16 oct. 2010

LAS CUCARACHAS


Este post lo escribí hace un año y lo publiqué en otro lugar. Hoy un comentario me lo hizo recordar. Al principio podrán leer como me río de mi misma y me tomo con humor muchas de las cosas que me pasan (ya han podido observar en otros post, lo irónica que puedo llegar a ser) pero al final del mismo hago una analogía con un tema que me preocupa, que nos preocupa a muchos y que le debería de preocupar a muchos más.

Lo iba a subir en otro momento, pero ahora lo veo hasta necesario y con esto me gustaría que todos pensáramos más en algo tan importante como es la CONVIVENCIA, una palabra de la cual hablamos hace unos días más de 400 blogs, pero considero que no todo es hablar, sino que lo más importante es concienciar y actuar en consecuencia.

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El otro día estaba en casa descansando. Eran las 2 y media de la mañana y me desperté con sed, así que procedí a encender la luz y levantarme. Mi sorpresa fue mayúscula cuando al posar mis pies en el suelo vi una enorme cucaracha, de esas voladoras, popularmente conocida como Super Cuca o cucaracha germánica frente a mí, con sus antenas orientadas hacia mi posición supongo que mirándome. Desde mi situación no lograba divisar el color de sus ojos, ni si en su boca se dibujaba una sonrisa socarrona, así que mi primer impulso fue coger la zapatilla más a mano para darle en toda su integridad física. Pero ella adivinando mis intenciones puso patas en polvorosa rumbo al salón, así que salí disparada arma en mano (la zapatilla) detrás de la invasora.

La persecución se complicaba por momentos, pude atinar a un golpetazo fulminante, pero solo logré darle en una pata, y la cuestión no era dejarla coja, sino de terminar con su vida. Ella esquivó como pudo el golpe y se introdujo rauda cual gacela debajo del mueble del salón, por donde yo pensaba que no cabía ni un alfiler.

Se me vinieron a la cabeza mil imágenes, que la cuca tendría familia, “pobrecilla”, pensé y yo tratando de matarla, que tendría hijos, sobrinos, parientes que la echarían de menos y llorarían su muerte, eso me entristecía un poco, pero descarté rápidamente todas esa ideas, no permitiría que una simple cuca, se burlara de mí y ocupara mi casa sin pagarme alquiler por lo menos, que se había creído la fulana, que mi casa es la casa del pueblo…eehh.

Recordé que en la cocina tenía un insecticida, así que otra vez arma en mano pero ahora química (esto es lo mío realmente) procedí a rociar todo el bordillo del mueble con la esperanza de que algo del producto penetrara por debajo y llegara hasta La Cuca.

Me senté a esperar en el sofá del salón con las luces encendidas (eran ya casi las 3 de la mañana) la confirmación del terrible fin de mi enemiga, pero esto no ocurrió, porque la ví salir de su escondite raudamente hacia debajo del sofá. Vaya por dios, pensé, esta cuca no tiene vergüenza, le hace pito catalán al insecticida y todavía me torea.

Años y años de desarrollos y quebraderos de mentes brillantes para desarrollar productos que acaben con las cucas y éste que he usado no puede hacer nada ante una simple cucaracha. Esto es la ruina y ¿qué hago ahora?.

Sin mucha confianza en el insecticida (como pudo fallarme así!!!) rocié nuevamente debajo del sofá. Casi medio bote del mismo se me fue en la operación.

A esa altura de la noche, mi mente ya no razonaba y hasta le hubiera dado con un revólver si lo hubiera tenido a mano, mi mente solo pensaba en exterminar a la “okupa” que tan campante se paseaba del dormitorio al salón y quizás a mi cocina. Al final, cansada por la batalla y sin resultados reales, me dormí en el sofá, pensando en que la cucaracha me vigilaba desde abajo, pronta para huir ante cualquier descuido mío.

A la mañana y sin noticias de Cuca (la bauticé así porque tenía que llamarla de alguna forma), me fui a trabajar y otra vez, las imágenes que me vienen a mi mente: Cuca haciéndose un bocadillo de jamón serrano en la cocina y bebiendo zumo de naranja pa’ desayunar, luego instalándose en la tumbona de la terraza en bikini amarillo para tomar sol, organizando reuniones con su familia, hasta una barbacoa imaginé.

Esto es muy fuerte, madre de dios, si es que estoy pa’l psiquiátrico y con camisa de fuerza, lo que hace el insomnio y el no haber podido exterminar a una cucaracha. Bien lo decía una de mis profes, las cucas van a ser las únicas habitantes de este planeta dentro de unos años, porque resisten a todo.

Al regresar a casa, saludé a Cuca, por lo menos, con esa actitud le agradecía que me hubiera cuidado la casa durante el día, aunque mi pensamiento estaba en buscar la forma de librarme de ella, no era cuestión de tener una cucaracha de mascota.

Insecticida en mano otra vez y dispuesta a disparar, comencé a buscarla por todos los rincones de la casa, hasta que llegué al baño y allí estaba patas arriba como un perro cuando se rasca el lomo contra el suelo, ya cadáver. Después de todo, el insecticida había resultado efectivo, lento pero seguro.

Recobré mi fe y la confianza perdida, si es que la química siempre funciona.

Ya con la tarea cumplida, me instalé cómodamente en el sofá a disfrutar de una merienda y el noticiero, y veo la siguiente noticia: un hombre asesina a sangre fría a su mujer embarazada de 9 meses con un disparo en la cabeza, los servicios de emergencia le han practicado una cesárea post mortem y han salvado al bebé que es una niña aunque después ésta falleció a pesar de todos los esfuerzos que realizaron los servicios médicos por salvarla.

Recordé entonces a mi cucaracha y pensé: cucarachas o alimañas hay en todos lados por desgracia, ¿cómo podemos librarnos de ellas? ¿qué ha hecho la sociedad para crear a este tipo de monstruos?

Suelo tomarme las cosas con humor (hasta pa' matar una cucaracha), pero cuando veo cada día en el noticiero que una mujer ha dejado de existir a manos de su pareja, marido, novio o amigo, personas en quienes en algún momento confiaron, siento rabia, impotencia y sentimientos que no puedo explicar, supongo que a ustedes les pasa igual?.

Un recuerdo para las mujeres que ya no están y sus familias, además para que no haya más muertes que lamentar este año que ya son muchas.