20 ago. 2011

LA CARTA (III)



-Anda…anda….dime que decían las cartas!!!,- insistió Julio mientras se bebía el Colacao de la merienda.

- No…no…tú no me has ayudado en nada,- contestó Marina.

- Anda….si….di que si,- volvió a insistir Julio.

- Qué pesao’ eres chiquillo.

- Venga…dejad de hablar y tomaros los dos la leche,- dijo Marisa con voz firme desde la cocina.

- Ves…ves…por tu culpa mamá nos ha regañado,- dijo Julio.

- Cállate y bebe la leche,- dijo Marina- luego te contaré lo que decían las cartas, aunque no he logrado leerlas todas. Tendré que seguir mañana a la hora de la siesta.

Al terminar la leche salieron corriendo al patio de la casa donde había una glorieta y unos rosales muy bonitos.

-Y???...cuándo me contarás lo que decían las cartas?,- preguntó Julio más que intrigado.

- Las pocas cartas que he leído, eran cartas que le enviaba el abuelo a la abuela y unas pocas de respuesta de ella. Parece que la abuela guardaba todas las cartas que el abuelo le enviaba, pero el abuelo solo ha conservado algunas de las de la abuela.

- Y qué decían??,- insistió Julio.

- El abuelo estuvo en la guerra, cuando casi era un niño, solo dieciocho años tenía cuando se alistó….tú sabías eso??.

- No…no sabía nada…ni papá ni los tíos han comentado nada de ese hecho,- dijo Julio.- Las cartas se las enviaba desde el frente de batalla a la abuela???.

- No…no…le contaba cosas de su vida a la abuela,- contestó Marina moviendo la cabeza.

- Pero…espera…los abuelos se conocieron después de la guerra, a finales de los cincuenta,- dijo Julio. – Una vez sentí al abuelo decirle a papá que poco después que conoció a la abuela lo enviaron a trabajar a una ciudad bastante lejana y que solo la veía una vez por mes, e hizo lo imposible para que lo trasladaran donde la abuela vivía.

- Por eso la razón de tantas cartas…estuvieron separados durante mucho tiempo!!!,- exclamó Marina.

- Si…y gracias que lo trasladaron….porque si no, no estaríamos tú y yo sentados aquí hoy,- río Julio.

- Y….quién es María??,- preguntó Marina.

- María???,- acompañó Julio la pregunta con extrañeza.

Continuará…