10 feb. 2011

LOS RECUERDOS DE ELISA (X)

 

Otro de los pretendientes de Elisa, otro de los capítulos de su vida, era Juan.

Juan era funcionario de carrera en el Ministerio de Agricultura y por cuestiones laborales, Elisa había llegado a mantener contacto con él. Fue así que se conocieron.

Ambos eran divorciados y sin cargas familiares y habrían tenido mucho más cosas en común si no fuera porque Elisa aunque lo encontraba agradable, no terminaba de decidirse, había algo que la frenaba, sería por la actitud autosuficiente y un poco pedante de él, que en algo le recordaba a Pedro. A veces pensaba que a ella se le acercaban ese tipo de hombres y no sabía bien por qué.

Habían salido durante un tiempo, pero cuando Elisa se dio cuenta que Juan pretendía algo más, comenzó a poner excusas para no verle y él comenzó a insistir más y más. Ella ya no soportaba sus chantajes para quedar y verse y los intentos de Elisa por no ser descortés aunque si sincera, parecían chocar una y otra vez contra la obsesiva insistencia de él: "Quiero verte", le decía, "¿cuándo salimos?", le preguntaba... "Si no vienes tú por la autorización que ya hemos concedido, tu empresa no cobra la licitación..." y así seguía.

Con gusto lo hubiera mandado al fin del mundo, si no fuera por todos los contratos que tenía su empresa con el Ministerio y también por no pecar de infantil e inmadura y en ocasiones, porque sentía lástima.

Si, sentía lástima por Juan, porque sabía lo que había sufrido en su vida, los malos momentos vividos, y porque actualmente sabía que se encontraba muy solo. Sentía lástima porque pensaba que él era otro náufrago como ella en busca de amor. Por eso había permitido que le escribiera correos, había permitido que se considerara su amigo, habían salido algún tiempo y hasta habían intimado.

Ahora ella tenía un problema y era el de alejarse de él sin herirlo. Porque también era consciente que al igual que Pedro, Juan era un hombre insistente y aunque hacía días que lo notaba raro y algo desaparecido, era constante y seguro que volvería a la carga con nuevos bríos para conquistar su corazón.

Elisa sabía que llegaría el día que su frialdad actual lo haría desistir, porque se había dado cuenta que aunque Juan le caía mejor que Pedro y había intentado amarlo y hasta le había parecido que la llama del amor se encendía en su corazón, no podía, porque el amor requiere de respeto, de admiración y ella había tratado sentir todo eso, pero no lo sentía, no se podía engañar, ya lo tenía claro.

Continuará…