22 nov. 2010

LA FALSEDAD Y LA MENTIRA EN INTERNET


A raíz de la historia "Corazón partío", que aclaro, la protagonista no es real, aunque alguna/o podría sentirse identificado al leerla, porque en definitiva, lo que ocurre por aquí lo hacemos nosotros, recordé la conversación que tuve hace un tiempo con una amiga sobre las redes sociales y mi blog, el chat y conocer gente por internet, etc, etc,.

Mientras hablábamos, me comentó esta historia que había visto el año pasado en la TV:

Un jueves que había llegado temprano a casa luego de trabajar, me preparé una merienda y me senté en el sofá a ver la TV para desconectar. Haciendo zapping puse Antena 3, en donde estaban pasando el programa El Diario. En ese momento el tema que se trataba era el del "Chat y los encuentros que se generan a través de él".

Un chico, había ido al programa para conocer a la chica de sus sueños que había conocido a través del Chat. Estaba muy emocionado y se veía ilusionado, confesó cuando la presentadora le preguntó que iba a hacer, que se le iba a declarar en público, más o menos toda España se iba a enterar de sus sentimientos e intenciones. Según él, la había conocido por un anuncio en un chat y habían chateado innumerables veces y hasta habían hablado por teléfono y él se había enamorado de su voz.

La conductora del programa le dice que aguarde unos instantes detrás de bambalinas y llama al plató a la hermana de la chica, que venía a conocer a su “futuro cuñado”, porque según decía debía preservar a su hermana de cualquier tipo de engaño, ya que por internet se puede conocer gente que puede mentir y no quería que eso le pasara a su hermana.

A continuación la hermana se va a otra salita detrás del plató y llaman a la chica, la conductora le pregunta, si conoce a un chico con el que ha chateado algunas veces, le da su nombre, porque él ha venido a conocerla. Ella se muestra sorprendida y le indica a la conductora que jamás ha puesto un mensaje en ese chat, que nunca ha chateado con el chico ese, y no le conoce de nada, que nunca ha hablado con él. El chico a pesar de estar en otro plató escucha lo que dice “su chica” y se queda estupefacto, no lo podía creer, y la niña con cara de “que estoy haciendo yo aquí” no entendía como había llegado a esa situación.

La conductora quería aclarar dicha situación así que trató de contrastar la información con la hermana de la niña, quien al final confesó que había sido ella la que puso el anuncio, dio el nombre de su hermana al chatear y engañó al chico y a todos con su actitud, que debía pedirle perdón únicamente a su hermana por lo que había hecho, a lo que la conductora le indicó que también debía pedirle disculpas al chico por haberlo engañado y ella sin querer hacerlo se fue del plató casi corriendo. A continuación la presentadora aconsejó al muchacho para que tuviera más cuidado la próxima vez, no fuera tan incauto y no se creyera todo lo que le decían.

Vemos en este caso cuán fácil es engañar por el Chat y al final terminar todo en una mentira bien gorda. La persona que predicaba en contra del engaño era quien lo estaba cometiendo. En realidad, cuán fácil es mentir y que nos crean, digo yo.

Una gran parte de nuestro tiempo mentimos, me dirán que a veces solo decimos mentiras piadosas y ojo que no juzgo a nadie por decirlas, cada uno es dueño de sus actos y se atiene a las consecuencias de los mismos.

Pero, ¿por qué mentimos? ¿O cuándo lo hacemos?.

Utilizamos las mentiras en los siguientes casos, que no son los únicos: cuando llegamos tarde al trabajo o a una cita, mentimos en nuestras relaciones de pareja, mentimos en el sexo, mentimos en las relaciones de amistad y en todo lo que se relacione con un compromiso antes establecido.

Cada vez que decimos la verdad es porque pensamos que es lo más adecuado y porque decir una mentira no nos aportará nada mejor o porque en ese momento no nos queda más remedio.

La mentira en algunas ocasiones no sólo nos hace sentir mejor, sino que también provoca bienestar a quien le estamos mintiendo, que acabaría muy mal si conociera la cruda y cruel realidad. Y ya se sabe: lo que beneficia a ambas partes es, siempre, un buen negocio. A veces he escuchado esta frase: lo bueno si breve, dos veces bueno, y para mentir hay que ser breve, porque sino nos podemos pisar el palito y nos descubren en la mentira.

Otro de los puntos que quería discutir y tema del post, la falsedad en internet que acompaña muchas veces a la mentira. Hasta hace quince años no había otra manera de mentir más que en directo o por teléfono, pero ahora y para alegría de todos, llegó el más veloz transmisor de la mentira: internet, junto con el correo electrónico y el chat.

Se envía en un día una media de 30 millones de correos electrónicos, de los cuales, parte son spam, parte es información contrastada o no que circula por internet, powerpoint, chistes y demás y un porcentaje ínfimo son correos de amigos que nos preguntan cómo estamos.

La mayoría de la información que recibimos puede ser verdadera o falsa y ni siquiera podemos contrastarla, pero nos la creemos en la mayoría de las veces y esto no solo nos pasa a nosotros, sino que también a consumados periodistas que publican artículos con información no totalmente contrastada y luego tienen que desmentir y ya no digo nada en la prensa del corazón y en los programas que pululan por las tardes en TV abierta.

La información falsa puede ser originada con un propósito intencionado de engañar o, sencillamente, se puede transmitir la falsedad de forma involuntaria. En el primer caso hablamos de mentira, mientras que en el segundo hablamos sencillamente de falsedad.

Mentir por internet es tan efectivo como hacerlo cara a cara pero con la ventaja de no tener que ensayar gestos milimétricos una y otra vez para que no nos descubran.

Una profesora de la Universidad donde estudié siempre nos decía, si se dedican a la vida académica y a dar clases, tienen que aprender a ser buenos actores, porque todo lo que digan lo deben de hacer de tal forma que la gente se lo crea, aunque sea el mayor disparate de sus vidas y ustedes lo sepan. Tienen que ensayar antes de dar una clase si tienen tiempo, porque todo, todo lo que digan debe ser creíble.

Visto lo visto, y si no somos buenos actores, resulta más fácil mentir por correo o en una página de internet. Es más cómodo, seguro y eficaz.

Tengo la teoría de que, mientras el correo electrónico, el MSN y las páginas tipo Netlog, Facebook, Tuenti, y otras, sigan imponiéndose como medios de comunicación entre las personas, la Humanidad cuadriplicará el número de escritores, creativos y cuentistas....y con esto quiero decir...aquellos que saben contar "el cuento" para que nos lo creamos.

No estoy diciendo que todos nos escudemos detrás de la mentira en estas páginas, pero un gran porcentaje de personas crean perfiles falsos con fotografías trucadas para ganar adeptos y visitas en sus perfiles. En estas páginas podemos crearnos la vida que queremos vivir, hacer creer a los demás lo que no somos y queremos ser, vivir historias que solo viviremos en nuestra imaginación y hasta mentir tan bien que nos terminamos creyendo esa mentira y comentar en consecuencia engañando a los demás. Podemos hacer creer que somos auténticos e íntegros, que vivimos en función de lo que pensamos y sentimos y decir muchas cosas con palabras muy bonitas, pero si rascamos un poquito, no es así.

Y capítulo aparte se lo lleva el tema de cuando ocultamos que nos conectamos a internet. Si solo fuera para leer blogs, comentar y socializar sanamente a mi entender no sería ningún problema y no tendríamos porque mentir y ocultarnos cuando nos conectamos, salvo que queramos mantenerlo como un espacio secreto y personal y estemos buscando la mejor manera de confesar la existencia del blog sin herir la susceptibilidad del “churri” o quien sea. La cuestión es cuando lo hacemos por otras razones y no queremos que nos descubran. Se presume de sinceridad, pero en definitiva no predicamos con el ejemplo y lo peor de todo en estos casos es que quien nos engaña o a quien engañamos es alguien que nos quiere o a quien queremos.

El arte de mentir requiere talento, práctica constante y creatividad, porque hay que saber hacerlo. Una mentira tiene que tener un libreto como guía con introducción, cuerpo y desenlace, no puede llegar desnuda, como llegan las ofensas gratuitas y cobardes. Y es ahí donde hay que poner toda nuestra creatividad para poder crearla.

La mentira existió, existe y existirá mientras pensemos que es más fácil y más adecuado mentir que decir la verdad y es realmente una pena que nos dediquemos a mentir y que además pensemos al hacerlo que no hacemos daño. Al final poco a poco irá desapareciendo del mapa la sinceridad, que ignoramos la mayoría de las veces porque no nos gusta y nos asusta.

A pesar de esto sigo pensando que internet es un medio excepcional para darnos a conocer y conocer gente….con cuidado y sin mentiras.