21 jun. 2011

CIENTO OCHENTA GRADOS (XXII)



- Me quiero morir,- dijo Sergio en cuanto vio a Luis entrar en la cafetería.

- Si empiezas temprano con el whisky, si que te vas a morir,- contestó Luis sentándose junto a Sergio. – ¿Qué te ha pasado ahora?.

- Carmen ha descubierto que he tenido una aventura con Analía,- dijo Sergio bebiendo un sorbo más de whisky.

- ¡Madre del amor hermoso!. Si que se te ha complicado la cosa. ¿y qué vas a hacer ahora?,- preguntó Luis.

- No sé qué hacer….estuvimos hablando….le he explicado todo,- contestó Sergio.

- Qué le has explicado qué!!!,- exclamó Luis.- Estás loco, has metido la pata hasta el fondo. No puedes explicarle a tu mujer lo que has tenido con otra.

- ¿Pero qué querías que hiciera?, me vi acorralado. Tenía impreso todos mis escritos en la red social, todos los comentarios. No sé cómo llegó hasta ahí,- dijo Sergio.

- Carmen sabe de alta tecnología o la ha ayudado Lola.

- Seguro. Yo me temía que Carmen sospechaba algo, pero cuando vi todo eso, me derrumbé, aunque mantuve la mente fría como para no decirle todo. Ella no sabe que Analía se ha quedado en el piso conmigo y le he dicho que no había pasado nada entre los dos….que ha sido un tonteo…aunque no sé si se lo ha tragado.

- Menos mal que no le has dicho todo….me había puesto nervioso…..si te llega a descubrir eso, amigo mío, creo que tendrías que comenzar a olvidarte de que tienes familia.

- Lo sé…pero sabes una cosa….esta es la primera vez que le miento a mi mujer…esta es la primera vez que la engaño….es más…me separé para ver si ponía mis ideas en orden, olvidaba lo que sentía por Analía y volvía con Carmen….pero….las ideas y todo se me embarullaron más y más. Y me siento mal por eso, por haberla engañado, porque la quiero y ella no se lo merece.

- Carmen es una mujer muy lista y tarde o temprano te iba a descubrir.

- Si…pero sabes una cosa….me ha dicho que alguien había llamado de manera anónima y le dijo que vigilara a su marido porque lo habían visto muy acaramelado con otra mujer.

- Jooooodeeeerrrr tío….hay alguien que no te quiere nada. ¿Sospechas de alguien?.

- Pues no…no sé quién puede haber sido…pero sí que hay alguien que además de verme hundido quiere hundir a toda mi familia. Por eso el otro día mi mujer no quiso hablarme, así que esperé al lunes para que los ánimos estuvieran más calmados y la llamé y fui a tomar un café con ella y ahí fue que me contó lo que había pasado y me mostró todo lo que había impreso. Traté de que me entendiera….sé que soy culpable….pero mi matrimonio tampoco funcionaba sobre rieles….estábamos inmersos en una rutina agobiante que nos fue separando, Luis.

- Eso no te justifica.

- Lo sé….y no le echo la culpa a ella, aunque Carmen me ha dicho que ella también tiene parte….se siente culpable de que nuestro matrimonio se tambaleara. Y una cosa trajo la otra….se me cruzó Analía….y te juro…que a pesar de todo…sigo hecho un lío….Analía me tiene atrapado y no puedo dejar de pensar en ella…pero tengo que hacerlo.

- ¿Qué vas a hacer?,- preguntó Luis mientras salían de la cafetería.

- ¿Qué vamos a hacer? Porque esto es una decisión de dos. Lo que vamos a hacer es darnos un tiempo….Carmen quiere salvar el matrimonio….pero me quiere por entero en casa…en cuerpo, alma y corazón….y por ahora no puedo darme así….y se lo he dicho…le he dicho que necesito tiempo…..pero que hablaremos todas las noches…nos veremos…alguna que otra salida….quizás algún viaje….no lo sé….para ir suavizando la situación poco a poco.

- Bien….y perdona que te lo pregunte, pero ¿qué vas a hacer con Analía?,- preguntó Luis curioso.

- Nada….absolutamente nada….ahora está de baja por lumbalgia….ya van a hacer tres semanas….y si no regresa pronto, voy a tener que tomar una decisión…ella tiene un contrato por tres meses….en el poco tiempo que ha trabajado, no ha hecho mucho, ha llegado tarde muchas veces, y ahora la baja médica….con respecto al trabajo, es buena, pero eso cuando trabaja…y lo que menos ha hecho en este tiempo es trabajar y la editorial no se puede permitir pagar un salario a un trabajador que no hace nada.

- Buenooooo….si la despides, por lo menos estarás más tranquilo, porque no la verás.

- Si…y podré pensar.

- ¿Qué tal si pensamos en el gimnasio, quemando calorías?,- dijo Luis.

- Vale….y quemo la mala hostia que tengo encima,- dijo Sergio mientras entraban en el gimnasio.

Continuará…