9 ene. 2011

TE DESEO (II)


Se puede creer en el amor?? se preguntaba todos los días mientras se peinaba frente al espejo. Pero también se puede dudar de él, se contestaba mientras tomaba un café con leche apresuradamente.

Las dudas la carcomían y así vivía una vida llena de frustraciones y trataba de vivir sin dar puntada sin hilo, le gustaba decir, para no fallar otra vez, para no sufrir otra vez. Vivía el momento, le decía a sus amigas y a quien quisiera escucharla, que se sentía a gusto así, viviendo el presente, disfrutando, sin plantearse el futuro.

¿Pero eso era vivir?.

Con el tiempo se dio cuenta que vivía el día a día sin ilusión, encarcelada en una prisión. Estaba precisamente en el momento justo, en el momento que se debe tomar la decisión de quedarse varada en la orilla y morir o iniciar el camino de la liberación.

Cuando le decían “el día que un hombre te haga temblar, sabrás lo que es amar”, se reía, le divertía la frase. Eran palabras que muchas veces había escuchado y que las había rechazado, porque no las entendía, se preguntaba si por eso había desperdiciado tantas oportunidades de ser amada.

Y ahora esa frase rondaba en su mente mientras su cuerpo incontrolablemente se sacudía y temblaba. Se sentía vulnerable y un poco avergonzada.

Pensó: “Me estoy dejando llevar, ¿qué estoy haciendo?”

En ese momento quería olvidarlo todo, se sentía genial, acariciada, besada, amada, no quería que ese momento solo fuera un sueño. Esos ojos con los que él la miraba, tiernamente y le decían: TE DESEO, la transportaban a otro mundo, un mundo en el que solo existían ellos dos.

¿Vaya tremenda desfachatez? Cómo se ha atrevido?, ¿quién le dio permiso a éste tío de entrar así en mi vida? pensó cuando reaccionó. 

Todo sucedió tan rápido que al terminar el día no podía creer lo que había hecho y mucho menos lo que había sucedido. Parecía que le conocía muchísimo, de toda su vida, pero solo habían compartido unas horas juntos, dos cafés y una tarta de chocolate. Y un sentimiento que la enternecía empezó a surgir en su interior, sabía muy dentro de si que sería difícil liberarse de él.

Se arrepentía?? No, claro que no. Él se apareció en su vida de repente y lo acepto como era, un hombre con ojos tiernos, manos suaves, ideas claras y que con un toque mágico la hizo temblar.





PD: Desde el blog de LaMar (El interior secreto) me llega este bonito regalo...Gracias LaMar.