14 dic. 2010

PERIPECIAS DE UNA CONDUCTORA DESPISTADA (IV)

La última clase….por fin.

Luego de 11 clases estresantes, llegó por fin la de la despedida. Era viernes y a partir del lunes comenzaría a ir y venir con mi coche para todos lados. Estábamos ya en mayo de 2009.


Según el profe, me veía mucho mejor que en la primer clase. Obviamente, pero que aún no me veía como para enfrentarme sola al tráfico, aunque algún día tenía que animarme, así que adelante me dijo. Prometí avisar cuando saliera a la calle a todos mis amigos almerienses y además acoté, si me veis, apartaos por favor, os lo ruego, porque no sé que puede pasar.

Desde hacía días y con el coche de la Autoescuela, había comenzado a ir y venir desde Almería a donde vivía, más o menos 12 km, por una carretera llena de curvas y túneles. Me sentía bastante segura y controlaba bien el coche, si bien sabía que no sería lo mismo con el Corsita, ahí estaría sola y no tendría a nadie que me dijera que hacer ni indicarme por dónde ir, sería solo yo, mi neurona y la música que siempre me acompaña.

El profe me había dicho que ese día probaríamos un poco con mi coche que estaba estacionado en la puerta de mi trabajo desde hacía casi un mes. Al Corsita, lo saludaba todo los días y además dos de mis compis lo habían usado para salir en viajes cortos, según me habían dicho, respondía bien, va rápido y tiene buen motor, me dijeron y me alegraba saberlo...había hecho una buena compra.

Acomodé el asiento del Corsa, y el profe se sentó al lado mío, qué riesgo!!!, no tiene la doble pedalera, porque es mi coche, ¿no sé si este hombre tiene claro lo que vamos a hacer o es un kamikace como yo? pensé en ese momento. De reojo lo miré y puse la marcha atrás ...bueno....poner...es un decir...porque como nunca la había usado, jolines lo que me costó ponerla, y no os riáis...que hablo de la marcha atrás....pero lo conseguí, saqué el coche marcha atrás, giré y avancé hasta el semáforo.

Hasta aquí iba todo bien, seguí adelante y rotonda, salimos por una de las calles y nos dirigimos hacia una zona que supongo es muy usada por las autoescuelas para enseñar a estacionar a los alumnos, porque me crucé con varios y además también hacer cuestas. Prueba superada para el Corsa en la cuesta y sin irme para atrás en lo más alto y eso que tuve que frenar, y además girar.

Uds conductores expertos se preguntarán ¿a esta niña que le pasaba?, pero no saben lo difícil que es después de once clases, coger otro coche, el tuyo propio, que no es igual al de la autoescuela, el que nunca has conducido y hacer todas las maniobras que tenía que hacer y además contando que el pobre hombre que iba a mi lado dependía de mi poca pericia conduciendo, realmente, que responsabilidad es llevar a alguien al lado, su vida está en tus manos.

Al fin llegamos al lugar a donde tenía que practicar como estacionar. En batería perfecto, y eso era lo que me interesaba, tanto en donde trabajo como enfrente de mi casa donde estacionaría el coche todos los días, se estaciona de esa forma. A continuación me indicó como estacionar pegada al bordillo. Menuda tarea, que lo tienes que hacer en dos maniobras, me dijo. Pues lo harás tú bonico, pensé, porque yo maniobrando soy desastrosa. Después de intentarlo algunas veces, lo había logrado, en dos maniobras, la cuestión era cuando lo tuviera que hacer en alguna situación de emergencia, no iba a tener mucha práctica, pero no me preocupaba, que las cosas tienen solución y si no salen a la primera se vuelve a intentar, ...o me busco otro lugar donde no sea tan complicado aparcar.

Cuando la clase terminó, volví a dejar mi coche en la puerta del laboratorio, prefería no llevármelo a mi casa, ya era tarde y no quería conducir de noche y sola, ya me lo llevaría otro día.

Le pregunté a mi profe como había estado la experiencia y si él se volvería a subir conmigo en mi coche, me contestó, pues te seré sincero, nooo, no lo pienso hacer, me contestó, pero ya lo harás mejor, no te preocupes, es todo cuestión de práctica. Le contesté …no me tienes fe, se rió, me dio dos besos, me deseó mucha suerte y se fue.

Al lunes siguiente comenzaría de veras mi aventura…..qué momento taquicárdico me esperaba!!!.