19 ene. 2011

TE DESEO (FIN)


Se quedó bloqueada al escuchar su voz, pero se recuperó y bajó la escalera corriendo como una adolescente, abrió la puerta y allí estaba. Le abrazó fuerte, casi se dejó caer sobre él y sus labios se fundieron en un tierno y efusivo beso.

Subieron la escalera, abrazados, mirándose, sin hablar.

Ella realmente estaba sorprendida, no le esperaba y además apareció cuando más pensaba en él, parecía realmente un milagro. Llegaron al salón y él la besó en el cuello mientras la abrazaba por detrás. A ella ese gesto le encantaba, porque sentía su cuerpo bien apretado contra el suyo.

La hizo girar y comenzó a desprenderle los botones de la blusa, ella se dejaba hacer y siguió besándola mientras se desprendía los botones del pantalón. Se abrazaron fuertemente y él comenzó a besarle en el cuello mientras ella le quitaba el polo, él, a su vez, posaba sus manos sobre las caderas de ella y le susurraba al oído TE DESEO, TE DESEO muchísimo.

Ella continuaba acariciándole lentamente, recorriendo todo su cuerpo y él comenzó a empujarla hacia el sofá de cuero negro.  Y allí estaban sin pensar en otra cosa que en besos y caricias, vivir el momento, su momento, ese que tanto habían esperado.

Qué bien hueles le dijo él, me encanta besarte el cuello porque es donde más siento tu perfume y ella rió, siempre le divertían sus ocurrencias.

Ella sentía el calor que desprendían las manos de él cuando le acariciaba el cuello, los brazos, su cintura, sus piernas. Sentía todo su ser arder y vibrar, mientras él suavemente la atraía hacia sí, y su respiración se acompasaba a sus movimientos. Sus manos y su boca la recorrían entera, su deseo era cada vez mayor.

Se amaron  con dulzura, con pasión, con fuerza incontenible. La respiración de ambos se hizo más fuerte, incontrolable, como el temblor que comenzó a recorrer sus cuerpos, como el que habían sentido desde la primera vez que se amaron. Ella cerró sus ojos y se abrazó a él fuertemente durante todo el rato que duró el desenlace, mientras un placer inmenso la invadía. Ese momento fue largo e intenso y se quedaron así, durante un tiempo, abrazados, sin hablar, en el sofá. Sentían como si el tiempo se hubiera detenido, como si no existiera nada más, solo ellos dos y sus sentimientos a flor de piel.

Tras ese instante, ella sintió ganas de besarle y en un impulso acarició con sus labios el lóbulo de su oreja, lo que hizo que él la abrazara más fuerte y le besara en los labios cálidamente.

Se levantaron del sofá, y abrazados se trasladaron a la cama, felices, para seguir amándose intensamente, expresando todo el deseo que sentían.

A la mañana siguiente cuando ella despertó, le vio parado frente al ventanal contemplando el Mediterráneo. 

- Que lindas vistas tienes aquí,- dijo él. 

- Es verdad, - contestó ella. Pero sabes qué? lo que más me gusta es compartirlas contigo.

- Y a mi, que las compartas conmigo,- dijo él. Sé que me has esperado, sé que has pensado sobre nosotros, yo también lo he hecho y mucho, quizás por eso he demorado en decidirme, pero al final lo he hecho, ahora estoy seguro que lo que más me gusta es tenerte cerca y estar contigo, y poder decirte TE DESEO, TE DESEO por siempre, porque es eso lo que siento y lo que quiero, TE QUIERO.

FIN