13 jul. 2011

CIENTO OCHENTA GRADOS (XXVII)



“No me lo puedo creer, no me lo puedo creer”, pensaba Analía mientras se hacía un sándwich para almorzar en su casa. Cada vez que recuerdo lo que me ha hecho Sergio, no me lo puedo creer. Como se atreve a dejarme sin trabajo, después de todo lo que he hecho por él, lo rescaté de su soledad, de lo mal que se sentía estando separado de su mujer, le di alegría a su vida.
Es un desagradecido!!!, exclamó mientras cogía una Coca Cola light del frigorífico y se sentaba para comer.

Y Armando, que no me llama???, que le habrá pasado, ya no se conecta en el MSN como todas las noches y cada vez que lo he llamado, su móvil está apagado o fuera del área de cobertura….Maldita sea!!!....No puedo seguir aquí, no puedo seguir con Carlos, me agobia, pero por ahora y sin candidatos válidos en mi horizonte no puedo hacer otra cosa.

Menos mal que Carlos no se ha enterado de nada….vive en la Luna este tío!!!, sonrió bebiendo un sorbo de su refresco. Siempre ha creído todo lo que le he dicho, y esto tiene que seguir así.

Voy a ver si llamo a alguien que me invite a tomar café esta tarde, así salgo de estas cuatro paredes.

Continuará…