22 feb. 2011

LOS RECUERDOS DE ELISA (XV)


 - Hola Elisa, qué tal estás?,- dijo Mariela detrás de sus enormes gafas estilo “culo de botella” cuando se cruzó con Elisa.

Elisa la miró y la saludó con cara de no lo puedo creer, me he cruzado con la única persona con la que no me quería cruzar. Sabía que Mariela la detendría hablando y hablando, cosa que ella no estaba dispuesta a hacer. Lo único que quería en ese momento y aunque pareciera una adolescente, era saludar a Francisco y hablar con él.

En fin, pensó resignada, la reunión supongo, será larga, y esto recién comienza, tengo tiempo para hablar con Francisco. Disfrutemos de la conversación con Mariela y espero que Ana o cualquier persona vengan a rescatarme porque por lo que veo, Mariela no ha cambiado nada, sigue siendo tan charlatana y cotilla como antes.

Pasaron unos largos minutos, que a Elisa le parecieron una eternidad hasta que vio que Francisco se daba vuelta y la miraba.

Otra vez el calor en sus mejillas y una sonrisa de oreja a oreja se dibujaban en la cara de Elisa cuando vio que su posible rescatador de las "garras" de Mariela sería la persona con la cual ella quería estar.

Le vio acercarse con paso firme y una sonrisa de anuncio de dentífrico, mientras trataba de desembarazarse de Mariela sin que ésta se diera cuenta para quedarse a solas con Francisco como en los viejos tiempos.

¡Qué elegante que está!, pensó. Pocas veces lo había visto de traje. Cuando se casó su hermana hacía más de 20 años y el día de la puesta de banda. Siempre había pensado que el traje y la corbata le quedaban muy bien, aunque los vaqueros y las camisetas le favorecían mucho más.

Seguía estando tan guapo como cuando se conocieron y los 20 años pasados no parecían haberle afectado, es más, le parecía que estaba más interesante que antes.

- Hola Elisa,- dijo Francisco dándole dos besos como el primer día.

- Hola Francisco,- dijo Elisa más roja que un tomate.

Continuará…