22 oct. 2010

LA LUNA FUE TESTIGO...(FIN)



El paso de los años no habían hecho mella en ella y continuaba conservando su espectacular belleza, tal y como en la época en que se cruzó con aquel hombre moreno y apuesto que la hizo vibrar entre sus brazos. Nunca más volvió a sentir un amor así y en sus retinas aún se dibujaba el momento preciso en que lo vio marchar cinco años atrás.

No había día que algún hecho o algún lugar no se lo recordara. Tenía la secreta esperanza de que él regresara, o quizás la posibilidad de poder viajar y encontrarse y continuar la relación que había quedado truncada. Esa idea rondaba en su cabeza desde hacía tiempo, desde el momento del adiós.  Pero para ella era difícil viajar, establecerse en otro país, otra vida, otras costumbres. Era una mujer valiente, pero la detenían sus obligaciones familiares, su trabajo y todo ello le hacía replantearse esa idea que por momentos se le antojaba descabellada. Ni siquiera sabía si él la recordaría ó si por el contrario habría rehecho su vida.

Ella ni siquiera sabía lo que él aún la quería, ni se lo imaginaba. Cada vez que pensaba en ella, un escalofrío recorría su espalda y la alegría se dibujaba en su cara cuando recordaba su piel suave y tersa, su sonrisa, sus enormes ojos negros, que era lo que más le gustaban. En todo ese tiempo, había trabajado muy duro y lo había logrado, había salido adelante. Ahora si sentía que debía actuar, que otra vez debía hablar, porque ahora tenía algo que ofrecer, más que su amor.

Un buen día algo ocurrió, algo que le alegró enormemente el corazón y la hizo cambiar, había llegado el momento tan ansiado y sin decirle nada a nadie compró un billete de avión. Preparó una maleta pequeña para un viaje corto, aunque sabía que si las cosas funcionaban como esperaba, no regresaría.

Una vez más releyó la carta que había recibido días antes. Era de él y en ella le decía que aún la amaba a pesar del tiempo y la distancia. La señal tan esperada por fin había llegado y le mostraba el inicio de un camino nuevo.

El día anhelado, se dirigió al aeropuerto, miró por última vez su tierra, su río y se marchó en busca del amor tan ansiado.

FIN