5 jun. 2010

SIMPLEMENTE...OTRA VIDA (V)



Jolines, - exclamó Estela. Qué ojos!!!, … como los de Luis…uuufff…por qué siempre lo tengo que recordar?. Y siguió caminando apresuradamente rumbo hacia la Notaría sin dejar de pensar en esos ojos verdes que la habían mirado.

Al llegar a la Notaría, encontró la puerta cerrada, así que tocó timbre y allí le abrió la puerta una señora muy guapa, del estilo de la Sra. González. Se presentó como la secretaria del notario, su nombre era Gloria. Le indicó que esperara que Don Manuel López Herrera, el notario, la atendería lo más pronto posible.

Estela se sentó en un sillón muy cómodo de cuero negro y miró la oficina donde Gloria se afanaba con la máquina de escribir y los papeles, con mucha energía. Le pareció un lugar agradable, acogedor.

Había otro escritorio enfrente del de Gloria, ocupado por filas de carpetas muy ordenadas y papeles y otra máquina de escribir, aunque parecía que nadie se sentaba allí, por lo ordenado que estaba todo sobre aquella mesa.

De repente se abrió la puerta que tenía frente a ella y asomó la cabeza de un hombre joven llamando a Gloria. Ésta le respondió con un ya voy Don Manuel, se levantó rápidamente de su asiento y traspasó la puerta del despacho.

Al poco rato salió con algunas carpetas en la mano y le indicó a Estela que pasara, que Don Manuel la esperaba.

Estela esperaba encontrar a un hombre cincuentón, como era el notario de su pueblo. Tenía esa idea de los notarios, que eran hombres canosos, con gafas de carey y muy serios. Pero se encontró con un hombre que más o menos tendría su edad, unos treinta y pocos, quizás, muy trajeado y sin rastros de canas en su cabeza. Se sonrió por aquella imagen y su pensamiento. Don Manuel la miró atentamente y le indicó que se sentara.

Se sintió observada de arriba a abajo y agradeció el hecho de haber escogido ese traje de lino, porque se encontraba muy cómoda con él. Se sentó y escuchó decir a Don Manuel:

- Muy bien, Estela. Me ha llamado la Sra. González que es una buena amiga de mi familia para recomendarte, me ha dicho que has llegado hace poco de tu pueblo. Lo que necesito aquí no es una secretaria porque ya tengo a Gloria, pero necesito que cuando haya sobrecarga de trabajo alguien le venga a dar una mano. Se te pagará por horas trabajadas. Te parece?.

- Si, me parece bien, - asintió Estela. No sabía si decir algo de su trabajo en la Librería de Don Miguel, pero pensó que era mejor no ocultar nada. La Sra. González me había adelantado más o menos de esta situación y estoy de acuerdo, además no podría trabajar a tiempo completo aquí porque ya he conseguido trabajo en la Librería que se encuentra dos calles más abajo y es a horario completo, pero haré tiempo por si me necesitáis aquí.

- Bien, perfecto. Por mi no hay problema que tengas otro trabajo si cuando te necesitamos puedes ayudarnos, - dijo Don Manuel. Déjale tus datos a Gloria, creo que tiene trabajo acumulado y te dirá lo que debes hacer.

- Muy bien, - dijo Estela. Muchas gracias, Don Manuel.

- Eeeyy, Estela, no me trates de Don, que creo tenemos la misma edad. Dime Manuel,- dijo Don Manuel con una amplia sonrisa.

- Está bien, Don…perdón Manuel, - dijo Estela, ruborizándose por la forma en que la miraba Don Manuel.

Salió por la puerta del despacho rápidamente para hablar con Gloria y dejarle sus datos. Esa tarde tenía que regresar a la Notaría para ayudarla con algunos escritos.

Continuará...