6 jul. 2011

CIENTO OCHENTA GRADOS (XXVI)



- Hola Luis, - contestó Sergio a la llamada de su amigo.

- Hola perdido. ¿Qué te ha pasado?. Hace dos semanas que no apareces por el gimnasio, ni por la cafetería y tampoco tengo noticias tuyas.

- No he estado con ánimo de nada en estos últimos tiempos, Luis,- dijo Sergio en voz muy baja.

- Eyyy, qué ni siquiera te escucho. ¿Qué te parece si quedamos dentro de una hora en la cafetería y me cuentas?.

- Vale y gracias por llamar amigo.

Una hora después Luis veía entrar a un Sergio apesadumbrado en la cafetería.

- ¿Qué te ha pasado Sergio?,- preguntó Luis.- Parece que te ha pasado una aplanadora por encima. Siéntate y cuéntame.

- Pues de todo. En estas dos semanas me ha pasado de todo. Para empezar, ni Carmen, ni Lola, quieren hablar conmigo. Carmen que me pide tiempo y Lola que está de parte de su madre y no quiere hablar tampoco. Y no es que quiera volver a mi casa ya, pero por lo menos quiero ir limando asperezas, tener un acercamiento. Sé que he metido la pata hasta el fondo, lo sé y lo asumo y le pediré perdón a Carmen mientras viva, pero lo peor de todo es que arruiné mi matrimonio por una mujer que no valía la pena, tío.

- ¿Cómo es eso?,- preguntó Luis extrañado.

- Si, el último día que vi a Analía, comprendí que me usó en todos los sentidos. Lo único que le interesaba era que la mantuvieran. Me usó para conseguir trabajo, el que no supo cuidar, así que quería que la siguiera ayudando para mantener el puesto. Cuando me negué a hacerlo, porque en los tres meses de trabajo no hizo nada, mostró las uñas y su verdadero ser. Y yo que pensaba que era mi amiga, le di cobijo cuando se separó del marido, la apoyé en todo….Ahora me pregunto porque lo hice…La tendría que haber dejado en la calle y que se buscara a otro incauto…aunque me parece que alguno más habría, porque mientras estuvo conmigo no dejaba de chatear y siempre me decía que era una amiga, pero más de una vez la escuché a las risas y cuchicheos…y sentía voces masculinas.

- Vaya…..me he quedado helado.

- Y más helado te quedarás cuando te cuente quien fue la persona que llamó a mi casa denunciando mi relación extramatrimonial.

- ¿Quién fue?....Analía?,- preguntó Luis estupefacto.

- Bingoooo, mi amigo.

- Pero….¿por qué lo hizo?....no entiendo nada.

- Fue ella o alguien de su entorno….Y eso lo descubrí, porque ella tenía dos móviles, uno de la editorial y otro el personal. Siempre usaba el de la editorial para todas sus llamadas desde que comenzó a trabajar conmigo y el de ella me dijo que como era de tarjeta prácticamente no lo estaba recargando y no recuerdo si me dijo que había perdido el número. Poco tiempo después de esa llamada a mi casa, suena mi móvil con un número que no conocía y era ella, cuando le pregunté por ese teléfono me dijo que era el de una amiga. Quedó registrado en mi móvil. Hace poco cuando fui a hablar con Carmen y me mostró el número que había quedado registrado en el teléfono de mi casa, no lo reconocí hasta que miré mi móvil….y ahí até cabos.

- Pero sigo sin entender….¿Qué interés tenía ella en enemistarte con tu mujer, si vosotros estabais ya separados?.

- El interés de que yo no regresara con mi mujer, así ella no perdía la gallina de los huevos de oro. Porque le di trabajo, la mantuve, le compré ropa, hasta le pagué el ADSL  con el que chateaba con todos sus admiradores….vaya huevón estoy hecho.

- Qué tía más maja te echaste!!.

- Sí….ríete de mí…aunque me lo merezco.

- Bueno….Tampoco te fustigues….Creíste en quien no tenías que hacerlo….A pesar de la edad, caíste como un pajarito en los brazos de una arpía.

- Si…y me enamoré de ella.

- Crees que te enamoraste de ella….pero creo que solo fue un calentón…una vía de escape a la rutina y el hartazgo en el que estabas inmerso.

- Yo que sé, Luis….la cuestión es que aprendí la lección. Ahora me queda un largo camino….el de recuperar a mi familia.

- Y lo lograrás….

- Eso espero….porque Carmen es una mujer excepcional y mis hijos no te digo nada….lo que más me apena es que los he hecho sufrir…y eso no me lo podré perdonar jamás.

- Tiempo al tiempo, amigo,- dijo Luis, pidiendo dos cañas para animar a Sergio.

Continuará…..