22 dic. 2010

PERIPECIAS DE UNA CONDUCTORA DESPISTADA (XII)

El barranco y yo

Hace unos relatos atrás contaba que una amiga vivía en una zona en donde aparcar se hacía difícil a determinadas horas y días y que cuando iba a su casa, trataba de aparcar en un descampado que quedaba a una calle de su casa, donde ya una vez quedó el Corsa aprisionado con una roca.

Pues bien, como dicen que el hombre tropieza dos o más veces con la misma piedra, yo no podía ser menos.

Un sábado de octubre del 2009, tenía que pasar a buscar a mi amiga por la mañana para hacer diversos mandados por Almería, así que traté de aparcar en el mismo lugar de siempre.

Tarea complicada otra vez. Recorrí toda la calle y no encontré lugar, traté de girar para regresar por donde había venido, ya que es una calle cerrada, para luego subir por otra calle a otra zona donde, supuestamente, me dijeron unos vecinos, habría lugar donde aparcar.

Girar fue harto difícil, la calle seguía en obras y el Corsa, otra vez, quedó atrapado, esta vez entre el bordillo y una valla.

Vaya follón que armé!!!, tres coches esperando que yo sacará el mío de su atasco, los gritos de los otros conductores diciéndome que si quería me ayudaban, aunque dicho de otra forma, cosa que no me preocupaba a esa altura, si algo tenía en ese momento era calma y mucha paciencia para maniobrar, porque cuando me dicen algo y voy conduciendo no me inmuto.

Pero lo peor estaba por venir, cuando logré sacar el Corsa del atolladero.

A continuación subí por la calle que conecta con la parte de atrás de la Alcazaba de Almería.

Allí hay una zona improvisada de parking al aire libre, donde los coches se van colocando en las mejores posiciones mientras van llegando y el que llega el último….le toca al lado del barranco.

Se imaginarán donde me tocó estacionar….pues si…ahí mismito.

Lo complicado del caso no era estacionar, lo más complicado era luego sacar el coche de allí, porque al no poder girar, ni dar marcha atrás porque había muchos coches, tenía que ir por el borde del barranco por donde solo pasaba un coche a la vez, hasta otra zona abierta para poder girar y regresar por el mismo camino.

Me fui pensando que quizás, cuando regresara, ya estaría más despejado y podría sacar mi coche sin problemas. Además cuando había aparcado, había un "aparcacoches" que me dirigió para estacionar.

Ilusa de mi….cuando regresé….el parking improvisado seguía igual de ocupado y no me quedaba otra posibilidad que realizar el caminito al lado del barranco y el aparcacoches estaba "missing in action"....así que me tenía que arreglar sola.

Pues nada, me dije y comencé avanzando por el camino angosto. Hacía poco que había comenzado a recorrerlo y vi que se aproximaba de frente, un Renault Clio azul, que no sabía de dónde había salido, porque cuando yo había comenzado a avanzar no había nadie en el camino, pero ahí estaba,…así que me tocaba retroceder al borde del barranco….madre mía….comencé a rezar…y rezando…rezando….rocé con el espejo derecho otro coche que estaba estacionado…fue un pequeño roce….y por suerte no se movió ni un centímetro....porque sino el dueño lo tendría que haber ido a buscar unos metros más abajo.

El Clío pasó y yo pude seguir hacia adelante, rezando, otra vez, para que las ruedas del Corsa no perdieran el camino ni fallara nada, giré y regresé a tierra más firme y a la civilización.

Al pasar al lado del coche que había rozado anoté la matrícula, para luego hacer el parte a mi seguro. Lo más gracioso ocurrió cuando les llamé.

- Hola...si...llamo para pasar un parte de accidente,- dije.
- Si, buenas tardes. Dígame el número de su matrícula y su nombre...y bla...bla..bla...pidiéndome datos.
- Bla, bla, bla....,- dije dando los datos que me solicitaba,- Es que rocé otro coche con el espejo derecho de mi coche,-informé.
- Bien y ¿su coche que daños tiene?,- me preguntó
- Mi coche ninguno, ....bueno....en realidad tiene heridas de otras batallas (esto lo dije por si me enviaban a un perito y veían los bollos anteriores)....pero ahora no le he hecho nada,- contesté. Además que me importaba un raspón con los bollos que ya tenía...nada.
- Vale...y ¿hubo heridos en el accidente? ¿Ud se bajó a mirar?,- me preguntó, sin entender que había sido un roce sin importancia.
- Pues no me bajé...no, estaba como pa' bajarme del coche, Sra.!!!....estaba al borde de un barranco,- contesté.
-Ahh...pero Ud no se bajó a hablar con el otro accidentado?,- preguntó insistiendo.
- No, además no había nadie en el otro coche, solo fue un simple roce,...de nada....el otro coche estaba estacionado,....además ¿cómo quiere que me baje si estoy al borde de un barranco?...Mire anote el número de la matrícula del otro coche y pase el parte, porque seguro que el otro coche llamara al seguro....buenas tardes,- colgué pensando que la telefonista de mi seguro ya me habría tomado como conductora temeraria por estacionar donde había estacionado.

Como decía Pepito Marrone…..¡¡¡Mamita querida!!!...qué susto al lado del barranco!!!….como sufrí….y me prometí que no me acercaría por allí nunca más….y lo he cumplido.