30 mar. 2011

CIENTO OCHENTA GRADOS (IV)


El fin de semana transcurrió para Sergio como había supuesto, el sábado, un ir y venir  sin poder descansar nada y el domingo de aquí para allá también, porque su cuñada los había invitado a almorzar el día anterior mientras tomaban café en casa de sus suegros después de un opíparo almuerzo.

El domingo, al llegar la noche, un Sergio agotado se sentó en el sofá y cogió su portátil para leer un poco y distraerse mientras Carmen preparaba unos sándwich gratinados para cenar.

Otra vez volvió a leer el mensaje de Analía en su correo y al final se dijo que no perdía nada ni tampoco se complicaba la vida si la agregaba a su MSN, total, si nunca me conecto, pensó y apretó la tecla que unía su vida cibernética con la de aquella mujer guapa y desconocida para él.

- Sergio, ven a cenar,- gritó Carmen desde la cocina – o prefieres que lleve los sándwich hasta el salón?.

- Nooo,- gritó Sergio apagando el ordenador – voy enseguida.

Cenaron casi sin hablar, cansados de tanta actividad dominguera. Carmen le preguntó que quería para cenar al día siguiente, porque pensaba ir al supermercado a la mañana. Sergio le contestó que ya le avisaría al mediodía cuando solían hablar y él le avisaba a qué hora saldría de trabajar.

Mientras Carmen recogía los platos de la mesa, Sergio se fue al sofá y encendió el ordenador nuevamente. Con cierta curiosidad, conectó el MSN y allí estaba Analía conectada, un sonidito y la ventana que se abría, le avisaron que ella le enviaba un mensaje: “Hola guapo, gracias por agregarme”, le decía.

Miró hacia la cocina donde su mujer aún ordenaba la mesa. No se sentía a gusto contestando el mensaje, era una sensación rara la que sentía, como la de estar haciendo algo malo y prohibido pero que no podía evitar hacer, algo que lo atraía y contestó: “De nada Analía. Tengo que decirte que muy pocas veces me conecto, pero si quieres, podemos hablar de vez en cuando y también puedes enviarme algún mensaje. Eso…si te interesa…claro”. 

Analía demoró en contestar, y Sergio pensó que, seguramente, estaría hablando con alguien más, así que él le envió un mensaje: “Buenas noches Analía, me voy a dormir”. Al día siguiente ya vería si ella le había contestado.

Continuará…