15 jul. 2011

CIENTO OCHENTA GRADOS (XXVIII)



- Analía,- gritó Carlos al verla sentada en la cafetería tomando café y sonriéndole a un hombre.

- Hola mi amor,- dijo Analía sorprendida.

- Quién es este tio???,- preguntó Carlos mirando seriamente a su mujer.

- Es José…un compañero de trabajo,- balbuceó Analía al ver como se había puesto su marido.

- Encantado de conocerte, Carlos….,-dijo José extendiendo su mano sin obtener respuesta por parte del aludido.

- Vale,- dijo Carlos mirando a José, lo que provocó que éste se pusiera aún más nervioso.

- Yo me voy Analía, un gusto haberte encontrado aquí, ya nos veremos otro día,- dijo José levantándose y diciendo adiós con la mano.

En cuanto José salió por la puerta, Carlos miró a Analía y le dijo: “Sospechaba que había alguien en tu vida….¿es este tío con el que chateas todas las noches?”.

- No Carlos, -dijo Analía.- Bien sabes que chateo con Rosa.

- Vaya casualidad, pues Rosa me ha traído su ordenador hace quince días para que se lo arregle.- ¿Te repito la pregunta Analía?,- dijo Carlos con tono enfadado.

- Aaayyy si…, es verdad. Últimamente chateo con las chicas de la red social en la que estoy, sabes que soy muy popular en ella. Me llaman la alegría de la huerta,- dijo Analía acariciándole el cuello a su marido.- Mi amor, no te pongas celoso, sabes que me gusta socializar y estoy muy encerrada en casa ahora que no trabajo y me aburro. Mi único entretenimiento es ese.

- Ya, ya….lo sé. Bueno…pago los cafés y nos vamos a casa, porque tu amigo se ha ido sin pagar….Qué poco caballero, -dijo Carlos tomando a su mujer del brazo.

Analía sonrió aliviada. Por suerte Carlos nos ha descubierto en un momento inocente, pensaba porque si nos hubiera visto minutos antes no me hubiera creído que José era solo un compañero de trabajo.

Continuará….