30 jun. 2010

INEXPLICABLE


Se citaban todos los viernes en el hotel de un pueblito alejado de donde vivían. Lo hacían así desde hacía casi un año y esos encuentros realmente eran apasionados. Llegaban cada uno en su coche para despistar y que nadie sospechara nada cuando los veían salir del pueblo donde vivían los dos.

Ya en el hotel, pedían la habitación reservada de antemano. Subían la escalera cogidos de la mano y mirándose sin decir nada.

Llegaban a la habitación y allí ella encendía las velas perfumadas que siempre llevaba para la ocasión. Decía que hacer el amor era sentir miles de sensaciones y que debía sentir un olor particular en ese momento, para luego recordarlo cada vez que olía ese perfume.

También la música la escogía ella, otro de sus caprichos, la de hoy pensó que era muy apropiada y además sabía que a él le gustaría.

Se sentó al borde de la cama y le cogió de la mano. Él le beso suavemente en los labios y en el cuello y la empujó despacito mientras siguieron besándose hasta tumbarse en la cama.

Ella comenzó a desabrocharle los botones de la camisa, besó su torso desnudo, y acarició cada centímetro de su piel.

El en un rápido gesto bajó la cremallera del vestido de ella, dejando entrever sus formas armoniosas.

Siguieron besándose y le desabrochó el primer botón del pantalón, ahí notó como su respiración iba aumentando de intensidad. Es extraño le dijo, pero hoy me parece un día especial, no sé porqué, ¿tú no lo sientes igual?. Él le contestó con un beso en los labios. Cada vez te deseo más y más, le dijo. Acarició su abdomen y fue bajando su mano hasta los muslos.

Ella le dejó hacer, desde ese momento todo fueron caricias, besos, respiración agitada, miradas profundas.

La cama estaba completamente desarmada a esa altura, ella tenía sus piernas entrelazadas con las de él y le acariciaba la espalda, se acariciaban mutuamente cada centímetro de piel.

Por fin, completamente desnudos, los cuerpos llegan al instante más ansiado, ese instante lleno de placer.

Y después aún abrazados, descansan, pero pensando en seguir y seguir amándose, hasta el día siguiente en que tienen que regresar a sus vidas, a su trabajo, a su rutina.

Esos momentos de placer son mágicos, es algo de lo que no se pueden desprender, son solo de ellos dos, porque lo que nadie sabe es que se ocultan para amarse, una vez estuvieron casados y ya hace casi un año que se han divorciado, pero la atracción que sienten el uno por el otro no se ha terminado, y son felices de esa forma, la convivencia entre ellos no era posible, solo tienen esos ratos de pasión, que continuarán no se sabe hasta cuando…….porque el amor es inexplicable.