21 nov. 2010

CORAZÓN PARTÍO (III)...FIN



Pasaron las semanas y Mariana seguía sin tener noticias de Luis en la red ni en su correo electrónico. La única que era visitada era “Corazón partío” por un sinfín de hombres y tanto Mariana como Ana, se entretenían en responder a los mensajes que recibía, a veces muy  apasionados, que llegaban a su perfil. 


La mujer virtual se había convertido en un pasatiempo para ambas, aunque más para su amiga que para Mariana, porque en el fondo el único hombre que le interesaba era Luis. Así que dejaba a su amiga responder a casi todos los mensajes y chatear con algunos hombres que pasaban el filtro impuesto por ambas, porque los hombres con los que hablaban tenían que ser caballerosos, gentiles, inteligentes, guapos y obviamente solteros. 


Como Mariana se levantaba temprano, se desconectaba antes de la red y dejaba a su amiga continuar con el juego a la noche y sabía que Ana estaba hasta bien tarde enganchada a la red. De todas formas al día siguiente, veía los mensajes que Ana con mucha gracia contestaba y se reía de lo divertida que era su amiga.

Así pasaba el tiempo y Luis seguía desaparecido totalmente de la red. Ella ya no podía ocultar las ganas que tenía de hablar con él y le mandaba cada día por medio y desde su nick habitual un mensaje, aunque no quería ser muy pesada y no consideraba la idea de llamarle por teléfono, porque suponía que sus razones tendría o estaría ocupado como para conectarse y no quería molestarle.

Cada vez que se conectaba y él no estaba en la red, y tampoco tenía respuesta, no podía contener sus lágrimas mirando que el perfil de Luis estaba desconectado. No entendía los motivos de esa desaparición, si todo estaba tan bien entre ellos y habían hecho hasta planes de conocerse, como de la noche a la mañana había desaparecido de esa forma y sin decirle nada, se preguntaba.

Recordaba esos días maravillosos cuando con el corazón lleno de alegría disfrutaba de su presencia, de su conversación, de su sonrisa, de su mirada, de sus piropos y de su “hasta mañana bonita”. En esos días ya lejanos, el tiempo parecía detenerse cuando hablaba con él. Nada interrumpía su conversación, había tanta conexión entre ellos que parecía que esa relación virtual se había convertido en una hermosa realidad. Por eso no entendía lo que sucedía, ¿qué habría hecho ella para que él actuara así y se desconectara sin darle explicaciones?.  

Con el pasar de las semanas, se deprimió tanto que ya no entraba al chat ni a la red. No tenía sentido si él no estaba y hasta charlar con su amiga Ana ya había perdido importancia para ella. A veces revisaba su correo y respondía a alguno de sus amigos, explicándoles que estaría alejada de la red un tiempo por razones personales.

Un domingo, luego de almorzar, se dispuso a revisar su correo electrónico y le llamó profundamente la atención uno que comenzaba así “Sé que no lo mereces…” y rápidamente lo abrió.

Era de Luis, que le escribía muy arrepentido e insistía que lo menos que podía hacer era pedirle perdón por la forma en que había desaparecido y le contaba los detalles de su alejamiento. Según él, había conocido a una mujer más compatible con su forma de pensar y actuar, tanto así que ya había viajado a conocerla y tenían planes de vivir juntos. A mitad de la lectura, se sintió desvanecer cuando leyó que dicha mujer se llamaba Ana y se hacía llamar “Corazón partío” en la red…”Ha sido sorprendente nuestra comunicación y desde el primer momento, …y eso que nuestro encuentro fue por casualidad cuando contesté a un mensaje que ella me envió una vez…luego nos dimos los correos y el MSN…”

No pudo seguir leyendo, cerró la sesión. Cuando volvió a encender el ordenador dos horas después, borró a su “amiga Ana” de todos los sitios que habían compartido como amigas y la convirtió en su mente y en su corazón en examiga. Dio de baja todas sus cuentas de correo y abrió solo una a la que le puso el nick “he_sido_engañada_por_alguien_en_quien_confiaba”.

Ya no quería saber nada de Ana, ni de “Corazón partío”, ni de ningún hombre, ni ninguna otra estúpida fantasía que surgiera por internet. En ese momento solo pensaba en olvidar y en una frase que siempre repetía su madre..."ya vendrán tiempos mejores".

FIN