11 dic. 2011

APRENDIENDO

La vida tiene de todo, alegrías, tristezas, momentos lindos, maravillosos y momentos poco amables, personas que se cruzan que nos hacen vibrar y personas que mejor no haberlas conocido. 

Pero todas dejan su huella. Algunas personas llegan a nuestras vidas y al poco tiempo nos damos cuenta de que esto pasa por algo, para que aprendamos algo.

A priori, no las conocemos bien, no sabemos cómo son estas personas, pero al rato ya sabes que "tocarán" tu vida de una manera especial y que ya nunca será lo mismo sin esas personas, que te han cambiado la vida por una razón, a veces para bien y a veces para que te des cuenta de determinadas cosas.

Desde que llegué aquí tengo esa sensación, antes también me pasaba, obviamente, pero mi vida estaba más estructurada y no me detenía mucho a pensar porqué eso ocurría, será que los años me hacen reflexionar más o quizás el hecho de haber cambiado de ambiente también sea el causante de tanta reflexión.

He conocido todo tipo de gente en estos siete años, gente que me ha apoyado, gente que me ha dado palo, gente con la que a veces estoy bien y gente con la que a veces como digo yo y por no quedarme callada, caigo en desgracia. 

Hace un tiempo atrás, dos años para ser exactos, me vi involucrada en una historia un tanto “chunga”. La de un hombre que enamorado de una mujer dejó todo por ella. Dejó su casa, dejó su familia, sin darse cuenta que ella hacía muy bien el papel de víctima de la película para atraer incautos, pero lo único que quería era pasarlo bien.

Como este hombre me parecía íntegro e inteligente, traté de abrirle los ojos y no fui la única, había otra amiga que trataba de que él comprendiera como era la situación realmente. Lo hacíamos por él, para que no cayera en las redes de una mujer que no se merecía a alguien así y por el "síndrome del buen samaritano" que sufrimos algunos al ver a otro en desgracia.

Una amiga me dijo un día que un buen amigo te dice lo que tú no quieres escuchar, que trata de abrirte los ojos para que veas lo que no quieres ver y eso intenté muchas veces. Pero él lo que hizo fue cerrarse, no aceptar lo que le decíamos hasta que descubrió como era la trama en la que no era el protagonista si no un pobre secundario como todos los hombres que rodeaban a esa mujer, porque ella solo permitía que en su película hubiera un protagonista, ella misma.

Es más, él se enfadó conmigo después de haber tratado de todas las maneras que se diera cuenta de todo y hoy en día hemos perdido el contacto....pero de esto he aprendido algo, y es que no me debo meter tanto en los asuntos de otros, aunque quiera ayudar, aunque me dé mucha pena, que puedo escuchar, hasta aconsejar si viene al caso, pero sin llegar a los extremos que llegué porque a veces las buenas intenciones no son interpretadas como esperábamos.