22 jun. 2011

CIENTO OCHENTA GRADOS (XXIII)



- Hola, Rosa,- dijo Analía saludando a su amiga al verla traspasar la puerta de la cafetería.

- Qué te ha pasado, Ana?…tienes mala cara…y perdona que te lo diga, pero parece que te ha caído encima una aplanadora ….¿has dormido bien, últimamente?,- dijo Rosa, dándole dos besos a Analía y sentándose frente a ella.

- He estado malita, con lumbalgia. Hoy es el primer día que salgo de casa y porque he ido al médico para que me diera el alta. Tengo que volver al trabajo, no puedo faltar más,…pero….aaahhh!!!….si te contara,- dijo Analía con voz preocupada.

- Dime, guapa…se comenta en el barrio que te separaste…pero que has vuelto con tu marido….¿qué ha pasado?,- preguntó Rosa con curiosidad.

- Es más que eso, Rosi….ya sabes que con mi marido no me llevo bien….él es muy controlador….no me deja hacer nada….no me deja vivir mi vida, tía.

- Has hecho bien de separarte….pero…no entiendo….¿por qué has vuelto?, dijo Rosa, moviendo la cabeza en signo de afirmación.

- Ni yo lo sé,- contestó Analía ocultando la existencia de su amante y el plantón que éste le había dado. A Rosa, que era una mujer super cotilla no le podía decir nada de Armando y mucho menos que se había ido a vivir con Sergio, su jefe y que además había intimado con él.

- Será porque le quieres…..supongo?,- preguntó Rosa.

- Sí, claro que sí y además mis hijos….me necesitan….estoy tratando de limar asperezas con Carlos…en el fondo es un hombre bueno….pero muy chapado a la antigua…ya sabes?....no quiere que trabaje…no quiere que salga….no quiere que gaste….en fin…mucha paciencia tengo que tener con él….son muchos años juntos y no puedo tirar todo eso por la borda.

- Claro que no, guapa….¿dónde vas a encontrar a otro hombre como Carlos?, porque se le ve que te adora….a mí me parece un hombre muy atencioso contigo…siempre pendiente de ti….no me lo puedo imaginar cómo me lo estás pintando.

- Pues las apariencias engañan, a veces, …no es un hombre malo….pero a veces me agobia, amiga. Vamos a ver qué me dice mañana cuando le diga que vuelvo a trabajar.

- Díselo lentamente y cuando ya te hayas puesto el negligé,- dijo Rosa soltando una carcajada.

- Sí, tienes razón,- dijo Analía riendo también.

Continuará….