10 nov. 2010

EL PODER DE LA PALABRA ESCRITA Y HABLADA


“Estamos hechos de palabras y somos palabras”
Garrido, F.

Esto lo escribí el año pasado y hoy lo refloto a raíz de varios post que he leído y todos los comentarios que han generado en apoyo y oposición. Este blog no se caracteriza por este tipo de post, pero me parece adecuado ponerlo, porque en el demás del subtítulo del blog, caben los post de opinión y de dar a conocer como pienso sobre determinados temas.

Hoy leyendo algunos de esos comentarios reflexioné que muchas veces vemos solo lo que queremos ver, escuchamos lo que queremos escuchar y leemos lo que queremos leer.

En todos los aspectos de la vida, nos encontramos con hechos, con actitudes, con sentimientos y pensamientos y nuestra visión y nuestro oído se convierten en selectivos para percibirlos y si me introduzco en lo que interpretamos, más selectivos aún, porque a algunos por ejemplo un poema les producirá una lágrima y a mí me hará sonreír y a veces solo basta ver los comentarios en algunos post, en los que la gente opina sobre un trozo del mismo o como digo yo “tira pa’l lado de los tomates” y le sale una interpretación que no tiene nada que ver con lo que se está tratando en el mismo…que me ha pasado a mí también, porque no he interpretado lo que el autor quiso decir.

Cuando leemos y según como leamos, nos vamos haciendo una idea de lo escrito, le encontramos el significado, quizás el mismo que el autor quiso darle o no, porque como hoy decía en un comentario “tenemos formas distintas de pensar”.

Cuando el tema es punzante o el post es de opinión, podemos estar de acuerdo o no, y algo más, nos podemos sentir aludidos, y es ahí cuando intentamos leer entre líneas o lo que es lo mismo, leemos lo que pensamos que dice, y nos identificamos con el texto y le buscamos las mil y una patas al gato en lo que está escrito, hasta pensamos que quien lo escribió, lo hizo pensando en nosotros y que nos está atacando al escribirlo.

Puede ser o puede que no, porque quizás el autor ni siquiera nos conozca o quizás conozca una situación similar, pero no todos los detalles, pero….nos vemos identificados en lo escrito….por algo será digo yo……cada uno sabe de qué pie cojea.

Las palabras, tanto la escrita como la hablada, tienen una fuerza que aún no hemos llegado a comprender. Unas palabras de aliento pueden "levantar" a una persona, como también unas palabras llenas de ira, pueden perforar un corazón sin siquiera tocarlo.

Y esto lo saben muy bien los oradores y los políticos, se puede lograr mucho con un discurso bien hecho, y a veces se han destruido imperios con solo pronunciar determinadas palabras.

Nuestros pensamientos y las palabras que son su manifestación tienen mucho poder, el poder de construir nuestro futuro y es prácticamente imposible resistirnos a utilizar el don natural de la palabra, que nos permite comunicar nuestras ideas y pensamientos a los demás. Es tan común el hecho de usar las palabras que no nos damos cuenta del poder que tienen y si le estamos dando el uso correcto.

Uno de nuestros grandes desafíos es aprender a comunicarnos, porque de esta comunicación depende, muchas veces, la felicidad o la desgracia, la paz o la guerra. Que la verdad debe ser dicha en cualquier situación, de esto no cabe duda, aunque a veces la forma en que se comunica provoca en algunos casos grandes problemas; puede cambiar el ánimo y la disposición de quienes escuchan. La verdad puede compararse con una piedra preciosa. Si la lanzamos contra el rostro de alguien, puede herir, pero si la envolvemos en un delicado embalaje y la ofrecemos con ternura, será aceptada con agrado.

Hay que tener presente que cultivamos palabras y estas nos pueden hacer mejores o peores, o que podemos beneficiar o perjudicar a otros con ellas. Las palabras y los pensamientos siempre se dan la mano. Y, a pesar de todo, las cosas no son siempre tan claras, ni las intenciones tan transparentes. Podemos ser muy diplomáticos y estar insultando y ser extremadamente crueles, pero si sabemos utilizar las palabras quizás nuestros interlocutores no se den cuenta del daño que les hacemos según como se lo digamos, o podemos utilizar las palabras para manipular cuando hacemos creer cosas que no son.

Es en estos casos que pienso que el mundo en que vivimos lo estamos haciendo inflexible e intolerante, pues nos hemos acostumbrado a usar un lenguaje brusco, poco amable, agresivo por demás sin pensar en las consecuencias que nos traerán esas palabras.

La palabra dicha tiene una ventaja sobre la palabra escrita, y es la de que el interlocutor nos está viendo, ve nuestros gestos, nos escucha el acento, los puntos de inflexión, y hasta como se lo decimos, además tiene derecho a la réplica inmediatamente, pero la palabra escrita se dice de forma desnuda, sin revestimientos ni gestos de ningún tipo, es negro sobre blanco, y puede ser muy dulce lo que escribimos pero depende de la forma en que es interpretada y del humor con el que la lea el lector. Y ésta es un arma de doble filo a la que se enfrentan los escritores y hay que tener tacto al escribir para que el lector interprete lo que queremos que interprete, aunque siempre alguno se irá por las ramas, esto es inevitable. La ventaja de la palabra escrita, es que siempre queda, y puede ser leída, releída e interpretada miles de veces, es lo que nos hace "vivir para siempre".

Si evitamos palabras ofensivas, resultaría más difícil crear enfrentamientos desagradables. Lo que decimos y escribimos y cómo lo decimos y escribimos son detalles importantes, no estoy diciendo que seamos siempre “políticamente correctos” y no escribamos sobre algunos temas porque podemos herir la susceptibilidad de nuestros lectores, pero sí que estudiemos la mejor forma de dar nuestra opinión y que escuchemos todas las campanas, porque nadie es dueño de la verdad absoluta y quizás lo que piensen los demás puede aportar y mucho a nuestro desarrollo personal y a la forma que tenemos de ver la vida.

El buen uso de la palabra, es uno de los regalos más hermosos que podemos dar al mundo en que existimos, porque las palabras esconden genio, poder y magia.

Nuestro desafío consiste en dar a la palabra su verdadero valor y significado, cuidando que éste siempre sea sinónimo de libertad y respeto, porque las palabras no se las lleva el viento, perduran en la mente y en el corazón....siempre dejan huella.

En definitiva, hay que comunicarse sea de una u otra forma, pero muchas veces el silencio es el mejor regalo para todos si lo que se tiene que decir no es constructivo, y dice un proverbio que es de sabios saber cuándo hablar y cuando callar.

Y para finalizar, que este post me está quedando muy largo y no quiero aburrir a nadie, esta historia de autor desconocido:

Cuenta la historia que en cierta ocasión, un sabio maestro se dirigía a un atento auditorio dando valiosas lecciones sobre el poder sagrado de la palabra y el influjo que ella ejerce en nuestra vida y la de los demás. De repente fue interrumpido por un hombre que le dijo airado:
- ¡No engañe a la gente! El poder está en las ideas, no en la palabra. Todos sabemos que las palabras se las lleva el viento. Lo que usted dice no tiene ningún valor.
El maestro lo escucha con mucha atención y tan pronto termina, le grita con fuerza:
- ¡Cállate, estúpido; siéntate, idiota!
Ante el asombro de la gente, el aludido se llena de furia, suelta varias imprecaciones y, cuando estaba fuera de si, el maestro alza la voz y le dijo:
-Perdone caballero, lo he ofendido y le pido perdón. Acepte, por favor, mis sinceras excusas y sepa que respeto su opinión, aunque estemos en desacuerdo.
El Señor se calma y le dijo al maestro:
-Lo entiendo... y también yo le presento mis excusas por mi conducta. No hay ningún problema, y acepto que la diferencia de opiniones no debe servir para pelear sino para mirar otras opciones.
El maestro le sonrió y le dijo:
"Perdone Usted que haya sido de esta manera, pero así hemos visto del modo más claro, el gran poder de las palabras. Con unas pocas palabras lo exalté y con otras le he calmado"

Utilicemos bien las palabras…para construir siempre, darnos a conocer y convivir de forma armoniosa.

Saluditos.