10 jun. 2010

SIMPLEMENTE...OTRA VIDA (VII)



Llegó a la pensión después de comprarse un bocadillo en el bar de la esquina y un refresco. Se dijo que debía comenzar a cocinar algo para poder comer mejor, quizás unas lentejas que tanto le gustaban o un buen cocido que la alimentara en toda regla y le durara algunos días. Ya le preguntaría a Doña Delia, la dueña de la pensión, cómo hacer para cocinar allí.

Qué día había tenido!!!, muchas emociones y de las buenas. Se sentía pletórica de alegría por lo que había conseguido. Estaba claro que la Sra. González le había dado una mano enorme y no sabía qué hacer para agradecerle tanta amabilidad y que hubiera dispuesto de su tiempo en ella. Estaba visto que se había convertido en su hada madrina, ya hablaría con su tía Berta para saber que podía hacer o que le podía regalar en agradecimiento a la Sra. González, quizás una cena o invitarla a almorzar.

Se acostó y cogió su libreta de poemas. La última anotación era de hacía cuatro meses cuando había escrito su último poema para Luis antes de enterarse del engaño. Lo leyó:

Contigo todo es bienestar y calma
Veo tu sonrisa entre la gente
Tu mirada urgente
Y no puedo dejar de mirarte
Y  pensar que feliz me siento
Con mi cabello al viento
Corriendo a tus brazos
Donde pierdo el control
Tus labios buscan los míos
Y me haces vivir, gozar, amar
Puro es el amor
Que nos invade
Y nos hace soñar
Y no querer despertar jamás

Vaya cosas que escribía, no me lo puedo creer todavía. Cuán feliz era, nunca pensé que podía pasar lo que pasó. Qué ilusa fui!! Pero ya está, él sabrá porque lo hizo y hoy puedo decir que estoy mejor sin él, además ya conoceré a alguien, no tengo prisa.

Bueno guapa, deja ya de pensar y mejor que duermas porque mañana tienes que comenzar a trabajar en la Librería, pensó mientras se acostaba.

Mañana es el primer día del resto de tu vida…si señor…o lo fue hoy??.

Continuará…