6 feb. 2011

LOS RECUERDOS DE ELISA (VIII)


Francisco y Elisa eran la pareja perfecta. Eso le parecía a todos los que les conocían y les veían juntos. Elisa se desvivía por Francisco y él solo tenía ojos para ella.

Pero el idilio llegó a su fin, como algunas cosas en esta vida, casi justo cuando acababan la carrera.

Fueron los exámenes, la rutina, el conocer a otras personas, dejarse llevar por el momento y las circunstancias, tantas cosas que ella ya no recordaba que fue lo que realmente los separó y se sentía poco afortunada, por lo menos en el amor, porque Francisco había sido el gran amor de su vida y ya nunca más había vuelto a sentir así.

En ese momento pensaba, mientras luchaba para que la impresora de su despacho funcionara después de cambiarle el toner, que jamás le salían las cosas como ella había previsto o como hubiera deseado que sucedieran.

Pero no perdía las esperanzas, no sabía si pecaba de ingenua, o de excesivo optimismo, pero siempre esperaba que un día las cosas cambiaran y ella pudiera obtener lo que más deseaba, el amor, como el que una vez tuvo y sintió o por lo menos algo que se le aproximara y la hiciera feliz.

Habían transcurrido casi 20 años de su historia con Francisco y mucha agua había pasado debajo del puente, pero aún recordaba cada detalle nítidamente.

Se había casado con un hombre bueno, al que había querido muchísimo, pero  no había funcionado, se había separado y divorciado, había tenido algunas historias de diferente duración y proposiciones no le faltaban, pero bien sabía que ninguna de las oportunidades con las que la vida la obsequiaba la satisfacería del todo. Quizás porque se sentía a gusto con su vida actual, quizás por miedo a volverlo a intentar o porque lo que tenía delante no la conformaba del todo, no la enamoraba.

Habían tres hombres en su vida, además de su Guadiana mental al que nunca había podido olvidar.

Continuará…