28 jun. 2011

CIENTO OCHENTA GRADOS (XXV)



- Siéntate por favor,- dijo Sergio mientras cerraba la puerta del despacho.

- Qué tal Sergio?,- preguntó Analía sonriendo.

- Bien….me alegro que te reincorpores hoy, porque hay mucho trabajo y quiero que te pongas a ello cuanto antes,- dijo Sergio con voz seria y casi sin mirarla.


- Si, claro, Sergio. Para eso he regresado….y….para verte también,- dijo Analía mirando a Sergio fijamente. Notaba que él estaba algo distante y quería saber porque se le resistía de esa forma.

- Bien, entonces….además….quiero recordarte que dentro de una semana se vence tu contrato de tres meses y tu continuidad en este caso no depende de mí.


- Bueno…pero.....Sergio,.....sabes que necesito el trabajo y además soy buena en esto….por favor…tú puedes interceder por mí haciendo un informe favorable….diciendo que soy una buena comercial…lo harás?,- dijo Analía sonriendo e intentando alcanzar la mano de Sergio.


- Todo depende de lo que rindas esta semana…aunque no lo sé….tu rendimiento en estos tres meses no ha sido bueno, y tú lo sabes…has llegado tarde, no has conseguido los clientes que estaban casi al caer,- dijo Sergio dirigiéndose  a la puerta.


- Si, lo sé....en eso tienes razón....pero sabes que mi situación es complicada,- dijo Analía revolviéndose en la silla, algo nerviosa por el cariz que estaba tomando la conversación.

- Te he ayudado mucho hasta ahora, te he encubierto todas las veces que has llegado tarde o has faltado...Podría ayudarte haciendo un informe favorable, pero le estaría mintiendo a la empresa...tienes que reconocer que en estos meses, has hecho poco y nada...

- Bueno….si…..me has ayudado, pero tienes que seguir haciéndolo,- dijo Analía sonriendo falsamente porque veía lo que se le aproximaba y no sabía cómo salir de esa situación.

- Ya te lo he dicho, Analía....tu continuidad aquí no depende de mí únicamente.

- Bien....está bien...yo pensé que....,- dijo Analía levantándose y aproximándose a Sergio.

- Qué has pensado? Pensaste que porque estuvimos juntos podría interceder por tí?,- dijo Sergio meneando la cabeza.- Eso es un asunto de los dos y si bien contigo he mezclado vida profesional con vida privada, no es algo que me guste hacer.

- Ya....ya.....excusas,- casi gritó Analía. - Excusas para no ayudarme.

- Por favor, Analía. No quiero que te alteres de esa forma.

- Noooo.....no me altero....aunque pensándolo bien....creo que entre nosotros ....solo hubo un “polvo”….solo eso,- dijo Analía con enfado al ver que Sergio no la ayudaría.- Adiós Sergio, no necesito este trabajo, yo valgo para mucho más….ni sé para que regresé….si hubiera imaginado que me tratarías así, no hubiera venido hasta aquí…..eres un desagradecido después de lo que he hecho por tí.

- Vaya....no me esperaba esto de tí....No te entiendo....te he tratado bien, pensé que eramos amigos....o por lo menos eso me decías....confié en tí...y ahora me dices eso....Por favor vete, Analía…no quiero verte más,- dijo Sergio asombrado cerrando la puerta del despacho en cuanto Analía salió.

Continuará…