8 nov. 2010

LÁGRIMAS EN EL CORAZÓN



La encontraron en su dormitorio, sobre la cama, con un hilo de vida y en su mano una libreta donde pudieron leer como última entrada:

“Quisiera cerrar mis ojos y recordar el día que nos conocimos. Retroceder el reloj y que las agujas marquen las diez y media de la noche más feliz de mi existencia.

Recordar la luna llena y como ella iluminaba el preciso instante en el cual tu amigo nos presentó y comenzamos a mirarnos y hablar.

Qué bonito es recorrer con mis manos tu cuerpo en mi mente y recordar que nos volvimos locos de ganas de querer encontrarnos nuevamente y el deseo que nos devoraba por dentro se materializó después del primer beso.

Qué bonito sentir tu olor invadiéndome, tus brazos rodeándome y tus caricias quemando mi piel con el fuego de ese amor que nació para desbordarnos completamente.

Deseo imaginar que aún conversamos como lo hacíamos antes y después de amarnos, verte reír una vez más y compartir alegrías y alguna que otra tristeza que siempre hay y no se pueden evitar.

Pero sé y siento en lo más profundo, que todo eso no se repetirá jamás, que es pasado ya.

Me gustaría imaginar que este dolor punzante en el medio del pecho por tu ausencia nunca existió, que todo está bien, que sigues a mi lado…aunque sé que no es verdad, que ya no volverás.

Quiero que esta tristeza que me absorbe la vida día a día se termine, quiero eliminar de mi mente y de mi corazón la nostalgia por no tenerte cerca, quiero creer que mi alma se repondrá, que dejaré de llorar, quiero que el dolor desaparezca ya, quiero saber que puedo seguir viviendo sin ti.

Y te pido donde quiera que estés que me ayudes a olvidarte…porque solo se me ocurre amarte”.