20 jun. 2011

CIENTO OCHENTA GRADOS (XXI)


Domingo por la mañana y Sergio se revolvía en la cama sin poder dormir, había pasado la noche casi en vela.

¿Por qué, por qué? se preguntaba, ¿por qué no me puedo sacar a Analía de la cabeza?, ¿por qué me habré enamorado de ella así?, ¿por qué me habré conectado a esa red social?, ¿por qué me pasa esto, si yo era un hombre que vivía feliz y contento?….bueno…en realidad, no…tan feliz y tan contento, no….estaba un poco cansado de la rutina y de la vida que llevaba, pero estaba bien, no tenía tantas complicaciones como ahora, podía dormir plácidamente, tenía una mujer que me quería y me cuidaba y yo también la quería....¿por qué se tuvo que cruzar Analía en mi camino?. Ahora no sé a quien quiero, si Analía o a Carmen...o a las dos?, no sé si quiero, ni eso sé….no sé si Carmen aún me quiere después de dejarla sola e irme así, casi sin darle explicaciones. No puedo seguir así, con tantas dudas. Creo que ir a mi casa me despejará un poco la cabeza, si hablo con Carmen, quizás se me ilumine el camino a seguir, pensaba mientras se desperezaba.

Por cierto, hoy es día de paellica…así que a mi casa me voy, exclamó saltando de la cama, dirigiéndose a la ducha.

Cuando salió de la ducha, marcó el número de teléfono de su casa y lo atendió su hija Lola.

- Hola papá,- contestó Lola con tono serio.

- Hola Lola, pensé que no vendrías hasta la semana que viene, ¿has adelantado el viaje? ¿ha pasado algo?,- preguntó Sergio preocupado por el tono de su hija.

- Si papá,- contestó Lola secamente.

- Pásame con tu madre, por favor,- pidió Sergio.

- Mamá en este momento no quiere atenderte, dice que en otro momento y cuando esté más calmada hablaréis, pero que ahora no puede hacerlo,- dijo Lola cortando la llamada.

- Lola, Lola,- gritó Sergio sin obtener respuesta.

¡Vaya con la Lolica?, exclamó Sergio. ¿Qué habrá pasado? se preguntaba, pero muy en el fondo lo sospechaba.

Continuará….