28 dic. 2010

NO …NO ME PUEDO ENAMORAR OTRA VEZ (II)


Ocurrió una tarde mientras estaban sentados debajo del árbol en el patio de la casa de ella. Él jugueteaba con su pelo, pero ella le veía raro, hacía días, pero no le preguntaba nada, sabía que algún día él le contaría el por qué.

Y fue esa tarde cuando él le espetó casi sin anestesia que no podía seguir con ella, que si seguían no podría hacer todas las cosas que había pensado hacer, viajar, conocer mundo, ir a Egipto. Esas cosas que a los demás a veces le parecen chorradas pero que para uno son importantes.
Llevaban más de dos años de novios, casi era convivencia porque él se quedaba en la casa de ella, casi todos los días, de lunes a viernes y ella iba a la casa de él los fines de semana y habían comenzado a trabajar en la misma empresa haciendo prácticas.
Ella le miró sorprendida, sin entender nada y las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas mientras se incorporaba e intentaba pararse como para salir huyendo sin querer escuchar nada más.
Él intentó detenerla, pero ella le dijo que no, que no quería saber más nada, que todo lo había dicho él. Ya hablarían en otro momento.
Siempre era así. Cada vez que habían tenido una discusión o algún distanciamiento, ella no le dejaba hablar hasta que no lo digería completamente y podía mantener la compostura y hablar sin gritar ni llorar.
Pasaron los días, él esperaba y ella no le llamaba, lo que lo estaba poniendo bastante nervioso. Ella nunca había estado tanto tiempo sin comunicarse después de una discusión, así que decidió no esperar más y llamarla para aclarar la situación, porque al final se había dado cuenta que la quería, que podían hacer todas esas cosas juntos, que algunas cosas le quedaba claro que no, pero que ya no le importaban si ella no estaba a su lado.
No pudo ubicarla, ella tenía su móvil apagado, no contestaba sus sms, ni sus emails, ni siquiera la encontraba en su casa las veces que fue a buscarla.
Así transcurrieron los días y ni noticias, como tragada por la tierra. La hermana de ella le había pedido que no insistiera, que ella se había ido un tiempo fuera. Pero él no cejaba, y a todos con los que se encontraba, les pedía que le dijeran a ella que él quería verla, hablar, aclarar la situación y volver a ser pareja otra vez.
Pero ella no le llamó…esta vez no le llamó y él supo que por un momento de indecisión, de tontería, la había perdido.
Continuará...