28 ago. 2011

LA CARTA (V)



José se despertó en su habitación de la residencia donde estaba. La luz del sol que entraba por las rendijas de la persiana le indicaba que hacía un buen día y podría salir al jardín o jugar a la petanca con otros residentes.

Se acicaló como siempre lo hacía. A pesar de su edad y algunas dolencias que lo aquejaban últimamente, conservaba una buena figura y el aire risueño que había enamorado a alguna que otra mujer en el pasado.

Desayunó en el comedor y bajó al jardín. Se dispuso a caminar un rato por él, pero al final sus piernas cansadas le pidieron un descanso y se acercó a un banco del jardín donde había un hombre que lo miraba con ojos un tanto tristes.

- Hola, puedo sentarme aquí?,- preguntó al hombre, mientras se sentaba en el banco en el que aún notaba la humedad del rocío matinal.

- Si, claro que si,- contestó el hombre.

- Me llamo José. ¿Eres nuevo por aquí?, porque no te había visto hasta ahora.

- Si…mi hija me acaba de dejar aquí….ella debe estar en la Administración dando mis datos y yo he preferido respirar un poco de aire fresco…ahí me ahogaba, sabe?. Me llamo Miguel….encantado José.

- A mi me ha pasado igual el primer día…pero poco a poco me voy acostumbrando a estar aquí…no es fácil…pero lo mejor es estar acompañado por alguien, ya que la familia no puede.

- Puede ser… pero…

- Ya….la familia se echa de menos…porque al estar aquí y no verlos….es duro…y esperas el fin de semana que sabes que lo verás porque vienen a verte.

- Si…he estado en otra residencia hace un tiempo…pero no aguantaba y le pedí a mi hija volver a la casa…pero ella aunque se esforzaba no podía cuidarme…ya estoy muy achacoso, sabe?…así que aquí estoy.

- A mi me ha pasado lo mismo….la parienta se fue hace dos años y los hijos todos en la capital con sus esposas, hijos y ocupaciones varias…y no podían estar pendientes…y uno que empieza con los dolores aquí y allá…que le vamos a hacer!!!...la edad no viene sola y uno que no quiere molestar. Hace un mes, me dio un mareo estando en el baño de mi casa y la única que estaba allí era mi perrita, mi Panchita…me lamió la cara hasta que reaccioné….cuando mis hijos se enteraron me dijeron que no podía estar solo….así que aquí me ve.

- Y que hizo con su perrita?. Porque aquí no se permiten perros.

- Se la llevó mi hijo mayor a su casa….pobrecilla!!….no es lo mismo vivir en una casa en el pueblo con un gran jardín donde poder jugar y correr a vivir en un piso y estar confinada en una terraza…pero sé que mis nietos la están cuidando.

- Menos mal que ella no se ha quedado sola.

- ¿Puede caminar Miguel?. Así le muestro donde nos reunimos todos después de desayunar tempranito. A algunos les gusta leer y se sientan en este parque, pero a otros nos gusta jugar a la petanca.

Miguel se levantó y dando pasitos cortos siguió a José por el parque. De repente vieron a dos niños que apresuradamente corrían a su encuentro gritando: “abuelo…abuelo”.

- Son mis nietos, los hijos de mi hijo mayor,- le dijo José a Miguel que sonreía al ver a los dos chiquillos corriendo.

- Hola abu,- dijo Marina dándole un abrazo y dos besos a José.

- Hola mi niña!!!. Esta vez le has ganado a tu hermano,- dijo José mientras veía que Julio se esforzaba por llegar hasta él.

- Abuelo,- dijo Julio abrazando a su abuelo.

- Qué grande está mi niño!!!. Y ese corte de pelo?,- preguntó al ver la cresta que adornaba la cabeza del niño.

- Está de moda abuelo,- se apresuró a contestar Marina.

- Vaya modas,- dijo José y mirando a Miguel, - Estos son mis nietos, te los presento, Julio y Marina.

- Mucho gusto,- dijo Miguel. – Me voy adentro, quiero ver si mi hija ha terminado el papeleo.

Julio y Marina saludaron a Miguel y se sentaron en un banco del jardín con su abuelo, mientras miraban como Miguel se alejaba.

- Hoy es martes,- dijo José – ¿qué hacéis por aquí?.

- Mamá tenía una reunión esta tarde aquí cerca y nos preguntó si nos apetecía verte y le contestamos que si.

- Pero que buena idea. Me alegro mucho de veros.

- Y nosotros a ti, abuelo, -contestaron los dos niños al unísono.

- Además….queremos preguntarte algo, abuelo, - dijo Julio mirando a su hermana.

- Bien…qué queréis saber?,- preguntó José temiendo lo peor, ya que las preguntas de sus nietos a veces lo dejaban sin saber que responder.

- Esta es fácil, abuelo,- dijo Julio.

- Vale…y qué es?.

- ¿Quién es María?,- preguntó Julio, recibiendo en ese momento un golpe de su hermana que desaprobaba la pregunta.

- Habíamos dicho que no le preguntaríamos nada al abuelo, -dijo Marina mirando fijamente a su hermano.

- Auuuuccchhhh!!!,- exclamó Julio tocándose el brazo.

- No pasa nada….¿queréis saber quién es María???...se los contaré,- dijo José con los ojos llenos de tristeza.

Continuará….