12 sept. 2011

VAMPIROS…ESE OCULTO Y DESEABLE OBJETO!!! (III)

Como dije ayer, hoy toca la descripción de los tipos de vampiros emocionales.

Según algunos autores, existen dos tipos: los vampiros invisibles y los vampiros visibles.

El primero de ellos, es el vampiro invisible, y se preguntarán el porqué de dicho nombre. 

Muchas veces nos cruzamos con algunos comentarios que son abiertamente hirientes, como los que siguen, aunque algunas veces no nos damos cuenta:
-"¡Estás flaquísima! ¿No estarás enferma?".
-"¡Qué lindo es tu apartamento! Al ser tan  pequeño da sensación de calidez".
-"Ni se te notan las arrugas, aunque yo me pondría el flequillo un poco más sobre los ojos”.

Estos comentarios tienen algo en común, comienzan hablando muy positivamente sobre nosotros, pero terminan negativamente y es hasta de forma demoledora. Son como puñales escondidos dentro un rosa, lo que hace que sea difícil de reconocer la verdadera intención de la persona quien nos lo ha dicho y además también es difícil de neutralizar.

Muchos vampiros emocionales operan de manera poco evidente y envían “mensajes dobles”, que es el arte de decir una cosa aparentemente inocua, e insinuar otra muy diferente. Detrás del elogio siempre hay una crítica implícita.

El vampiro solapado también suele recurrir al humor como una forma de atacar sin dar la cara ni sufrir las consecuencias, suelen ser muy sarcásticos y cuando nos ofendemos al ser tratados de esa forma, nos dicen que no debemos ofendernos, porque se trata de una broma.

Siempre nos quedará la sensación que nos están diciendo una cosa, pero estamos percibiendo otra por cómo nos lo están diciendo y a la larga nos disgustamos.

Hay que aclarar que, muchas veces, el vampiro emocional no opera a nivel consciente, no sabe el efecto que tiene en los demás. Simplemente, es su forma de ser.

La segunda clase de vampiro emocional es más fácil de detectar, pero no menos difícil de sobrellevar, son los vampiros visibles. Estos son algunos de los ejemplares más comunes:

Los quejosos. Se pasan la vida lamentándose, y siempre es sobre lo mismo,  puede ser la pareja, el empleo, los hijos, la economía, pero nada hacen para cambiar la situación. En realidad, lo único que quiere es quejarse, pues esto le produce un alivio momentáneo. Pero el escuchar siempre la misma cantinela…a la larga….agota.

Los criticones. Ponen objeción a todo lo que dices y haces, para ellos, los demás nunca dan la talla. Por supuesto, insisten en que las críticas son ‘por tu bien’. Por regla general, estas personas le encuentran un defecto a todo: la película, la cena, el servicio en el restaurante... Son realmente irritantes!!!!.

Los negativos. Ven el mundo siempre gris o negro. Y a al resto le toca la hercúlea tarea de elevarles el ánimo y después de soportar tanta negatividad, al final nos la terminan pegando.

Los belicosos. Cualquier incidente, por mínimo que sea, provoca en ellos una reacción agresiva. Sientes que debes vigilar lo que dices o haces, para no encender la pólvora, porque cuando estallan, ¡arde Troya!. Conocí el caso de un muchacho que porque le cortaron el cabello un centímetro más de lo que él quería, montó la de dios en la peluquería, que el peluquero temió hasta por su vida
.
Los débiles e indefensos. Constantemente necesitan que hablemos por ellos, necesitan que los defiendan, los apoyen y protejan... porque ellos, pobrecitos, te miran con ojos suplicantes y desvalidos, demostrando así que no saben valerse por sí mismos. Todo su peso lo llevamos nosotros a nuestras espaldas, que nos quita hasta la última gota de energía. ¿Y ellos? Tranquilos y felices, porque no tienen que hacerse responsables por sí mismos.

En este grupo hay que incluir a los ‘poca cosa’ que practican la agresión pasiva; esos que, después de un desacuerdo, te juran que no te guardan rencor... pero luego se las cobran de alguna forma. Esa es su forma indirecta de castigarnos.

Los sarcásticos. Con sus comentarios crueles y burlones, pueden resultar hasta chistosos, pero cuando su humor negro siempre va dirigido al mismo punto, acaba por minar el espíritu del más fuerte. Después de una sesión de ironías y comentarios ácidos, uno se siente dolido y hasta insultado. Su humor hiriente es muy tóxico, porque siempre golpea donde más duele.

Los catastróficos. Siempre están hablando de huracanes, enfermedades, muertes, desgracias y colapsos económicos. Para ellos, la vida es un peligro inminente, y si algo va a ocurrir, seguramente será muy malo. Estar con ellos es realmente una tragedia.

Existen otras clasificaciones, que complementan la que hoy les he traído aquí….pero las dejo para el próximo post.