6 oct. 2010

UN CAFÉ CON VOS (VI)



Mariela cogió el teléfono con disgusto. porque quien llamaba era la última persona con quien quería hablar en ese momento, pensó en colgarle sin hablar o en dejar sonar el teléfono, pero al final se decidió a atender la llamada, porque sino la cogía sabía que Ricardo insistiría.

- Hola Ricardo, - contestó con voz desganada.

- Hola mi amor, - dijo él contento de hablar con ella.

- Cómo estás?

- Quiero verte, ¿dónde estás?, - dijo él presuroso.

- Estoy en casa, me he tomado la tarde libre porque tengo dolor de cabeza,- contestó ella. Le puso esa excusa para que Ricardo no le dijera que iba para su casa.

- Ooohh, mi amor, que pena y yo deseando verte. Había pensado en que podíamos cenar juntos, pero si te duele la cabeza es mejor que te quedes en casita y descanses, ya nos veremos otro día. Un besito cariño.

- Un beso Ricardo, - se despidió Mariela, contenta por haberle convencido.

Realmente no tenía ganas de verlo, después de haber estado con Manuel, lo último que quería era ver a Ricardo. No le apetecía, además había tomado la firme determinación de hablar con él, y decirle que no podía seguir así, sintiéndose agobiada por la relación que los unía, pero sería en otro momento, ahora lo que quería era recordar el perfume de Manuel, sus besos, sus caricias, su voz.

Había hecho bien en invitarle y no se arrepentía de nada y lo que quería era seguir viéndole, tener una relación con él, un compromiso. Espera, espera Mariela, no te apresures, no te precipites, pensaba. Pero es así, creo que es el hombre que he esperado toda mi vida.

Ya sé que voy a hacer, le llamaré para invitarle a almorzar mañana y me tomo la tarde libre, así podemos estar juntos otra vez. Pero primero le enviaré un sms diciéndole que me he sentido muy a gusto con él y que me gustaría verle de nuevo.

“Manuel, me ha encantado estar contigo y cuando quieras, repetimos, bss”…enviado.

Esperó la respuesta un rato, y al fin ésta llegó: “Hola preciosa, también me he sentido a gusto contigo, ya nos veremos para otro café. Un beso”

El corazón no le cabía en el pecho de la alegría que sintió al leer el mensaje…sssiiii, gritó contenta….y se puso a dar vueltas por el salón como una colegiala enamorada. Muy bien, a él le ha gustado igual que a mi, así que mañana le llamaré para invitarle a almorzar,…pero… no sé…quizás sea muy apresurado, no quiero agobiarle...pero quiero verle, así que mañana le llamo….decidido.

Al día siguiente y luego de pasar por la peluquería, Mariela llamó a Manuel.

- Hola Manuel, qué tal?, - dijo ella sin esperar escuchar la voz de él.

- Hola Mariela, bien y tú?,- contestó Manuel sonriendo al escuchar la voz de ella.

- Bien, te llamo para invitarte a almorzar, qué dices?

- Uyyy justo he quedado para jugar al tenis en el club al mediodía.

- Si quieres nos podemos ver en el club y almorzamos juntos después de tu partido. Me gustaría verte.

- Y a mí también me gustaría verte, me parece buena idea.

- Nos vemos a las 3, ¿te viene bien?.

- Perfecto, a esa hora ya habré terminado de jugar y me habré duchado.

- Bien, nos vemos allí.


El almuerzo transcurrió entre miradas de deseo, sonrisas, algunas caricias y charla casual.

Cuando estaban en el café, hablando animadamente, apareció Ricardo en el restaurante del club con cara desencajada y sin dar crédito a lo que veían sus ojos, exclamó:

- ¡Sóis los dos de lo peor!

Continuará….