8 feb. 2011

LOS RECUERDOS DE ELISA (IX)


Uno de los "hombres" de Elisa, era Pedro, el “supermegagalán” acostumbrado a obtener todo lo que quería de las mujeres, pero esta vez se había dado de bruces contra el muro de su negativa. 

Él lo tenía todo, un físico estupendo, fruto de ir diariamente al gimnasio y las carreras matinales, dinero de sus múltiples negocios, simpático y juerguista, además siempre era el alma de las fiestas. Tenía en su cama a quien él quería….salvo a ella. 

La repetida negativa, durante más de tres meses, de Elisa, estaba a punto casi de desquiciarlo. Se había propuesto conquistarla, costara lo que le costara,  aunque fuera lo último que hiciera, aunque tuviera que mentirle en cuanto a sus sentimientos, hasta había pensado si era preciso, pedirle matrimonio, porque no quería que esa paloma se le escapara de las manos. 

Ya habían atravesado varias fases a lo largo de todo ese tiempo y él sólo había conseguido coger sus manos y un abrazo apretado un día que ella le vio triste y trató de consolarlo, lo que él aprovechó para un amago de beso, aunque solo consiguió un leve roce de labios, pero nada más, porque ella se retiró a tiempo y no había conseguido nada más. 

Elisa sabía que para él, ella era solo un capricho y que no tardaría en despreciarla por el mismo motivo por el que ahora tanto la deseaba. 

Ella no se consideraba una mujer atractiva aunque, en ocasiones, se sentía halagada por la insistencia de él, pero en su interior, temía involucrarse en una relación donde ella se volcaría y daría todo, como siempre, pero no recibiría nada a cambio. Tenía un sexto sentido para saber cuando el juego iba en una dirección que a ella no le agradaba del todo, porque quería más que lo que él estaba dispuesto a dar y por eso no aflojaba y esperaba que él en cualquier momento desistiera, aunque visto lo visto ese momento se demoraba en llegar. 

Pero había algo que no podía negar, Pedro le atraía, hasta en ocasiones había sentido celos cuando veía que él era detalloso con otras mujeres. Un gesto galante o una broma como él solo sabía hacer, bastaban para que ella se pusiera de mal humor y para colmo se le notara en la cara. En el fondo, Pedro le gustaba y mucho y de vez en cuando soñaba con él, pero en sus sueños después del momento de éxtasis y pasión sin frenos se veía intentando cambiarlo. 

Y ella no quería una relación con alguien a quien quisiera cambiar. Por eso cuando venían a su mente escenas de besos y roces tenues de piel, de susurros y caricias, de acercamiento y su cuerpo se tensaba pensando en Pedro y cómo podía hacerla estremecer, sustituía esas imágenes con otras de discusiones, peleas, sufrimiento, frustración y dolor...y además recordaba a Francisco lo que la hacía sonreír, pero a la vez penar aún más. 

Todo eso reforzaba la negativa y no cedía, consciente de que Pedro algún día se aburriría y dejaría de perseguirla como perro sabueso y si se esforzaba hasta podía hacer que él la odiara. Porque él era del tipo de hombres que cuando no obtenía lo que ansiaba, empezaba a frustrarse y a odiar lo que no había conseguido. 

De hecho él ya había empezado a insinuarlo, le había llegado a preguntar si algo le había pasado que la hiciera no querer saber de nada o si le habían dejado de gustar los hombres como hasta entonces. 

Él no entendía por qué Elisa seguía con su negativa y no quería salir con él y "probar". "No pasa nada porque lo hagamos una noche"...o incluso "¿A qué vas a esperar? ¿a que seas vieja?", le decía. Y eso la hacía sentir como aquella vez en casa de Francisco cuando mostrándole fotos de mujeres en bikini la trató de puritana.

Pedro jamás entendería el corazón de Elisa, porque además ella era incapaz de no involucrarse. Se conocía bien y sabía que en cuanto besara a Pedro o a cualquier otro hombre se entregaría por entero. No estaba hecha para los líos de una noche y si bien alguna vez había intentado tener algún rollo de ese estilo, no podía y no entendía que dos personas podían estar juntas una noche, pasarlo bien y al día siguiente hacer ver como que no había pasado nada y ahí acababa todo. 

Elisa quería un Amor, con mayúsculas, y definitivamente, Pedro podría saciar parte de su apetito, el sexual, eso lo tenía claro, pero no llenarla del todo....Así que, Pedro descartado. 

Continuará…