo con mis amigos hombre, no soy así. Los veo de vez en cuando, como a ti, nos comentamos cosas, pero no soy de llamarlos casi todos los días para contarles con lujo de detalles si estoy bien, si estoy mal, si fulanito me mira, o menganito se me ha declarado o no.

- Esas cosas le contaba?.

- Si.

- Qué raro, no???. Porque esas cosas son como para hablarlas con las amigas, pero no con los amigos.

- Ahí está, ahí quería llegar. Creía que era la única que pensaba así, pero tú piensas igual.

- Si…pero sigue.

- La relación iba…digamos que bien, salvo por las llamaditas y porque él se sentía mal porque no encontraba trabajo.

- Y eso complica cualquier relación,- dijo Cristina moviendo la cabeza.

Continuará…