5 jun. 2011

CIENTO OCHENTA GRADOS (XVII)



Después de salir del trabajo, Sergio le dijo a Analía que la llevaría a casa de su madre y hacía allí se dirigieron, pero ella le pidió que la dejara una calle antes, que no le importaba caminar, además debía llamar a su madre para avisarle que iría y a su marido para que la pasara a buscar.

En realidad, quería llamar a Armando para avisarle que estaba cerca de su casa y que pronto llegaría.

El teléfono de Armando estaba apagado o fuera de cobertura. Lo intentó dos, tres veces, hasta que cansada se sentó a esperar en la puerta del piso a que su amor apareciera por allí. Ya eran más de las nueve y comenzaba a desesperar por no poder ubicarle.

No sabía qué hacer, estaba sola, en la calle y con un gran maletón. A la casa de Sergio no podía volver y además no quería. Tenía la posibilidad de irse a la casa de su madre, ya que estaba cerca, o llamar a su marido y decirle que volvía con él.

Qué hago?, se preguntaba. Pero en la calle no puedo quedarme esta noche, tampoco tengo dinero para ir a un hotel. Esto es increíble, pensaba, le había avisado a Armando que iba ese día y resulta que él no estaba allí y tampoco le cogía el teléfono. Seguro que habrá tenido algún problema, le justificaba, pero podría haberme avisado, digo yo?. Cuando le vea, se lo preguntaré, seguro que algo le ha ocurrido.

Intentó nuevamente comunicarse con él, mientras salía por el portal mirando hacia todos lados por si veía el BMW gris metalizado de Armando, pero ni noticias de él y el teléfono seguía dándole fuera de cobertura. Pensó en dejarle un mensaje en el buzón de voz, pero al final se decidió por un SMS.

Llamó a su marido, luego de enviar el mensaje y le dijo que la pasara a buscar por la casa de su madre.
***
Armando salió de una reunión de la empresa como a las seis de la tarde y se fue con su suegro a tomar una cerveza. Apagó sus móviles para que nadie lo molestara.

Cuando llegó a su casa, ya eran más de las diez de la noche. Se encontró con su mujer en la salita mirando TV, la saludó y le dijo que estaba muy cansado y se iba a acostar.

Ya en la cama, encendió los móviles y se encontró con las 20 llamadas perdidas de Analía y un mensaje que decía: “Hola, mi amor. He estado en la puerta del piso esta tarde y no has venido y como no tengo la llave no he podido entrar. Recuerdas que habíamos quedado que hoy me trasladaba aquí. Espero estés bien y que no te haya pasado nada malo. Ya me contarás, seguro que se te ha complicado algo. Un beso.”

Joeerrr, exclamó. Como me he olvidado de esta mujer. Le diré que me salió un viaje a Madrid y por unos días no regresaré. Que será imposible por ahora vernos y menos que ella se mude al piso…por ahora no quiero problemas.


Continuará…