10 dic. 2010

LAS PELÍCULAS ROMÁNTICAS...


El martes estaba de puente, así que además de compras, decidí hacer una visita al cine de la ciudad. Dentro de la oferta cinéfila encontré una película que, definición mediante de un amigo, es “un drama romántico”.

Se trata de la adaptación española del libro de Federico Moccia, “Tres metros sobre el cielo” con Mario Casas y María Valverde.

Confieso que no leí el libro, pero había visto de soslayo un poco de la publicidad que se le ha hecho a la película antes de su estreno. Sabía que se trataba de la eterna y manida fórmula de niña rica que se enamora de chico malo que aunque “no pobre” pertenece evidentemente a la generación “ni-ni”, porque de curro y de estudiar…na’ de na’ y además de eso, bastante conflictivo.

El cine estaba repleto de adolescentes, que supongo, habrán leído el libro y que además suspiraban por los huesos de Mario Casas y todos los chicos musculosos y guapos que aparecían en la película.

Para el que quiera verla, diré que está bien, una de esas para pasar el rato, y me hizo recordar otros tiempos, porque terminé comentando con mi acompañante vivencias de amores pasados.

Al terminar y después de lo visto, me puse a pensar que este tipo de películas deberían exhibirse con un cartel previo que pusiese algo así como:

“VER PELÍCULAS ROMÁNTICAS PERJUDICA SERIAMENTE EL SENTIDO DE LA FELICIDAD...”

Claro que no existe actualmente ninguna autoridad que lo pueda hacer...Pero ver películas románticas perjudica seriamente nuestro sentido de la felicidad...y lo tengo comprobado...

Cada vez que veo una película romanticona, salgo, y por suerte no me pasó en ésta, con una llorera de escándalo, pero a más de una chavala le pasó eso, se sentían sus murmullos comentando cada pasaje y los suspiros al ver al protagonista.

Y ahí se me trastoca un poco el sentido y me pongo a comparar con los hombres de mi edad. Y veo que a éstos le faltan las características del galán de la peli, que son menos aventureros, menos románticos, menos caballerosos, menos generosos, menos entregados, menos valientes... y por supuesto...que a veces no saben demostrar su amor en la forma que lo hizo el protagonista de la peli y son menos guapos, porque una también tiene ojos y lo siento, pero son pocos los que conservan un físico tan bien trabajado como el de los chicos que aparecían en esta película.

Pero a pesar de todo, salen ganando de ésta comparativa, porque a continuación pienso que éste tipo de galanes solo existen únicamente en las películas, y que habrá alguno que aún no conozco que se le aproxime.

Acepto después de esto, cualquier comentario que hagáis, pero en mi defensa acotaré y para que os quedéis tranquilos, hombres de mi edad, que os prefiero veinte mil veces más a vosotros, porque donde haya una buena conversación nos olvidamos de unos abdominales de vértigo estilo tableta de chocolate.

Antes pensaba que estas películas reflejaban la esencia misma del amor, de lo que significaba estar enamorado y todo eso, los años me han hecho ver el error y el daño al ver este tipo de películas, porque tras mucho verlas, he llegado a la conclusión, entre otras, que si quiero tener un motivo para llorar y sentirme desgraciada, ese día sólo tengo que ponerme a ver una de estas pelis de amores eternos, correspondidos y no correspondidos.

Aunque pensándolo bien, creo que voy a cambiar de género y me voy a poner a ver sólo las bélicas y policiales...por lo menos al terminar de ver estás, saldré renovada y con el pensamiento de que sigo viva y la alegría de estar sana...jejeje...