21 ene. 2011

LA LLAMADA


La última vez que se vieron, él le dijo “te llamaré”. Ella con lágrimas en los ojos asintió y con un beso se despidió y subió al autobús que la llevaba lejos de su amor.

A veces él la llamaba, a veces era ella quien llamaba y hablaban largo y tendido.

Algunos meses después, las llamadas se fueron dilatando en el tiempo y se trataban como buenos amigos, como herencia de la pareja que una vez habían sido.

Las llamadas ya no eran tan frecuentes y cuando se despedían él le decía, bueno…te llamo dentro de unos días…Ella pensaba que lo decía más como fórmula que ganas.

Pero llegó el día que hacía ya casi diez que no se hablaban. A los dos les parecía normal no hablar, hasta que al final ella cansada de tanto esperar, marcó su número.

La conversación comenzó con la siguiente frase:

- Te llamaba porque….bueno, porque estaba pensando en vos,….creo que pienso más en vos, que vos en mi.

- Estás loca. Claro que pienso en vos,-  contestó él, entre risas.

Luego de un par de temas irrelevantes, de cómo va tu vida y bla, bla, bla, ella le dijo:

- Estaba pensando, ahora que se acercan las fiestas de ir a pasarlas contigo. ¿Qué te parece?,- preguntó ella con voz ilusionada, esperando un si como respuesta.

- Pues no sé….no sé que voy a hacer en las fiestas….No sé si las voy a pasar aquí en casa o se me ocurrirá irme por ahí,- contestó él, sin especificar sus planes.

- Buee…nooo….vale….yo creía que podríamos pasarlas juntos,…no sé…como hace tanto que no nos vemos!!!.¿Tal parece que no nos veremos hasta el año que viene?,- dijo ella desilusionada.

- Nooo…claro que nooo…yo quiero verte…no pienses eso, vamos a ver cuando puedo ir a verte…tú espera, que en cuanto pueda me aparezco,- dijo él.

- Bueno, pero trata que no pase un mes, porque ya hace demasiado tiempo que no nos vemos…al final me olvidaré de como eres,- dijo ella, tratando de tomarse con humor la situación y aceptando que no se iban a poder ver ni siquiera para brindar por un año mejor.

Pasó la Navidad, pasó Nochevieja y no se hablaron, solo intercambiaron mensajes de buenos deseos y mejores tiempos.

Llegados casi a la mitad del mes de enero, ella y él siguen sin saber que ha sido de cada uno.

Después de mucho esperar, ella con gran pesar, ha pensado que a esa relación la fecha de caducidad le ha llegado ya y que es mejor olvidar.

Tal vez lo vuelva a llamar, pero para decirle que todo ha terminado, que no queda nada más…para poder cerrar la puerta….y que solo quede abierta la ventana de la amistad.