26 nov. 2011

VA DE LADRONES...

Hace un rato mientras cenaba se nos dio por mencionar algunos timos en los que gente muy hábil nos hacen caer, como por ejemplo, el timo de la estampita, o el muy conocido timo de los "nigerianos" y el "dinero inaccesible en el banco" o el de que ganamos en una lotería que nunca hemos jugado, pero también los que agudizan aún más su imaginación para robar a sus vecinos o el mecanismo que utilizan los carteristas para robar a los pobres incautos que esperan el autobús o el metro.

Es que en el mundo hay gente pa' to'....y recordé cuando una noche ya tarde estaba en la parada esperando el autobús para ir a mi casa desde la Facultad donde trabajaba y se me acercó un chico que tendría escasos veinte años y era más o menos de mi altura. Con voz poco inteligible me dijo algo así: "dame la guita o te pincho porque tengo en la jeringa sangre con SIDA". Yo que estaba en Babia, como siempre pensando en mis cosas y en el autobús que no llegaba, no logré escuchar lo que decía y le pregunté: ¿qué querés? y él repitió su amenaza. Inconsciente como soy lo primero que le dije fue: "No tengo dinero y si lo tuviera no te lo daría"....mientras pensaba "que le robe a otro, a mi no, porque no le pienso dar ni un p*to peso".

El ladrón que no esperaba mi reacción repitió la frase por si me convencía. Menos mal que no se acercaba demasiado ni hacía ademán de cumplir su amenaza. Y fue ahí que decidí darle algo, unos pesos para conformarlo y que me dejara en paz. Abrí cuidadosamente mi cartera y le entregué un billete, que obviamente no satisfizo al caco, ya que me dijo que era muy poco aunque lo conformé un poco porque guardó la jeringa en una riñonera que portaba y me solicitó de mala manera el anillo que yo llevaba en la mano derecha que me habían regalado mis padres cuando cumplí quince años.

Obviamente que por mi mente no se me cruzó la idea de darle más dinero ni de entregarle el anillo. Le contesté casi gritándo: "Aaaahhh nooo!!!!...el anillo me lo regalaron mis padres para mis quince y no te lo pienso dar" y le empujé, logrando alejarle.

Todo esto lo descolocó y yo aproveché la situación para salir corriendo, cruzar la calle, entrar en una Farmacia que estaba abierta las 24 horas y no salir de allí hasta observar que el ladrón se hubiera marchado.

Dicho sea de paso que esa noche regresé a mi casa en taxi porque después de todo lo vivido no estaba para esperar el autobús en la parada.

Realmente una nochecita movida y no recomendable para cardíacos....a veces me pregunto si me pasara lo mismo otra vez, ¿cuál sería mi reacción?.

¿Les ha pasado algo similar alguna vez?