23 ene. 2011

LOS RECUERDOS DE ELISA (I)


Elisa conducía hacia su trabajo con el tiempo justo. Siempre era así. Se despertaba una hora antes, se duchaba y arreglaba, y en teoría, debería alcanzarle el tiempo para realizar el trayecto con seguridad, pero siempre terminaba dando vueltas por la casa haciendo cosas hasta que se le hacía tarde y salía corriendo.

Mientras conducía, escuchaba su compact favorito de Michael Bolton, ya medio rayado de tanto ponerlo en casa y en el coche y sin querer, se le vino a la mente su época de la Facultad que era la época en la cual había escuchado esa canción.

Había sido una buena estudiante, le gustaba estudiar y siempre sacaba buenas notas y aunque pueda parecer extraño, también era una de las más juerguistas. Una empollona atípica entre todos los que habitaban la Facultad.

Había hecho buenos amigos allí y aún algunos conservaba porque el aprecio y el respeto mutuo siempre habían imperado en sus relaciones en donde había alegría y diversión de forma sana.

Recordó el día que con su amiga Mariana se inscribió en la Universidad. Elisa sonrió al recordar que su amiga, desde siempre tenía muy claro lo que quería hacer, quería estudiar Historia y dar clases, como su madre, en un instituto.

Sin embargo, ella y a pesar de los test vocacionales que había hecho, todavía no se decidía por Medicina o Química. Su hermano mayor era un adelantado estudiante de segundo año de Química y ella quería seguir sus pasos, no sabía si para competir con él o para demostrarle a sus padres que ella era tan buena estudiante como su hermano.

Se encontraba con su amiga en la cola esperando ser atendidas mientras en su mente un revuelo de palabras iban y venían: Química, Medicina, Anatomía, Farmacia. Por lo menos algo tenía claro, que se orientaba hacia la Ciencia, pero era incapaz de decidirse por ninguna de ellas, quería seguir estudiando,  porque eso era lo único que sabía hacer y llevaba ya cerca de doce años haciéndolo, pero no tenía una vocación totalmente definida.

De pronto en una de las paredes descubrió un cartel que anunciaba una fiesta con mucho rock, organizada por los estudiantes de Química y pensó "pues en Química parece que no se lo pasan nada mal a pesar de que hay que estudiar mucho” y se decidió por fin por Química.

Y cómo solía pasar cuando recordaba su etapa en la Universidad, volvió a recordar a Francisco.

Continuará…