6 dic. 2011

BREVE (O NO) ENSAYO SOBRE LA AMISTAD

Cuando escribí el post sobre las relaciones humanas mencioné el tema de la amistad, muy por arriba por cierto.

Así que ahora trataré de esbozar lo que pienso sobre los amigos reales pero más sobre los virtuales.

Por ahí leí que los amigos se eligen y es verdad. A los amigos los seleccionamos, los buscamos, los encontramos, consideramos amigos a aquellas personas que están a nuestro lado, con los que tenemos cierta afinidad, a los que queremos como si fueran de nuestra propia familia y a veces hasta quizás más.

Y ya que hablamos de afinidad y afectos, el tema de los afectos es algo muy importante en el hombre. Tan importante es, que creo que es por eso que nos cuesta tanto entenderlo.

Alguien una vez dijo que no necesitaba a nadie alrededor para ser feliz. Y parte de verdad tiene este pensamiento. El hecho de que uno sea feliz o no, no depende de los demás, sino de uno mismo. Porque cada uno determina ser feliz en cada situación y en cada momento de la  vida, además  si la felicidad dependiera de otra persona, de otra cosa o circunstancia sobre la faz de la tierra, estaríamos en serios problemas.

Hay gente que dice: "No puedo ser feliz porque estoy enfermo, porque no tengo dinero, porque alguien ha dejado de amarme, porque alguien no me valoró!". Pero lo que no sabe es que puede ser feliz aunque esté enfermo, tenga o no dinero, o alguien no le haya amado o no le haya valorado. Ser feliz es una actitud ante la vida y cada uno decide.

No obstante algunos más que otros necesitamos de vez en cuando, una palabra amable, una expresión de cariño, un beso, un abrazo, eso nos alegra muchísimo y hace bailar de dicha el corazón.

Y sin embargo,  a veces nos resistimos al contacto, a estar con alguien, pensamos que haremos daño si buscamos esa relación sea de amistad o de otro tipo. 

Estas cosas nos hacen que seamos afectivamente incompletos, nos hacen sufrir nuestra soledad. Sentirnos bien y ser felices es tarea de todos los días. No debemos pensar como el otro, no debemos suponer lo que el otro quiere porque nunca le acertaremos, el otro seguramente pensará todo lo contrario, antes de suponer, creo yo, es mejor preguntar. Bien dice el dicho, que a un amigo le gusta recordar de vez en cuando y también una canción que me gusta, para pensar y vivir como otra persona, debes caminar una milla en sus zapatos y a veces ni aún así le acertaremos.

Y que pasa hoy en día con la amistad? Estamos ante un nuevo concepto, porque ahora también tenemos amigos virtuales, aquellos con los que nos conectamos unas horas al día, charla va, charla viene y nos dan las tantas, hablando de todo y de nada. Hace unos años atrás quien nos diría que pasaríamos horas delante de un ordenador comunicándonos con una persona que está a miles de km, de la cual conocemos todo, pero que nunca hemos tocado, ni abrazado. 

De todas formas aunque no abracemos o toquemos a esa persona que consideramos amiga, a veces la intimidad es tan  fuerte, que hasta diría, casi en la misma medida que con los amigos con los que compartimos momentos y nos relacionamos. Por eso y a pesar de la distancia, esa intimidad que se logra se convierte en un vínculo estrecho, que  nos hace buscar a esa persona todos los días y compartir aunque sea cinco minutos de charla, saber cómo está, como le ha ido en el trabajo, o con aquello que iba a hacer, porque  tener amigos ya sean reales o virtuales, con quien compartir la vida es un regalo precioso que debemos cuidar. 

Digo siempre que la amistad es como una planta, que hay que regarla mucho, para que crezca fuerte y florezca, porque mantener el contacto es lo primordial ya sea real o virtual.

La palabra AMIGO y su significado es muy importante y a veces no le damos la que realmente tiene, la banalizamos, pidiendo a diestra y siniestra amistad virtual por tener tu foto en su página de perfil, ya sea en Facebook, Netlog, Tuenti, Badoo o la página que sea y luego si te he visto no me acuerdo, porque además te ha elegido porque le has parecido guapo/a y ni siquiera sabe de dónde eres o a dónde vas. A veces me sorprendía al leer los comentarios en una de estas redes sociales y muy acertados por cierto, de algunas personas rechazando la amistad pedida, decían algo así como que aceptarían la amistad después de mantener contacto, haber intercambiado algún que otro mensaje o comentario, porque en algún momento hay que empezar a conocerse y si después de eso la cosa sigue, mejor. Así que, seamos responsables cuando pedimos amistad virtual.....como dicen por aquí...."no es moco de pavo",... tengamos claro que la otra persona si te acepta es porque quiere conocerte.

Además no debemos olvidar que la vida está afuera, tenemos que salir, relacionarnos, y no quedarnos encerrados entre cuatro paredes todo el tiempo y hablando solo con el que vemos por una cámara, conocer a esa persona y compartir un café y buena charla frente a frente es lo mejor.

Y para terminar citaré lo que Mario Benedetti escribió una vez:

“Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace. La gente que cultiva sus sueños hasta que esos sueños se apoderan de su propia realidad.
Me gusta la gente con capacidad para asumir las consecuencias de sus acciones, la gente que arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien se permite, huir de los consejos sensatos dejando las soluciones en manos de nuestro padre Dios.
Me gusta la gente que es justa con su gente y consigo misma, la gente que agradece el nuevo día, las cosas buenas que existen en su vida, que vive cada hora con buen ánimo dando lo mejor de si, agradecido de estar vivo, de poder regalar sonrisas, de ofrecer sus manos y ayudar generosamente sin esperar nada a cambio.
Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente, pero sin lastimarme ni herirme. La gente que tiene tacto. Me gusta la gente que posee sentido de la justicia.
A éstos los llamo mis amigos.
Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría y la predica. La gente que mediante bromas nos enseña a concebir la vida con humor. La gente que nunca deja de ser aniñada. Me gusta la gente que con su energía contagia. Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos razonables a las decisiones de cualquiera. Me gusta la gente fiel y persistente, que no desfallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata. Me gusta la gente de criterio, la que no se avergüenza en reconocer que se equivocó o que no sabe algo. La gente que, al aceptar sus errores, se esfuerza  genuinamente por no volver a  cometerlos. La gente que lucha contra adversidades. Me gusta la gente que busca soluciones. Me gusta la gente  que piensa y medita  internamente. La gente que valora a sus semejantes no por un estereotipo social ni como lucen.  La gente que no juzga ni deja que otros juzguen. Me gusta la gente que tiene personalidad. Me gusta la gente capaz de entender que el mayor error del ser humano es intentar sacarse de la cabeza aquello que no sale del corazón. La sensibilidad, el coraje, la solidaridad, la bondad, el respeto, la tranquilidad, los valores, la alegria, la humildad, la Fé, la felicidad, el tacto, la confianza, la esperanza, el agradecimiento, la sabiduria, los sueños, la humildad, el arrepentimiento, y el amor para los demás y propio son cosas fundamentales para llamarse GENTE.
Con gente como ésa, me comprometo para lo que sea por el resto de mi vida, ya que por tenerlos junto a mi  me doy por bien retribuido”.

Agregaré: me gusta la gente agradecida, la que dice te quiero cuando realmente lo siente, la que da sin esperar nada a cambio, la que ayuda, la que apoya y un largo etcétera…